La Técnica de Compartimentar para Ganar Foco y Tiempo

En nuestra vida acelerada, en la que reina la dispersión, las distracciones y la multitarea, cada vez necesitamos más recursos que nos ayuden a sacar más de cada día y de nuestro esfuerzo. Quiero hablarte de una técnica que llevo utilizando desde hace muchos años, y que me funciona francamente bien. Yo la llamo «Compartimentar Tareas».

¿Qué es Compartimentar Tareas?

Compartimentar significa definir momentos y tiempos específicos para ciertas tareas o actividades que sabes que tienes que hacer, o que has decidido hacer. Consiste en delimitar o crear franjas de tiempo, que llamaremos «compartimentos», en los que vas a hacer (y repetir) esas tareas, rutinas o actividades.

Este recurso que, como ves, no entraña dificultad alguna, ofrece a cambio una serie de potentes beneficios… todos los días:

Beneficios de Compartimentar Tus Actividades

1. Mejora la Concentración y Reduce la Multitarea

Al asignar bloques de tiempo específicos a cada tarea, reducimos la tentación de saltar de una actividad a otra. Esto no solo mejora nuestra concentración, sino que también aumenta la eficiencia y calidad del trabajo realizado.

  • Compartimentar actividades ayuda a delimitarlas y protegerlas, evitando caer en distracciones y pérdidas de tiempo.
  • Fomenta la Monotarea en lugar de la multitarea, que tanto ha calado en nuestra forma de vivir y trabajar, y que tanto daño hace.

Imagina que te has propuesto retomar el hábito diario de leer, y estás en el compartimento «leer un rato». De repente, sientes la tentación de atrapar el móvil y ponerte a curiosear. Te dices a ti mismo: «quieto, eso ahora no toca. Ya lo mirarás cuando termines». De manera que continúas centrado en la lectura hasta completar ese compartimento.

2. Fomenta la Regularidad y la Disciplina

Piensa en esa persona que lucha por mantener una rutina, por ejemplo, de escritura consistente (para su diario personal, blog o un libro). Al compartimentar, decide escribir cada día de 7 a 8 de la mañana. Eso ayuda a que en su mente se vaya asentando la idea de que ese es y será el «momento de escribir», lo que propicia una disciplina de escritura, empezándose a construir el ansiado hábito.

Compartimentar es un recurso buenísimo para crear hábitos. En lugar de apostarlo todo a la fuerza de voluntad o la supuesta disciplina, estás poniendo el foco en el método, el ritual. Esto fomenta la regularidad, repetición y disciplina, lo que es especialmente útil para quienes luchan por generar consistencia y quieren construir hábitos.

«Compartimentar no es solo organizar el tiempo, es tomar el control de tu día y convertir tus intenciones en acciones concretas. Es el arte de hacer que cada momento cuente».

3. Facilita la Gestión y Organización

Compartimentar nos ayuda a organizar mejor nuestro día. Distribuir las tareas a lo largo del día o de la semana nos permite tener una visión clara de lo que se debe hacer, y cuándo.

  • Al fijar un momento específico para ciertas tareas, te aseguras de que las vas a poder hacer, en vez de apostarlo todo al «a ver si encuentro un hueco», o «a ver si me acuerdo».
  • Balancea mejor el trabajo a lo largo del día o la semana, asegurando que puedes distribuir mejor esas cosas que sabes que tienes que hacer.

Al crear compartimentos sigues una máxima que siempre he practicado: Hay un momento para cada tarea y una tarea para cada momento. Los compartimentos según la rutina o actividad te hacen preguntarte: «¿Cuál es el mejor momento o situación para hacer esto?». Eso ayuda a elegir mejor, valorando el resto de cosas que tienes que hacer. Este enfoque permite tener una visión clara y organizada de su semana, asegurando que todas las áreas reciben la atención necesaria.

4. Permite Flexibilidad Frente a Imprevistos

A pesar de la estructura que ofrece, esta técnica nos da la flexibilidad para adaptarnos a cambios e imprevistos. Al tener claro qué tareas son prioritarias, podemos reajustar nuestros planes de manera más efectiva.

Imagina a una persona que trabaja desde casa y también debe atender a su familia. Al compartimentar, bloquea ciertas horas para el trabajo y otras para actividades familiares. Cuando ocurre un imprevisto, como una cita médica inesperada, puede reajustar fácilmente su agenda sin sacrificar el tiempo dedicado al trabajo o a la familia, gracias a la claridad que le proporciona esa subdivisión del día.

Cómo Empezar a Compartimentar tus Rutinas

  1. Identifica las tareas y actividades que requieren ser compartimentadas. Piensa en aquellas que son recurrentes y esenciales para tu productividad.
  2. Asigna ratos de tiempo específicos (en el día o semana) para cada una de estas actividades en tu agenda. Sé realista con el tiempo que cada tarea requiere.
  3. Durante estos bloques de tiempo, enfócate únicamente en la tarea que has decidido y… aparca lo demás. Y si sientes la tentación de empezar otra cosa o mirar algo, puedes repetir una frase de oro que yo digo mucho: «eso ahora no toca».
  4. Empieza suave. Con dos o tres tareas/actividades a la semana. Luego, si ves que esta técnica te ayuda, ve sumando hasta construir una rutina diaria y semanal consistente.
  5. Evalúa y ajusta. Al final de la semana, revisa cómo ha funcionado cada compartimento, y ve haciendo los ajustes necesarios. Es normal.

No podemos, claro, compartimentar toda nuestra vida. Las personas no funcionamos como si fuéramos trenes, sujetas a un inflexible horario. En la vida real hay imprevistos, urgencias y desajustes. Pero crear compartimentos para ciertas rutinas o actividades específicas, te impulsará en tu gestión personal, tanto en el trabajo, como en el ámbito personal o familiar.

Berto Pena

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