Mujer y dinero: consejos para una relación más saludable

En los últimos años, asistimos a una revolución en el empoderamiento de las mujeres. Aun así, persisten creencias respecto al dinero que lastran los avances. Te explicamos más de este asunto.

El tema de la mujer y el dinero es algo repetido a lo largo de la historia. En el último siglo, se lograron grandes avances para conseguir la independencia económica del sexo femenino, pero hay creencias culturales que pretenden echar por tierra este progreso.

Las mujeres han luchado para abrirse paso en espacios que por tradición eran reservados para hombres, como por ejemplo la economía. No podemos dar pasos atrás en este sentido. Por ello, te invitamos a profundizar en los mandatos que existen alrededor de las damas y las finanzas.

Un poco de contexto histórico

No hace muchos años, las tareas a cargo de la mujer se limitaban al hogar y el cuidado de los hijos. Por su parte, los hombres se ocupaban de proveer económicamente a la familia.

A mediados del siglo pasado, en el contexto de las Guerras Mundiales, las damas se incorporaron a los puestos de trabajos reservados antes solo para los varones. Aun así, sus condiciones laborales eran tan precarias que no conseguían ser independientes del esposo.

Mandatos intergeneracionales heredados

En este contexto social e histórico se gestaron prejuicios acerca de por qué la mujer no debería tener acceso libre al dinero. La pretensión es mantener el patriarcado. Vamos a dar unos ejemplos con la finalidad de señalar dichos prejuicios y que, poco a poco, dejen de asumirse como algo natural.

  • A todas las mujeres les gusta comprar ropa y zapatos sin control.
  • El hombre es quien sabe mejor qué conviene adquirir para el hogar.
  • Las señoras mayores tienen una adicción con el bingo y los juegos de azar.
  • Las mujeres no tienen los conocimientos necesarios para emprender, manejar e invertir.
  • A la hora de hacer un gasto importante (casa, coche, vacaciones…) es mejor consultar la opinión del marido.
  • Los puestos de gerente y liderazgo en los trabajos deberían estar reservados a los hombres, porque tienen mayor determinación.

La relación psicológica entre mujer y dinero

El escenario histórico descrito condiciona en gran medida la relación que mantiene una mujer con el dinero. Aunque no se sea consciente de ello, las creencias calan y provocan reacciones emocionales.

La más frecuente es la culpa. Muchas mujeres todavía se sienten culpables por generar grandes cantidades de dinero con su trabajo, o por ganar más que un hombre. Además, esta emoción no solo aparece en las ganancias, también se extiende a los gastos. Es habitual que suelan gastarse sus propios ingresos en otra persona antes que en ellas.

En este sentido, un artículo publicado en la revista Estudios Políticos señala que mientras ellas suelen ser las responsables del pago por cosas cotidianas, son los hombres quienes deciden en qué se gasta.

Como consecuencia de sentimientos de culpa y vergüenza, aparecen patrones conductuales de evitación, obsesión u ocultación. Por ejemplo, evitar hablar del tema con gente del entorno, desarrollar una actitud avara y de acumulación, o hacer gastos a escondidas. En definitiva, son emociones y comportamientos negativos que tienen su origen en cómo se percibe el dinero.

Trucos para mantener una relación más sana con el dinero

Desarrollar una relación monetaria sana es posible; se trata de un objetivo que debería alcanzar cualquier persona. En el mundo actual, el dinero tiene un gran peso en nuestro bienestar físico y psicológico. Por tanto, la estrategia a adoptar no es evitarlo, sino aprender a gestionarlo de manera correcta. Veremos a continuación unos trucos sencillos que puedes practicar.

Rompe con las creencias establecidas

Los roles que se establecen entre género y dinero son culturales. No tienen que ver con la biología o la personalidad. Tener esto en mente, y cuestionarse planteamientos de otro tipo, ayuda a situarse y desterrar lo que genera emociones desagradables, como la culpa o la vergüenza.

Llena tu vida de otras cosas no materiales

Si bien es cierto que el dinero nos permite vivir cómodos, no debemos basar todo en ello. Hay muchas cosas de las que podemos disfrutar gratis. Un paseo por el parque o una quedada con alguien querido son solo ejemplos de pequeñas actividades cotidianas que aportan felicidad y no dependen de lo monetario.

Aprende a identificar y regular estados emocionales negativos

En bastantes ocasiones las compras se realizan para regular emociones negativas como el aburrimiento. Utilizar tus recursos económicos como una herramienta de regulación emocional es incompatible con establecer una relación sana. Aprende a respirar, distraerte o exteriorizar tus emociones, y evitarás gastar en cosas que no necesitas.

Habla de ello con naturalidad

La evitación de este tema por el temor a la reacción del otro es habitual entre las mujeres. Sin embargo, esta estrategia no hace más que mantener el malestar y conductas disfuncionales.

Nuestro consejo es que hables del dinero con naturalidad, sin dar demasiados detalles o excusas. En especial con tu pareja, ya que es la persona con la que más intimidad compartes.

Pon tú los límites

Tus finanzas representan una propiedad privada. Es algo que se consigue con tu esfuerzo personal o te ha sido otorgado por un poder, como es el caso de una herencia. Es por esto que debes poner los límites y no dejar que otros lo hagan por ti. Si lo permites, se estarán apoderando de tu capacidad de decisión.

Una relación sana con el dinero te dará libertad

En el mundo de hoy en día se le da demasiada importancia a lo material, en detrimento de lo espiritual. Esto va de la mano con la forma que tienen las personas de relacionarse con el dinero, y en concreto las mujeres.

Si queremos avanzar como sociedad, tenemos que desterrar las creencias sobre la mujer y el dinero que perpetúan los estereotipos de género. Para esto son necesarios cambios a un nivel individual. Y si sigues los consejos aquí compartidos te será más fácil reducir conflictos y no depender más de lo necesario.

Gloria Redondo.

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