¿Sientes que se ha roto el equilibrio entre tu vida personal y laboral?

8 horas de trabajo, 8 horas de ocio y 8 horas de sueño.

Así es como debería ser tu vida en teoría… pero la realidad es muy diferente:

  • Tu trabajo te ocupa una media de 9-10 horas diarias.
  • Al salir de la oficina tienes por delante unas 6-7 horas de ocio en las que no dejas de pensar en todo lo que tienes que hacer al día siguiente.
  • Eso solo te deja 6 o 7 horas de sueño (y con suerte, porque a veces la ansiedad hace que no pegues ojo).

Sabes que no eres el único; al revés, muchísima gente vive en una situación parecida a la tuya. Pero tú sientes que estás al límite.

Si no, no estarías aquí, buscando información sobre cómo recuperar el equilibrio entre tu vida laboral y personal (¿nos equivocamos?). 😉

Pues no te preocupes, porque has llegado al lugar adecuado.

En este post te vamos a dar varias claves para marcar límites entre tu trabajo y tu tiempo libre y recuperar el equilibrio.

¿Preparado?

Pues ¡vamos allá!



✅ Falta de equilibrio entre tu vida personal y laboral: consecuencias

Sí, es cierto.

Mucha gente convive con ese desequilibrio entre tiempo libre y trabajo, y lo soportan… pero eso no significa que sea algo bueno o deseable.

Y si no, fíjate en todo lo que puede ocurrir cuando tu trabajo se come tu vida personal:

👉 1. Tu productividad cae en picado

Seguro que esto ya lo has notado.

El estrés, las horas robadas al sueño… todo eso hace que tu rendimiento caiga en picado:

  • Te cuesta más concentrarte.
  • Cometes muchos más errores “tontos”.
  • Incluso puede que hayas recibido algún que otro toque de atención en el trabajo.

Es un desagradable círculo vicioso. A más agobiado estás, más errores cometes y más tiempo tardas en acabar cada tarea. Y eso hace que el estrés aumente y que tu productividad caiga más y más…

Hasta que te acabas quemando.

👉 2. Burnout

Un estrés crónico y mal gestionado puede derivar en lo que se conoce como Síndrome del Trabajador Quemado o Burnout.

Los síntomas más habituales son:

  • Agotamiento emocional: una sensación de “cansancio mental” que te acompaña durante casi todo el día.
  • Conflictos con tus compañeros: el mal humor termina haciendo mella. Te enfadas por cualquier cosa y acabas teniendo roces con tus compañeros, e incluso con tu jefe.
  • No te sientes realizado: poco a poco tu trabajo deja de ser una fuente de satisfacción y se convierte en una tarea monótona e insufrible.

Pero es que la cosa no se queda ahí.

👉 3. Conflictos personales

Con el tiempo, el estrés y las dificultades en el trabajo acaban salpicando el resto de tu vida:

  • Dedicas menos tiempo a tu pareja, familia o amigos por falta de tiempo.
  • En tus días libres estás tan agotado que no te quedan energías para hacer nada.
  • Estás siempre de mal humor y discutes con tu pareja por tonterías.

Ahora el problema no es solo que tu trabajo te lleve muchas horas y te aburra; es que esa frustración está contaminando tus relaciones personales.

Llega un punto en que no ves más que problemas a tu alrededor, y eso hace que termines perdiendo la ilusión por todo.

✅ Los dos posibles caminos para recuperar el balance entre el trabajo y tu vida personal

Una cosa está clara.

Si sientes que tu trabajo se está comiendo tu vida personal, necesitas tomar medidas para solucionarlo. Y cuanto antes.

Pero ¿qué puedes hacer?

A grandes rasgos tienes dos caminos:

  • Cambiar las condiciones de tu empleo actual.
  • Buscar otro trabajo que te permita mejorar tu situación.

Vamos a explorar ambos caminos y tú decides cuál te convence más.

👉 1. Cambia tus condiciones laborales

Mi trabajo me gusta, el problema son las condiciones que me impone mi empresa”.

Si este es tu caso, entonces lo primero sería hablar con tu jefe para intentar mejorar las cosas.

➡️ A. Solicita un cambio de horario

Quizá el origen de ese desequilibrio entre tu vida laboral y personal es que:

  • Trabajas demasiadas horas al día.
  • Empiezas muy temprano y no te da tiempo a llevar a tus hijos al colegio.
  • Tienes un turno partido y eso te lo pone más difícil para conciliar.

Entonces podrías negociar con tu empresa un cambio de horarios.

Por ejemplo:

  • Entrar y salir más temprano (o más tarde): si empiezas a las 9 de la mañana, pero a esa hora es cuando tu hijo entra al colegio, proponle a tu jefe retrasar 30 minutos la hora a la que entras y sales del trabajo. Este pequeño cambio no afectará a tu rendimiento, y te lo pondrá mucho más fácil para conciliar.
  • Reducción de jornada: una opción más drástica, pero interesante si las dificultades para cuidar de tus hijos se vuelven insostenibles. Si te lo puedes permitir (porque tus ingresos y los de tu pareja son lo bastante altos para manteneros), plantéate solicitar una reducción de jornada. Así podrás tener las tardes libres y no dependerás de guarderías o de que los abuelos estén disponibles.
  • Trabajo híbrido: muchas empresas están empezando a implementar modelos de trabajo híbrido. Por ejemplo, 2-3 días a la semana vas a la oficina, y el resto trabajas desde casa. Si crees que esta idea podría cuajar en tu empresa, habla con tu jefe y propónselo.

Quizá pienses que en tu empresa no van a aceptar estas “condiciones especiales”, pero no pierdes nada por probar.

Como se suele decir, el “No” ya lo tienes.

➡️ B. Pide que te reduzcan la carga de trabajo 

A veces el motivo por el que pasas tanto tiempo en la oficina es que, simplemente, no te queda otro remedio: tienes una carga de trabajo tan elevada que la única forma de cumplir con ella es hacer horas extra.

En este caso, deberías hablar con tu superior y exponerle la situación.

Quizá no es consciente de que te está dando más carga de trabajo de la que puedes abarcar, y podéis llegar a un acuerdo para que te la reduzca un poco.

Otra opción es que hables con tus compañeros para delegar en ellos algunas de tus tareas.

➡️ C. Apaga el móvil fuera de la oficina

Los móviles nos han facilitado la vida en muchos sentidos. Gracias a aplicaciones como WhatsApp podemos contactar en cualquier momento con nuestros amigos y seres queridos.

El problema llega cuando tu jefe da por hecho que, solo por tenerte en WhatsApp, eso le da derecho a contactarte a cualquier hora del día.

Y claro, cuando estás en casa después del trabajo, tratando de relajarte, y de repente te llega un mensaje de tu superior (o del grupo que tienes con tus compañeros de departamento) hablándote de las tareas que tienes para el día siguiente…

Pues así, desconectar y centrarte en tu vida personal es complicado.

Lo ideal es que tu empresa respete tus descansos y no te contacte fuera del horario de trabajo (esto está regulado incluso a nivel legal y se conoce como “Derecho de desconexión”), pero si la tuya no lo cumple, tendrás que ser tú quien marque los límites.

Así, al llegar a casa:

  • Apaga el móvil: si tienes un número de empresa.
  • Silencia las notificaciones y no atiendas mensajes y llamadas: en el caso de que uses tu móvil personal para el trabajo.

Lógicamente hay empresas en las que esto no es posible, porque por contrato te obligan a estar disponible incluso fuera de la oficina. Pero si no es tu caso y aun así tu jefe te contacta a cualquier hora, tendrás que hablarlo con él.

👉 2. Busca un trabajo que te ofrezca mejores condiciones

Quizá:

  • Has hablado con tus superiores pero no habéis llegado a un acuerdo.
  • Tienes claro que tu trabajo actual ya no te llena y no quieres seguir en él.

En ese caso, la opción que te queda es marcharte en busca de pastos más verdes. 😉

Así, podrías buscar un trabajo que te ofrezca:

➡️ A. Flexibilidad horaria

Explicado de forma simple, los trabajos con horario flexible son aquellos en los que puedes entrar y salir de la oficina cuando quieras.

Eso te da mucha libertad si un día:

  • Tienes que ir al banco a primera hora.
  • El niño se te ha puesto malo y tienes que sacarlo del colegio.
  • Necesitas salir un poco antes para acudir a un compromiso.

Este modelo se ha popularizado poco a poco en los últimos años, sobre todo debido a la pandemia.

➡️ B. Teletrabajo

Otra modalidad de trabajo que ha ganado fuerza desde el confinamiento por el COVID-19 ha sido el trabajo en remoto o teletrabajo.

Dentro de este sistema tenemos dos modelos:

  • Híbrido o semipresencial: como te decíamos antes, tener un contrato semipresencial significa que unos días tienes que acudir a la oficina y otros puedes trabajar desde casa.
  • Teletrabajo a tiempo completo: otras empresas han implantado el trabajo remoto a tiempo completo. En este caso tienes libertad absoluta para trabajar donde quieras (¡incluso puedes irte a otra ciudad o país!). Además, lo habitual es que también tengas libertad horaria.

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