Cuidado con falsear tu imagen

Lo habrás visto en un montón de películas.

Incluso en la vida real.

Historias de estrepitosos fracasos antes de atisbar cualquier posibilidad de éxito.

Experiencias vitales de personas que esquivaron su propia realidad para estrellarse.

Personajes que se olvidaron de sí mismos e intentaron ser lo que no son.

Engañándose a sí mismos y a los demás.

Personas que, por ejemplo, alimentan artificialmente su currículo.

Que dicen conocer y codearse con los mejores y los más famosos.

Que adaptan su personalidad y su imagen en función de las circunstancias; auténticos camaleones.

Que tratan de proyectar una imagen irreal, inventada y, lo peor de todo…

Se olvidan de quiénes son hasta el punto de no reconocerse a sí mismos. 

Espero, Jose Manuel, que nunca te conviertas en uno de ellos.

Espero que nunca caigas en la esquizofrenia multiforme: una patología que puede arruinar por completo tu aventura emprendedora.

Hay una forma clara y sencilla de explicar qué es la esquizofrenia:

Perder el contacto con la realidad.

Y cuando se pierde el contacto con la realidad se inicia un camino sin retorno.

Así que el consejo es claro: no emprendas ese camino.

Y muestra al mundo una imagen fiel de ti mismo.

Debes exhibir tus méritos, sí, pero sin alardes ni falsedades. 

Ejemplo típico: un diseñador gráfico que cita Telefónica como cliente cuando solo ha hecho un banner como freelance para una agencia que trabaja con la compañía.

No mientas. 

Es innecesario, no es creíble y tus clientes no son tontos. 

Cuando una persona, negocio o empresa necesita contratar a alguien, no busca un superhéroe, sino trabajar con gente de confianza, profesional y agradable. 

Y para parecer profesional, hay que serlo, no aparentarlo. 

No hace falta tratar de transmitir un mensaje de gran empresa o multinacional cuando estás tú solo en tu negocio. 

Además, es contraproducente. 

¿Crees de verdad que engañarás a alguien, Jose Manuel? 

No. 

Igual crees que así parecerás “más serio”; que si tu cliente piensa que está contratando a un equipo grande de personas, se puede confiar más en ti. 

Es falso. 

Mentir nunca ha sido una buena estrategia para un negocio, y con la llegada de la hiperespecialización en el mercado, menos todavía. 

Sé bueno en algo. El mejor. Y sé diferente del resto de tu competencia. 

Eso es suficiente. 

Es lo que necesitas. 

No aparentar ser más grande, darte bombo y falsearte a ti mismo. 

Piénsalo, Jose Manuel. 

Si hablas de “nosotros” cuando estás solo tú en tu negocio, cuando tus clientes se den cuenta de que las reuniones las tienen contigo, que eres tú quien responde los emails, quien atiende el teléfono, quien realiza el trabajo… 

Cuando se den cuenta (porque es inevitable que se den cuenta) de que a pesar del “nosotros” en realidad estás solo tú, ¿qué crees que pensarán? 

Si mientes en algo tan absurdo… 

¿Crees que la imagen que proyectarás será fiable, profesional y seria? 

En absoluto. 

Es más: conseguirás justo lo contrario de lo que pretendes. 

Conclusión: 

Evita la esquizofrenia multiforme, no aparentes ser quien no eres y no construyas una imagen distorsionada de ti. 

Ya tienes un gran mensaje que compartir con el mundo. Puedes ayudar a personas o negocios a mejorar y transformar sus vidas. Estás en condiciones de aportar un gran valor a tus potenciales clientes. 

Céntrate en eso. 

Es lo que más importa. 

Dime: ¿alguna vez te han recomendado parecer más grande de lo que eres y dar una imagen de empresa grande? 

¿Cuántas veces te han animado a falsear quien eres? 

Responde este correo y cuéntame tu experiencia al respecto. 

Un fuerte abrazo,

Franck “la autenticidad vende” Scipion

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