La gran mentira de los supuestos gurús

¿Alguna vez has completado una colección, Jose? 

Cromos, sellos, monedas, canicas… 

Estamos en uno de los meses de las colecciones. 

Junto a septiembre, enero es una época en la que las empresas que lanzan coleccionables hacen su agosto. 

¿Por qué? 

Porque son periodos en los que las personas nos marcamos nuevos propósitos y somos más vulnerables a ser convencidos. 

Sin embargo, del 90% de la gente que inicia colecciones en estos meses, el 89,99% no las acaba. 

De hecho, las empresas (que esto ya lo saben) ni siquiera ponen a la venta toda la colección: solo preparan las primeras entregas porque de otro modo fracasarían en sus previsiones. 

Y esto tiene una sencilla explicación. 

La mayor parte de los coleccionistas se limitan a hacer un acopio compulsivo de objetos sin considerar su valor, su utilidad o su atractivo. 

Dan prioridad a la cantidad. 

Simplemente: cuantos más, mejor. 

Pero también existen coleccionistas “de raza”. 

Personas que seleccionan. Que invierten sus esfuerzos en conseguir determinadas piezas. 

Piezas de valor que de verdad enriquecen su colección y que la convierten en algo único y exclusivo. 

Si te fijas, Jose, hay una gran diferencia entre ambos perfiles. 

Vamos a llevarnos las colecciones al mundo de los negocios. 

Si fueras coleccionista, ¿en qué grupo estarías? 

¿En el segundo? 

¡No te engañes, Jose! 

Muy posiblemente, estás en el primero. 

En el que atesora objetos sin ton ni son. Solo por el hecho de tener más, más y más. 

Pero más, no significa mejor. 

Digan lo que digan los gurús marketeros que hacen tanto ruido en internet… 

“Duplica tu lista de suscriptores”

“Necesitas 10.000 suscriptores para vender” 

“Tienes que aumentar tu base de datos”

Y la más conocida y repetida:

“El dinero está en la lista”



Si echas un vistazo a los contenidos que pululan por la red y que hablan sobre la lista de suscriptores, te darás cuenta de que la mayoría se centran en un único aspecto: el tamaño. 

Estoy en completo desacuerdo, Jose. 

¿Cuantos más suscriptores mejores resultados tendrá tu negocio? 

Pues mira, no. 

Esta es una de las grandes mentiras del siglo XXI. 

El tamaño no importa. 

Importa la calidad. 

Pasa igual que en las redes sociales. El tamaño importa un pepino. 

Importa la vinculación con los suscriptores y tu influencia en ellos.

Con 150 clientes en una lista pueden caer 5 ventas en una campaña. Y con 10.000 suscriptores, cero ventas para otra campaña.

Esta es la realidad de las listas. 

Tener una lista inmensa, con miles y miles de direcciones de correo electrónico no sirve para nada si las personas que hay detrás no tienen interés en tus temas, no confían en ti, no conectan con tus valores y no tienen el sentimiento de grupo y pertenencia que les fideliza a tu marca. 

Lo que tú necesitas no es engordar tu Active Campaign, Mailchimp o la herramienta que utilices. 

Es inútil presumir de cantidad si detrás no hay calidad. 

¿Qué tienes muchos y de calidad? 

Perfecto. 

Pero pocos y buenos es infinitamente mejor que muchos y malos. 

No te dejes seducir por los presumidos que alardean de cantidad. 

Conviértete en un coleccionista de los de raza: de los que saben seleccionar. 

Atrae a personas cualificadas, interesadas de verdad en tu negocio, con las que puedas conectar de forma emocional. 

De esta forma se producirá la magia del poder la lista. 

¿Estás de acuerdo, Jose? 

¿O a ti sí te importa el tamaño? 

Un fuerte abrazo,

Franck “cazatesoros” Scipion

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