Cuidado con los ictus digitales

Imaginas un arquitecto poniendo el cemento y los ladrillos de un edificio?

¿Imaginas a un cirujano encargándose también de la anestesia de sus pacientes? 

¿Imaginas a un gran chef sirviendo también los platos en las mesas de su restaurante? 

Entonces… 

¿por qué tú sí pones ladrillos, anestesias y sirves platos en tu proyecto online? 

Sí, sí, Jose Manuel. 

Lo haces. 

Cada día. 

Lo sé porque a estas alturas, he tratado muchos “pacientes” con tu misma patología. 

¿Eres consciente del peligro que corres actuando de esa manera? 

Tu casa no estará bien construida. 

La intervención quirúrgica puede resultar fatal.

No podrás terminar los menús.

¿Por qué? 

Porque estás dedicando tiempo, esfuerzo y energías a tareas que NO son en las que te tienes que centrar. 

“No se puede estar en la procesión y repicando las campanas”, reza el dicho.

Vaya razón tiene la sabiduría popular… 

El problema es que estás en alto riesgo de sufrir lo que llamo “ictus del DIY extremo”. 

Lo padecen personas a las que les parece impensable delegar o subcontratar ciertas tareas. 

Todo lo hacen ellos solos por sí mismos. 

Aunque no entre dentro de su área de especialización. 

Por ejemplo, se ponen a aprender diseño web e intentan construir su web aunque no sean diseñadores… 

Se encargan de resolver los problemas técnicos… 

Absolutamente todo lo hacen ellos. 

Así que son personas que sufren un nivel de estrés extremo porque incrementan notablemente sus horas de trabajo. 

Se calcula que 4 de cada 5 emprendedores en solitario pueden llegar a padecer este tipo de ictus. 

Y ojo, porque puede llegar a ser una patología mortal para sus negocios, ya que son absolutamente incapaces de cambiar los procesos operativos. 

La filosofía Do It Yourself (hazlo tú mismo) ha impregnado su mentalidad hasta la médula.



Por eso, avanzan despacio. 

Se atascan con facilidad. 

Se cargan sobre su espalda una mochila llena de tareas innecesarias. 

Les cuesta aceptar críticas. 

Rechazan toda posibilidad de cambio. 

Les cuesta aceptar ayuda de los demás. 

Se escudan en las excusas sin responsabilizarse de los problemas. 

Tienden a complicarlo todo. 

Son alérgicos al esfuerzo verdadero para conseguir resultados.  

Suelen ser muy amigos de lo gratis y están poco dispuestos a invertir en sí mismos para llegar antes y mejor a sus metas. 

Son un perfil de personas con las que no me gusta trabajar. 

Son problemáticos. 

Charlatanes. 

Y su ego les ciega la capacidad de aprendizaje y mejora. 

Trabajar con ellos es como predicar en el desierto. 

Como te decía, la carrera de los infectados del ictus del DIY extremo suele ser corta y escasa en resultados. 

Por suerte, hay tratamiento este mal tiene solución. 

Siempre y cuando estén dispuestos a curarse… 

El tratamiento pasa por: 

Primero, identificar las tareas que te roban más tiempo, que están fuera de tu área de especialización y en las que no eres imprescindible. 

Es decir, aprender a delegar. 

Pero para eso, antes debes hacer una labor de introspección para cambiar tu mentalidad de “todo lo hago yo” al “me centro en las prioridades y delego de forma eficiente”. 

El Do It Yourself es tu enemigo. 

Y o te mentalizas de este cambio imprescindible o tu sueño de construir un negocio digital rentable que te permita vivir a tiempo completo de él terminará fuera de combate. 

Un fuerte abrazo de Franck “antídoto contra DIY” Scipion

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