El ‘okupa’ que llevamos dentro y que controla nuestra vida

En pocas cosas somos tan hábiles y persistentes como en la práctica de amargarnos la existencia, ya que nuestra mente tiene la capacidad de llenarnos de dicha y a su vez de arruinarnos la vida.

Cuántas veces, día tras día, tenemos los mismos pensamientos, las mismas preocupaciones, las mismas emociones, y acabamos en el mismo lugar emocional de siempre, como un hábito.

El problema es que nos pasamos la vida pensando sin darnos cuenta que lo estamos haciendo, como si otra persona viviese dentro de nosotros y pensase por nosotros, como si un okupa se hubiese infiltrado en nuestra mente y nos obligase a tener las mismas conversaciones de siempre.

1. PENSAR SIN SABER QUE ESTAMOS PENSANDO ES UNA DE LAS CAUSAS DE MAYOR SUFRIMIENTO

 

Porque no es lo que sucede en el exterior, sino sobre todo, es lo que está sucediendo en nuestro interior, en silencio, sin que nadie lo sepa, a veces sin que nos demos cuenta, pero que al final lo sentimos y lo padecemos. 

El problema del okupa que vive en nuestro interior, nuestro querido subconsciente, es que nos llega a hacer creer que esos pensamientos son la realidad, porque todo nuestro cuerpo comienza a sentir las emociones que esos pensamientos provocan, porque todo lo que pasa por nuestra mente el cuerpo los transforma en emociones, y esos pensamientos se convierten en las emociones que rigen y dominan nuestra vida.

Esa voz hipnotiza nuestra atención con su continuo monólogo. Los constantes e imparables pensamientos nos hacen perder el contacto con la realidad, nos separan de la vida, porque vivimos perdidos en la mente y convertimos nuestros pensamientos en la percepción de nuestra realidad. Es como si esos pensamientos que surcan nuestra mente tomasen el control y pensasen por nosotros. 

► ¿Piensas tus pensamientos o tus pensamientos piensan por ti? 

¿Quién es el dueño de tu atención? ¿Qué te roba la energía o la alegría?

Si no estamos más atentos a lo que está pasando en nuestro interior, podemos llegar a ser víctimas o esclavos de nuestra propia mente, la cual es capaz de convertirse en nuestro gran enemigo.

Nuestra mente es la máquina más compleja y sofisticada del mundo, pero ni en nuestra educación, ni durante nuestro desarrollo, nos han enseñado cómo realmente funciona nuestra cerebro, ni nuestro mundo interior; no nos han dado ningún manual de instrucciones. Sin embargo, hasta para montar una simple estantería viene un manual de instrucciones, pero parece que nosotros esperamos saber manejar nuestra compleja vida por pura intuición.

Esa es la gran conquista a la que debemos aspirar, la de uno mismo, porque la verdadera calidad de nuestra vida está basada en algo que no se ve, está basada en esa charla interior que tanto condiciona nuestras emociones.

2. LA MALA NOTICIA ES QUE NO PODEMOS LIBRARNOS DEL OKUPA QUE VIVE EN NUESTRO INTERIOR

 

Esa voz siempre nos acompañará a lo largo del camino. El objetivo es que entre esas dos personas que somos al mismo tiempo haya una mejor relación, que el okupa sea más amable y nos trate con más cariño, que no nos fustigue tanto, que crea más en nosotros y llegue a convertirse en nuestro aliado, en un buen amigo, porque al final la relación más importante y fundamental es la que tenemos con nosotros mismos.

► Algunas claves para mejorar esa relación con nosotros mismos

Elevar nuestro nivel de conciencia: darnos cuenta de lo que está sucediendo en nuestro interior, algo de lo que hablábamos en el artículo sobre inteligencia emocional.

◼ CONVIÉRTETE EN TU PROPIO OBSERVADOR EMOCIONAL

Cuestiona tus propios pensamientos y emociones, date cuenta de que en muchas ocasiones lo que sentimos es producto de nuestra imaginación, de diálogos internos tóxicos, no de situaciones reales.

◼ PONTE AL MANDO Y REDIRIGE TU ENFOQUE

Cuando esa conversación interna sea negativa, de dudas, miedos o preocupaciones, no permanezcas de forma pasiva escuchando esa voz. Es hora de que dirijas tu enfoque hacia lo que sí puedes hacer, cambia de postura, cambia tu energía, utiliza un leguaje más afirmativo, positivo y con más determinación.

◼ DEDICA MÁS TIEMPO A LEER COSAS MÁS CONSTRUCTIVAS

A aprender, escuchar conferencias, audiolibros, buenos podcasts. Rodéate de personas más positivas y aléjate del chisme y la crítica, absorbe todo aquello que te alimente el espíritu. La calidad de nuestros pensamientos, de ese diálogo interior, mejora en cuanto mejoramos la calidad de la información que recibimos, cuando recuperamos y redirigimos la atención y mejoramos nuestro entorno.

 SE MÁS AMABLE CONTIGO 

A veces nos automaltratamos de manera feroz, convirtiéndonos en nuestro propio juez y verdugo, nos comparamos y machacamos. Sé más bondadoso contigo mismo, acéptate, quiérete más y cuando entres en conflicto, sal de ti, conviértete en el observador y háblate con compasión. Háblate como si hablases a tu mejor amigo, porque a ese amigo no le hablarías con tanta dureza. Acéptate y acepta tus circunstancias para poder cambiarlas. 

◼ SÉ MÁS AGRADECIDO

Da gracias, la gratitud es una manera de salir de la carencia y ahuyentar la preocupación, de acallar al okupa, es una genial forma de volver y estar en el presente, de apreciar y valorar más lo que sí tenemos a nuestro alrededor.

Gran parte de nuestra calidad de vida es directamente proporcional a la calidad de nuestras emociones, porque ahí es donde realmente vivimos, independientemente de las circunstancias. Por esa razón el constante progreso, aprendizaje y evolución personal son algo fundamental en todos los aspectos de la vida, tanto a nivel personal como profesional.

Al final ten siempre presente que tú eres la única persona que va a pasar el resto de tu vida contigo, por eso la relación más importante es la que tienes contigo.

Javier Iriondo

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