Qué simple es Guillermito

Guillermito Puertas. 

Famoso en el mundo entero. 

Sí, sí. 

Tú también sabes quién es, Jose.  

Verás. 

Te doy algunas pistas para que lo identifiques. 

La lió parda en los 80 y los 90.

Fue un empedernido jugador de póquer.

Lo detuvieron tres veces por exceso de velocidad.

Cuando era universitario, casi nunca iba a clase.

Su estricta personalidad le hizo perder a la mayoría de sus amistades.

¡Acabó sus estudios con 52 años!

¿Sabes ya de quién hablamos?

Toma más datos. 

Fundó una compañía con la que llegó a ganar unos 250 dólares cada segundo.

Es decir, si le cayera un billete de mil dólares, no podría molestarse en recogerlo porque en el tiempo que empleara en ello, ya le habría caído otro billete de mil y se pasaría la vida doblando el espinazo.

A los 31 años, era billonario (con “b”).

¿Quién demonios es Guillermito Puertas?

Guillermito Puertas es la traducción al castellano de Bill Gates.

Y con este nombre, ahora ya no necesitas presentación.

Bien. A lo que iba. 

A lo largo de su carrera profesional ha recibido feroces críticas por sus controvertidos métodos y le han tachado de tirano y excéntrico en más de una ocasión.

Pero no voy a entrar en eso porque, sinceramente, no me interesa.

Nos debemos quedar con lo mejor de cada cual y te aseguro que de Guillermito Puertas, ¡uy, perdón!, de Bill Gates, podemos aprender cosas muy, pero que muy provechosas.

Windows le convirtió en la persona más rica del mundo. Y en una de las más poderosas e influyentes. 

Pero ese resultado no le ha caído de la nada. 

Imagínate la magnitud del proyecto que ha tenido entre manos y lo que ha supuesto crear, gestionar y convertir Microsoft en lo que es hoy.

Ingenieros informáticos, programadores, matemáticos, expertos en diseño, imagen, marketing…

Muy complejo, ¿verdad?

Pues fíjate lo que Bill Gates dijo sobre su compañía:

«De todas las grandes iniciativas de Microsoft, la sencillez es la número uno».

Es decir, siempre buscar la solución más simple.

Y huir de la complejidad. 

Si lo piensas, ¿cuáles son las aplicaciones y herramientas digitales más populares? 

Las fáciles de usar. Las intuitivas. 

Nadie quiere perder tiempo en descifrar cómo funciona una aplicación. 

Nos gusta lo sencillo y rechazamos lo complejo. Somos así. 

Bill Gates lo sabe y ha convertido la sencillez en su filosofía empresarial. 

¿Y tú, Jose?  

Lo pregunto porque existe una llamativa y curiosa tendencia natural entre los pequeños negocios a complicar las cosas. 

Cuanto más complicado y enrevesado, mejor. 

Y se acaban creando pequeños monstruitos que para gobernarlos exigen un esfuerzo titánico y consumen demasido tiempo.   

¿Resultado?

Un desgaste tremendo. 

Sacrificio de tu vida personal para dedicarlo al negocio. 

Estancamiento de rentabilidad y resultados. 

Dificultad para crecer. 

Estrés. 

Cansancio… 

No hace falta que siga, ¿verdad? 



Bueno, pues ahora piensa cómo se transforma esta realidad cuando haces como Bill Gates y adpotas la sencillez como filosofía de tu negocio. 

Al simplificar, puedes centrarte con más facilidad en las verdaderas necesidades de tus clientes y posicionar tu negocio como un referente premium en el mercado. 

¿Resultado? 

Puedes subir tus precios, necesitas menos acciones de venta para conseguir tus objetivos de facturación y aumentas la rentabilidad sin tener que trabajar más horas cada día. 

Evitas el estrés. 

Desaparece el desgaste. 

Recuperas tu vida personal y disfrutas más de ella. 

Tu negocio crece y los ingresos también lo hacen. 

Bien, Jose.

No sé qué opinas tú, pero… a mí me mola más este escenario. 

Ahora, bien, simplificar no significa quitar cosas de tu negocio a lo loco. 

Hay que hacerlo de forma estratégica y sistematizando el proceso para conseguir reducir tus horas de trabajo diario mientras te acercas mes tras mes a las 6 cifras de facturación.   

Esto se puede conseguir en todos los negocios de coaching, consulting, formación o servicios. 

Y en todos los sectores. 

¿Qué hay que hacer exactamente para lograrlo? 

Y más importante: 

¿Cómo? 

Puedes continuar como hasta ahora… 

O aprender de Bill Gates, simplificar y comprobar cómo se disparan los resultados mientras recuperas tiempo.

Franck “minimalista de negocios” Scipion

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