La envidia emprendedora y el poder de las excusas

¿Te he hablado alguna vez de mi abuela, Jose? 

Siempre me ha gustado escuchar los consejos de las personas mayores. 

Tienen una gran sabiduría acumulada. 

Mi abuela no era muy amiga de los consejos. 

Sin embargo, era insistente en los pocos que daba. 

De esos pocos, tenía un consejo estrella: 

“Destierra la envidia de tu vida”. 

Ella afirmaba que la envidia es el origen de todos los males de la humanidad. 

No sé si es cierto del todo, pero lo que sí he podido comprobar a lo largo de los años es que este pecado capital nunca trae nada bueno. 

En el emprendimiento tampoco. 

Ni en los negocios. 

¿Te has dado cuenta, Jose de que el ser humano es malpensado por naturaleza? 

Sobre todo cuando se trata de valorar el éxito ajeno. 

“A saber qué ha hecho para conseguir eso…”

“Esas cifras de facturación están hinchadas, seguro que se las ha inventado”

“Qué suerte tienen algunos…”

Esta última me hace mucha gracia. 

Suerte. 

JA. 

¿Te has dado cuenta, Jose, de lo absurda que es la envidia? 

Por favor, vuelve a leer las tres frases. 

¿Ves lo que tienen en común? 

Todas ellas tratan de ensuciar el éxito de otras personas y atribuirlo a cualquier factor que no tenga que ver con sus propios méritos, su esfuerzo, su perseverancia y su trabajo.

¿Y qué se encierra en ello? 

No es más ni menos que una “estrategia” que desarrolla el cerebro (y el ego) para encontrar excusas. 

Y las excusas desvían la atención de las cosas que realmente te pueden ayudar a avanzar y conseguir tus objetivos. 

“No tengo tiempo”

“Estoy desbordado” 

“No me da la vida” 

“No tengo suerte”



Excusas. 

Viles excusas que inventa tu mente. 

Y mientras tu mente está ocupada con las excusas, pierdes el foco y dejas de dar los pasos que te encaminarían hacia tus metas. 

Dicho de otro modo: cambias las prioridades por las excusas.

Así que, Jose, hasta que no que te reconozcas a ti mismo la cantidad de excusas basura que te dices cada día, no vas a poder avanzar a la velocidad ni la forma que tú quieres. Ni podrás conseguir los objetivos que deseas. 

El primero paso es, por tanto, ser consciente. 

Así que te animo a que reflexiones y descubras cuáles son las excusas que te están contaminando. 

Identifícalas y encontrarás la forma de aniquilarlas. 

Este es un ejercicio de reflexión personal y de cambio de mentalidad esencial para cambiar la realidad que vives hoy con tu negocio. 

Deja de mirar hacia fuera, de valorar (negativamente) el éxito ajeno y céntrate en soltar los lastres que te están impidiendo llegar a tus objetivos, escalar tu negocio y recuperar tiempo y libertad. 

Te toca. ¿Has sentido alguna vez envidia emprendedora? 

¿O la has sufrido por parte de otros?

¿Cuáles son las excusas que te impiden avanzar? 

Te escucho desde el otro lado. 

1 fuerte abrazo,

Franck “sin excusas y con prioridades” Scipion 

PD. Cuando los pretextos se alargan en el tiempo y compruebas que no avanzas, te sientes mal contigo. Y no hay peor sensación que sentir que te has fallado. 

 

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