Especialización, ¿quieres dominar un tema? Aprende de todo

Sin ninguna duda, una de las formas más potentes de aumentar tu valor y de distinguirte es elegir un área de especialización en la que posicionarte.

Se trata de hacer a nivel individual lo que dicen Al Ries y Jack Trout en Las 22 leyes inmutables del Marketing, es decir, “Si no puedes ser el primero en una categoría, crea una nueva en la que puedas ser el primero.

A mi me parece una forma inteligente e interesante de multiplicar tus opciones de ser tenido en cuenta cuando el mercado de profesionales está saturado. Sin embargo, a veces percibo algunas dudas por parte de mis alumnos cuando lo explico.

Especializarse no es hiperespecializarse

Uno de los comentarios más habituales es que si te hiperespecializas puedes quedarte sin opciones. Pues claro, es bastante probable que sea así. Pero es que nadie habla de especializarte hasta tal punto que únicamente tengas un cliente/empleador potencial perdido en el otro lado del mundo.

Se trata de incluir o cambiar algún elemento de tu propuesta de valor para enfocarte en un problema específico, en una forma distinta de hacer las cosas o en un grupo determinado de personas. Como suelo decir, esto consiste en poner “apellidos” a tu profesión habitual.

Por ejemplo, un Fontanero puede especializarse en fontanería de edificios inteligentes, fontanería para piscinas, fontanero para urbanizaciones de turistas del norte de Europa o fontanería sin obras.

Especializarse no te obliga a olvidarte de todo lo demás

Un especialista es un generalista premium. Es decir, al especializarte no te borran de la memoria todo lo que sabes como generalista sino que añades elementos nuevos que te hacen más atractivo para un grupo concreto de clientes/empleadores.

El fontanero anterior seguro que podrá seguir haciendo lo mismo de siempre si lo considera oportuno o si le falta el trabajo, pero su especialización le permite sobresalir.



Un especialista puede ser un renacentista

Uno de los grandes temores de mis alumnos, especialmente los más jóvenes, es que todavía no saben o no quieren descartar opciones. Es el típico, “es que me gustan muchas cosas y no quiero descartar ninguna”. Pues me parece una gran decisión.

Creo que los mejores especialistas son aquellos que tienen curiosidad por todo. Es lo que yo llamo el Síndrome del Renacentista. La curiosidad viene de combinar elementos diferentes, de fuentes diversas y de áreas aparentemente desconectadas.

¿Y si ese fontanero fuese aficionado al cine? ¿Y si hubiese estudiado Historia pero no hubiese podido trabajar en ese campo? ¿Y si le encantase la naturaleza?

¿No crees que su trabajo podría beneficiarse de extraer ideas de todas esas aficiones o aprendizajes? ¿No te parece que sería genial ver o leer cosas sobre ese fontanero en el que nos cuenta los detalles de fontanería que ha visto en una película, aplicar técnicas olvidadas de la Edad Media en construcciones modernas o encontrar soluciones creativas que ha encontrado en la naturaleza?

El mejor especialista es el que sabe incluir en su especialidad elementos diversos. Así que no seas monotemático.

Si estás empezando, la especialización es imprescindible

Si hay un momento en el que es más importante que nunca distinguirte mediante la especialización es cuando empiezas en una profesión (independientemente de tu edad).

Creo que es más fácil tener en cuenta a un/a generalista si este/a lleva unos cuantos años en su profesión. Puede entenderse que ha vivido situaciones suficientes como para tener respuestas para numerosos problemas.

Sin embargo, si todavía no te has posicionado como experto/a, es más fácil hacerte un nombre si escoges un terreno más limitado en tu profesión. Por un lado será más sencillo y rápido aprender los diferentes casos posibles que puedan surgir y por otro generarás más confianza al no presumir de dominar todo tu campo si tu trayectoria profesional es corta o nula.

Por ejemplo, un fontanero joven que se especializase en casas sostenibles o en la gestión digital del agua podría ganarse un prestigio importante aunque su mercado fuese menor que el del generalista.

Un especialista puede o más bien debe evolucionar

Especializarse no implica firmar un pacto con sangre para toda tu vida. Las personas evolucionamos, cambiamos nuestros intereses, aprendemos,… y eso influye en nuestro trabajo.

Yo mismo empecé hablando de Marca Personal, con el tiempo y a medida que se incorporaban nuevos profesionales, podría haber evolucionado hacia la Marca Personal para algún tipo de profesionales (Ej.: Marca Personal para Coaches) o tratar sobre algún tema concreto dentro del Modelo (Ej.: Storytelling para potenciar la Marca Personal) o, como estoy haciendo ahora, desarrollar un concepto más amplio, la Estrategia Personal en el que incluyo lo aprendido con el Branding Personal y muchos elementos más que se habían quedado fuera.

Lo importante es que empieces, veas lo que ocurre, analices las reacciones de tu mercado, encuentres formas de incorporar otras aficiones o cualidades a tu profesión y, constantemente, vayas mejorando.

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