Perdonar y perdonar(se): ¿conoces el poder que eso tiene?

Son muchas las personas que padecen innecesariamente y, en demasiadas ocasiones, se debe a que no acaban de comprender la importancia del perdón. Cuando por alguna razón no se perdona, el dolor sigue presente en nuestro interior, y si no cicatrizan las heridas, arrastramos los problemas del pasado al presente. Ese dolor vuelve a resurgir de manera innecesaria, generando más sufrimiento porque es como un cáncer que se extiende y destruye nuestro interior.

1. EL RENCOR SÓLO HACE SUFRIR AL QUE LO GUARDA; EL PERDÓN LIBERA AL QUE LO ENTREGA

 

No podemos permitir que algo que ocurrió hace tiempo condicione nuestros bienestar emocional en el presente, nuestra vida y nuestro futuro. También es importante comprender que en cuestiones de perdón nunca se trata del agresor, sino de nosotros mismos. El objetivo es cortar el vínculo con el rencor, liberarnos del dolor, la venganza o la ira.

Cuando perdonamos nos liberamos de la cárcel del resentimiento que nos impide avanzar libres por la vida. Es más, cuando no somos capaces de perdonar, tan sólo nos estamos castigando y condenando a nosotros mismos.

1.1 Decía Wayne Dyer que debemos practicar el perdón por dos razones

 

► Para dejar a otros saber que ya no deseas estar en un estado de hostilidad y que quieres liberarte de la energía saboteadora del resentimiento. 

► Para de alguna forma enviar amor a aquellos que nos han herido y dejarles saber que ya nos sentimos mucho mejor. 

Tanto Wayne Dyer como yo hemos (y seguro que tú también) hemos conocido a personas que han pasado por situaciones injustas, hasta macabras, situaciones por las que nadie jamás debería pasar, pero asombrosamente son esas -las que peor lo han pasado- quienes han dejado atrás ese pasado gracias al perdón. Uno de los grandes ejemplos de la historia es Nelson Mandela.

Después de haber estado encarcelado durante 27 años, uno podría esperar algún resentimiento pero como el mismo dijo: (…) Mientras salía por la puerta de la cárcel, la puerta hacia la libertad, supe que si no perdonaba, si no dejaba atrás mi odio y mi amargura, todavía estaría en prisión. 

Tenemos que aprender a perdonar a los demás y a nosotros mismos, porque todos somos merecedores del perdón. Eso no quiere decir que lo que pasó esté bien, sino que has crecido, has aprendido, que eres más grande y mejor persona, y has decidido convertir el pasado en tu maestro, no en un arma destructiva que corroe tu interior.

1.2 El perdón es el mejor regalo que nos podemos hacer a nosotros mismos

 

Cuando perdonas liberas el dolor retenido y la paz comienza a fluir en tu interior. Perdonar es purificar tu corazón, es comenzar a quererte y sentirte en paz  Si queremos tener una buena calidad de vida emocional, debemos liberarnos de los innecesarios lastres del pasado, convirtiendo esos episodios en experiencias que nos hacen más humanos, aumentan nuestro nivel de comprensión y empatía, y que nos aportan una mejor visión y perspectiva de nuestra vida y nuestro futuro.

No podemos borrar lo que pasó, pero siempre podemos cambiar el significado que damos a lo sucedido. No podemos cambiar el pasado, pero sí aliviar o eliminar el sufrimiento. Es nuestra decisión personal en qué convertimos los errores del pasado: podemos convertirlos en una eterna excusa, en un arma arrojadiza, o podemos transformarlos en una experiencia de aprendizaje y superación.

1.3 «El perdón es la fragancia que desprende la violeta en el talón de quien la pisa.» (Mark Twain)

 

Perdonar es enterrar el destructivo caudal de errores del cual (en demasiadas ocasiones) el rencor se dedica a tomar nota, guardándolo en nuestro arsenal para utilizarlo en un momento de rabia como armas de destrucción masiva  Pero a quien realmente destruye es a uno mismo.

Todos cometemos errores, todos alguna vez -aunque sea sin querer- hemos hecho daño y nos lo han hecho. Por eso es fundamental aprender a reconocerlo y a pedir perdón, porque ahí es donde se demuestra nuestra madurez, y no en la tozudez de querer tener razón.

2. SOBRE EL ACTO DE PERDONAR Y PERDONAR(SE)

 

Hoy quiero compartir contigo un precioso mensaje que he recibido de una lectora de mi libro Donde tus sueños te lleven. Un mensaje que me ha tocado el alma y que demuestra el poder de perdonar perdonar(se).

Hola Javier!!!!

Hace una semana llegó a mis manos tu libro. Fui a la librería con la esperanza de encontrar uno que me hiciese desconectar un poco de mi situación personal y el título me llamó muchísimo la atención, sobre todo la parte de tu pasado no determina tu futuro.

En Agosto del 2011 sucedió un hecho en mi vida que me tiene el corazón muy dañado y con dificultades de desbloquear mi mente. Tras dos años intentando ser madre, me realicé una fecundación in vitro saliendo bien a la primera y esperando a dos niñas preciosas.

Tuve un embarazo perfecto y nada hacía ver lo que iba a ocurrir. La situación se complica cuando estando tan sólo de 26 semanas se rompe una de las bolsas y se me adelanta un parto de riesgo y nacen mis dos nenas con una situación de inmadurez importante. Mis niñas nacieron con 940 gramos y 830 gramos; y tras una semana de aparatos y ver cómo iban evolucionando mi nena Alicia nos abandona……

Seguimos luchando día tras día con mi pequeña Ainara (era la que nació con 830 gramos, quedándose en 700 gramos). El pensamiento era que si ella estaba luchando en esa incubadora por respirar y salir adelante, nosotros no podíamos decaer ni un segundo. Tras tres meses muy largos con complicaciones médicas y una lucha enorme, nos trajimos a nuestra pequeña a casa con tan sólo dos kilos.

Ahora mismo tiene siete meses de nacida, pesa 5 kilos y medio y está super despierta y evolucionando muy bien. Es mi alegría, mi razón de sonreír, mi vida, pero a la vez es mi miedo, mi angustia por si enferma, mi no descansar.

Por eso he visto en tu libro algo revelador y creo que puede ser la cura de mi corazón: el perdonar, el de perdonar(me), el de aceptar la pérdida de mi niña, la de disfrutar de la vida y la sonrisa de mi Ainara. Y, por supuesto, que mi pasado no determine mi futuro.

Te iré contando como voy encontrando en tu libro respuestas. Voy por el segundo capítulo: La vuelta a casa.

Un saludo.

Vanessa



3. QUÉ HACER PARA PERDONAR: 6 CLAVES

 

Perdonar es algo fundamental para caminar más ligeros por la vida, para no vivir atascados en el pasado, para soltar el dolor, el rencor y poder seguir creciendo.

La falta de perdón provoca conflictos en nuestro interior y es un inútil desgaste de energía que nos perjudica y daña nuestra salud emocional. Perdonar es liberarse de esos conflictos que ocupan nuestra mente, lo que nos llevará a encontrar un mayor nivel de paz en nuestro interior.

2.1 El perdón es abandonar la necesidad de tener razón

 

Hay personas que parecen tener la imperiosa necesidad de imponer su punto de vista, su razón y, al hacerlo, al querer ganar esa batalla, es como decir yo estoy en lo cierto y tú estás equivocado. Esa actitud es algo que vemos y que se practica en muchos debates de televisión y tan sólo crea más conflicto y tensión.

Perdonar no es ceder, pero la imposición no ayuda. Perdonar es ser más grande que todo eso para abandonar la necesidad de imponer una idea, haciendo sentir al otro inferior o equivocado. Por eso siempre decía Mahatma Gandhi que el débil es incapaz de perdonar porque el perdón es de valientes (es un signo de fortaleza).

▷ Cuando puedas elegir entre tener razón y ser amable, elige ser amable. (Wayne Dyer)

 

2.2 Pasa página

 

Todo lo que ocurrió, lo que pudo ocurrir, tu historia… no está en el presente a menos que te quedes anclado en el pasado y lo traigas al presente cada día. El pasado pasó, aprende la lección y suéltalo, pasa página. No puedes permitir que siga controlando tu presente y causando dolor. Abraza el pasado como una experiencia que te ha convertido en lo que eres.

 El perdón es la fragancia que desprende la violeta en el talón de quien la pisa. (Mark Twain)

2.3 Saber perdonar es dejar de culpar

 

Culpar es un arma de doble filo, porque es una manera de justificar y mantener el dolor, nos ancla al pasado y nos impide el perdón. La culpa, tanto a otros como a uno mismo jamás soluciona nada, tan solo enquista los problemas.

Culpar es seguir permitiendo que otra persona controle tus emociones. No mires hacia afuera, mira hacia adentro y asume la responsabilidad de tus emociones. Decide que no estás dispuesto a otorgar ese poder a otra persona.

▷ El rencor solo hace sufrir al que lo mantiene; el perdón linera al que lo entrega (más frases aquí)

 

2.4 Suelta y fluye

 

No te atasques en lo que pasó o lo que debió pasar, en cómo las cosas deberían haber sido. Sí, puede que tengas derecho a estar cabreado, pero eso sólo te retiene en el pasado.

Sé como el agua del río, sigue fluyendo, porque el agua estancada muere y la que sigue fluyendo trae nueva vida. Suéltalo, mira hacia delante y fluye.

 

▷ Perdona a otros, no porque lo merezcan, sino porque tu te mereces sentirte en paz.

2.5 Abandona las armas

 

Es asombroso cómo algunas personas son capaces de hacer un enorme listado de todo lo malo, de todas las cosas que pudieron hacer daño. Como un terrible arsenal de armas de destrucción masiva, ante un nuevo conflicto están preparados para lanzar su rabia contenida. Deja de buscar ocasiones para sacar ese arsenal.

Ese es el más claro signo de inmadurez, de ser incapaz de perdonar y de mantener  su propio sufrimiento. Hay un proverbio chino que dice si vas a perseguir venganza, será mejor que cabes dos tumbas. La ira y el resentimiento también te destruirán.

Pasa página, deja de culpar, abandona las armas, suelta y fluye.

 Ten cuidado con tus palabras, una vez dichas pueden ser perdonadas, pero no olvidadas.

 

2.6 Aprender a perdonar es crecer

 

Cuando perdonamos liberamos el dolor retenido; cuando perdonamos la paz y la calma comienzan a fluir de nuevo en nuestro interior. Perdonar es curar, es el antídoto para sanar las heridas del pasado, es purificar el corazón.

No podemos borrar ni cambiar el pasado, pero siempre podemos cambiar el significado de lo ocurrido  y eliminar el sufrimiento. Aprender a perdonar es madurar, es crecer; es una necesidad para amarnos y poder amar.

 El perdón es el mejor regalo que te puedes hacer a ti mismo.

3. ¿CÓMO PIDO PERDÓN PARA REPARAR UNA RELACIÓN?

 

► Reconoce que hiciste daño y pudiste causar dolor.

► Sé humilde, pide disculpas sinceras por ello.

► Escucha cómo se sintió la otra persona, escucha todo el tiempo que sea necesario. La otra persona necesita sentir que tú le comprendes.

► Pregúntale cómo puedes compensar el daño.

► Tu sinceridad, tu vulnerabilidad y tu autenticidad son la mejor medicina 

 

4. ¿CÓMO SABER SI HAS SIDO O HEMOS SIDO PERDONADOS?

 

Sabemos que el vínculo negativo que teníamos desaparece cuando:

► La tensión entre nosotros cede.

► Nuestras conversaciones se vuelven normales.

► Volvemos a centrarnos en el presente y el futuro, y no en el pasado.

► El amor o la relación se reaviva y vuelve a fluir.

► Sabrás que has perdonado cuando pienses en quién te ha causado dolor y le desees el bien, o al menos ya no te cause más daño; entonces tu corazón habrá sanado.

Y recuerda…

El perdón no tiene que ver con la absolución de un acto bárbaro, sino con la liberación de la carga del rencor, para dejar de causarse dolor a uno mismo.

Javier Iriondo

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