No siempre es dinero fácil: la cara oculta de convertirte en anfitrión de Airbnb

Desde el lanzamiento de Airbnb en 2008, más de 1.000 millones de huéspedes han alquilado sus propiedades.

Los anfitriones utilizan la plataforma para alquilar sus apartamentos, casas, o incluso habitaciones individuales en sus hogares, a viajeros como alternativa a los hoteles. Según la web, en marzo de 2022 había más de un millón de anuncios activos.

La innumerable cantidad de anfitriones que hablan maravillas de este negocio y parecen haber acertado con el número de la lotería cuando optaron por hacer de este su modo de vida.

Pero, como ocurre con todo en la industria de los servicios, no todo es tan bonito como parece y puede no ser una opción para mucha gente que ha valorado la cara B de esta industria.

Ese es el caso de Desiree Peralta, autora en Medium, que en un post ha desglosado todas las razones negativas de emprender en la plataforma. A su parecer, estas pesan más en la balanza que las razones positivas.

Peralta menciona el ganar mucho dinero, la facilidad de gestionar el negocio e incluso el poder hacer de ello un negocio pasivo contratando un administrador como algunas de las bondades más sonadas en relación con la plataforma de alquiler a corto plazo que dirige Brian Chesky.

Sin embargo, no son pocas las razones que han hecho que dé un paso atrás en la oportunidad que recientemente le surgió para comenzar su andadura como anfitriona, según señala.

Tratar con los huéspedes no es tan fácil

Empezando por el hecho de que tratar con los huéspedes no es tan sencillo como parece, por muy automatizada que esté la vivienda. Es decir, ser anfitrión va más allá de entregar la llave y contratar un servicio de limpieza.

Peralta menciona el lidiar con numerosos robos como uno de los grandes problemas a los que enfrentarse, incluidas almohadas o cafeteras.

Aunque llevarse cosas de los hoteles sea una práctica que no sorprende ya a los establecimientos, las grandes compañías tienen más facilidad para poder solventar esto rápidamente antes de la llegada del próximo cliente, algo que no ocurre en un Airbnb.

Además de los robos, los anfitriones también tienen que lidiar con que los huéspedes rompan cosas durante sus estancias.

Todo este tipo de problemas recurren a gastos adicionales que no cubre Airbnb ni el cliente, ya que «deberían» formar parte de la tarifa de limpieza del apartamento, explica la autora.

Según detalla, el seguro de la plataforma, conocido como Air Cover, no incluye todos los problemas si Airbnb decide que forma parte de la tarifa de limpieza. En definitiva, el anfitrión tiene que asumir gastos adicionales que probablemente no tenía presupuestados.

Por otro lado, y por muy perfecto que creas que es tu Airbnb, siempre habrá algún problema por le camino. 

Desde huéspedes que son incapaces de acceder a la vivienda cuando el proceso de check in está totalmente automatizado, hasta los que no saben usar elementos básicos del hogar o que solicitan artículos que no estaban mencionados en el anuncio.

Los problemas aparecerán siempre y, con ellos, las posibles quejas.

Pero no todo queda ahí. Peralta cuenta casos de huéspedes que se han negado a abandonar la vivienda u otros que reclaman no haber podido entrar porque había otra gente dentro (cuando la realidad era que habían llegado mucho más temprano de lo indicado).

Todos estos detalles pueden incurrir en una mala reseña en la plataforma que sin duda afectará a la decisión de potenciales huéspedes.

Las reservas no siempre cubren el alquiler o los gastos fijos

Poner en alquiler tu Airbnb no garantiza que puedas cubrir tus gastos fijos a final de mes, asegura Peralta, que recuerda la cantidad de empresarios que constantemente hacen creer que es uno de los negocios más rentables que puedes tener.

Las reservas no están garantizadas, por mucho que tu apartamento esté en un destino muy turístico. Que sea el alojamiento elegido por el viajero depende de muchos factores a tener en cuenta, por lo que hay que valorar si la localización exacta será del gusto del potencial huésped.

Por ello, si tu Airbnb solo cuenta con unas pocas reservas al año, definitivamente no será un negocio rentable.

Los hoteles vuelven a ser un rival fuerte

Los menionados robos, junto a la necesidad de hacer constantes reparaciones, han llevado a que muchos anfitriones suban los precios de Airbnb para cubrir esos pequeños desperfectos de los que Airbnb no se hace responsable.

Desde el punto de vista de los clientes, las tarifas cada vez están más por las nubes y muchos se plantean si merece la pena alojarse en una vivienda de uso turístico en lugar de un hotel.

Por otro lado, las cadenas hoteleras cuentan con programas de fidelización e incentivos para mejorar la experiencia del cliente, algo de lo que Airbnb carece, por el momento.

En definitiva, aunque montar un Airbnb puede ser un buen negocio si se dan las condiciones adecuadas, anunciar tu vivienda supone un trabajo constante y no te garantizará mucho dinero por sí solo.

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