Profesionales Libres. Gurús, vendehumos o ambas cosas

Si navegas por dospuntocerolandia seguro que te has encontrado, cada vez con más frecuencia, con eventos multitudinarios sobre ventas, criptomonedas, emprendimiento, libertad financiera, motivación,… o una combinación de todas ellas.

Cuando digo multitudinarios, me refiero a eventos de varios miles personas en grandes auditorios o en lugares en los que se organizan ferias comerciales.

Unos se basan en el protagonismo de una persona y otros son más corales y en los que tratan varios temas con varios expertos.

Si buscas opiniones sobre algunos de ellos, te vas a encontrar con dos visiones muy polarizadas. Los partidarios te dirán que esos eventos les han cambiado la vida y se han convertido en auténticos fanáticos de los líderes y gurús que ponen en marcha esas multitudinarias sesiones. Te dirán que ahora son mejores que antes y que han conseguido la motivación que necesitaban cuando estaban en el agujero. Ah, y mucha pasta.

Los del lado contrario, te dirán que son vendehumos, aspirantes a Tony Robbins de andar por casa o T. Harv Eker de Hacendado. Tratarán de convencerte de que detrás de esos negocios hay estafas piramidales, tomaduras de pelo para adolescentes ambiciosos e influenciables o lavados de cerebro para comprar un curso tras otro con técnicas no muy distintas de la Cienciología.

Por alguna razón, en las últimas semanas he tenido la posibilidad de asistir a alguno de ellos o, al menos, durante el rato que me ha permitido mi paciencia y mi personalidad introvertida.

En el de Sergio Cánovas que duraba cuatro días y al que me invitaron, reconozco que sólo pude estar las primeras cuatro horas. Reconozco que «chocar los cinco» con el desconocido que tienes sentado al lado diez veces en media hora y compartir tus ideas sobre tu vida, es como el infierno para un introvertido.

En todos ellos, además, se respira un entusiasmo exagerado desde antes de entrar. Es como si pusiesen oxitocina o testosterona o adrenalina en el agua o en el café. No entiendes como tanta gente desconocida puede estar tan exultante a esas horas. Supongo que las gogós, el reggaeton y los fuegos artificiales también ayudan.

Recientemente también ha habido revuelo por algún evento de Amadeo Llados, un habitual de las polémicas en algunas Redes Sociales y he estado curioseando un poco por La Red y quizás hay más de lo que parece o de lo que él trata de transmitir.

Estuve en una conferencia de presentación de LevelUp (tanto ellos como Sergio Cánovas son de Alicante) y me pareció interesante lo que me transmitieron en las dos horas de conferencia de venta de sus cursos.

El caso es que, aunque todos ellos se parecen en la estética de los eventos y en la obsesión por hacer cosas multitudinarias, cada uno de ellos tiene modelos de negocio diferentes.

Creo que ninguno de ellos te va a contar nada que no se pueda encontrar en un buen libro o en algún curso más «normal», pero hay cosas que quizás pueden ser interesantes.

Si me conoces, sabes que tengo tendencia a llevar la contraria. Así que, en este caso me he encontrado con el dilema de criticar a los partidarios o a los detractores. Lo que he decidido es extraer algunos aspectos positivos de este tipo de eventos porque parece que lo fácil es señalar sus defectos.

Engañan a los jóvenes para gastarse 1.000 Euros en una charla motivacional

No sé si pasar un día (o varios) con alguien a quien admiran y de quien creen que pueden aprender algo que les puede mejorar la vida, les va a ser muy útil. Yo creo que, si eliminas lo más folclórico, algo si que sacan. Y quizás una o dos lecciones que toquen la fibra, pueden ser suficientes para desbloquear algo que llevas dentro desde hace tiempo.

Creo que se tira el dinero (y mucho) en chorradas. Vivimos en un mundo en el que parece «normal» gastarse esos Euros o muchos más en ir a una final de la Champions o coger un buen sitio en un concierto de Taylor Swift.

Así que, apuntarse a un evento en el que esperas aprender algo para ganarte la vida por tu cuenta, no me parece la peor inversión. Es triste que se critique a quienes deciden gastar lo que tienen (a veces con mucho esfuerzo) en algo que creen que les puede ayudar a mejorar.

Les empujan a poner en marcha ideas que no van a funcionar

Durante estos años he conocido a gente con ideas geniales a los que le faltan conocimientos o motivación para ponerlas en marcha. Personas que sólo necesitaban un empujón para arrancar proyectos sencillos y sin apenas coste con los que empezar.

¿Es mejor y más rentable animar a un/a joven a que invierta (o más bien gaste) los mejores años de su vida en sacar unas oposiciones que quizás nunca saque (o algo peor, las saque), estudiando una carrera que no le va a servir de nada o pasarse años cobrando una mierda en contratos en prácticas?

Cuando te eliminan barreras mentales y te dicen que quizás tu futuro va más allá de la empleodependencia, quizás puedas empezar a vivir… o al menos intentar poner en marcha tus propios proyectos.

Son una secta

Reconozco que ciertos comportamientos en este tipo de eventos me chirría mucho. No aguanto tanto abrazo, tanto mensaje repetitivo y tanto buen rollo. Entiendo que todo eso se basa en técnicas de influencia (¿manipulación?) y anclajes de PNL.

Sin embargo, para aquellos que se sienten cómodos con estas cosas, quizás sentirse parte de algo más grande, ver que no estás sólo y que no eres tan «rarito» ayuda un poco. Ya digo que para mi es lo más parecido a una tortura, pero entiendo que para otros es útil.

También hay cierta adoración obsesiva al líder. Además no se suelen cortar a la hora de crear un «storytelling» personal de superación basado en contarte como pasaron de la nada a todo. Pero quizás tener un referente (aunque te repela su estética y sus demostraciones de macho alfa) tiene su función inspiradora para algunas personas.

Cambian tu comportamiento

Si echas un vistazo a los vídeos de Llados, entiendo que se te «hagan bola» algunas de sus demostraciones de poderío, especialmente si perteneces a una generación anterior a los Y, Z o a los Millennials. Su obsesión por los tatuajes, los músculos, los relojes caros, la ostentación, los «lambos» (Lamborghini) o la silicona en las mujeres puede parecerte ridícula, pero quizás no es muy diferente de ponerte como ejemplo a un futbolista o a una estrella de cine de otros tiempos.

Sin embargo, hay un mensaje interesante tanto en él como en otros «gurús» de última generación. Me refiero a su insistencia en que para conseguir eso debes esforzarte, madrugar, dedicar tiempo o desarrollar hábitos más sanos como hacer ejercicio o comer mejor.

Por muy criticables sean muchas de sus ideas, por muy ridículos que te parezcan algunos de sus comportamientos, creo que animarte a tener una vida más planificada, a ser persistente y a no preocuparte demasiado de lo que piensen los demás, es algo que no abunda demasiado.

No se les puede tomar en serio

Si hay algo que he visto en estos eventos, más parecidos a un concierto de rock que a un curso de técnicas de venta o de desarrollo personal, es que detrás hay toda una estructura. Hay un equipo de bastantes personas. Se están jugando su dinero alquilando equipos y grandes locales. Hay un modelo de negocio. Hay muchos factores que demuestran que están arriesgando, que piensan en grande y que se han atrevido a intentar cosas que a muchos ni se les pasa por la cabeza. Y además parece que todo va como una seda. Y eso es algo que respeto.

Así que, si, es gente a la que tomar en serio aunque haya cosas que no te gusten o te parezcan sospechosas.

Como te digo, este tipo de eventos y personajes me pillan un poco lejos. No sé si todos son lo que dicen ser o puede haber fraudes como el de Leo Cositorto. Lo que sí se es que, hay algunos aspectos que quizás puedan ser útiles para despertar a algunas personas, incluso a una generación que necesita ver más allá que un puesto de funcionario o un contrato basura.

Quizás sería interesante saber qué tal les ha ido a quienes han aplicado sus técnicas algunos años después de haber participado en estos ¿seminarios?

Andres Perez Ortega

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