La semana pasada tuve la grabación de una entrevista en la que me hicieron muchas preguntas sobre mi trayectoria profesional y lo aprendido en mi trabajo con cientos de clientes.
Y, la verdad, creo que en todo este tiempo he visto casi de todo 🙈
Pero las meteduras de pata más épicas que me he encontrado empezaron con alguno de los 5 errores más habituales en cualquier tipo de negocio.
Te los cuento por si acaso tú estás cometiendo alguno 😉
Desaparecer del mapa.
Suena ridículo pero es más frecuente de lo que puedes imaginar, sobre todo en profesionales de servicios.
«Desaparecer del mapa» consiste en aceptar más clientes de los que realmente puedes atender, no organizarte bien con el trabajo, incumplir fechas de entrega y, finalmente, quitarte de en medio sin dar señales de vida a tu cliente.
Espero que no te esté ocurriendo esto porque no hay mayor suicidio profesional que dejar a un cliente tirado con el trabajo por terminar. Sobre todo si has cobrado un porcentaje por adelantado 🙆
Tratar de hacerlo todo en solitario.
Una de las primeras cosas que pregunto a un nuevo cliente es de qué personas se rodea para ayudarle en el trabajo del día a día.
La cruda realidad es que me encuentro con emprendedores que lo hacen todo ellos:
Escribir, maquetar y programar los posts del blog…
Gestionar las redes sociales del negocio…
Responder emails…
Hacer la facturación…
Preparar presupuestos y contratos de servicios…
Crear las imágenes para vídeos, redes sociales y posts…
Configurar las herramientas digitales…
Revisar los cobros y pagos del banco…
Gestionar la agenda…
Y, por supuesto, también hacen el trabajo por el que sus clientes les pagan.
¿Resultado?
Todos los emprendedores que tratan de crecer en solitario terminan con serios problemas de caos, estrés y, en algunos casos, tiran la toalla, cierran el negocio y se buscan un curro por cuenta ajena 🫤
No planificar nada, nada, nada…
Es genial tener tu propio negocio, no tener que rendir cuentas a un jefe, tomar tus propias decisiones cuando y como quieres, y derrochar dosis de creatividad y energía.
Pero no planificar nada, ni los proyectos importantes en los que trabajarás durante el año,
ni las fechas en las que harás campaña de ventas,
ni la previsión de cobros y pagos anual…
…te lleva a hacer cosas como comprarte un nuevo móvil cuando tienes dinero en el banco, no preocuparte si la factura de teléfono es más alta de la cuenta o, muy habitual, aceptar más clientes de los que puedes atender con calidad.
¿Y las consecuencias?
La más común es vivir en una montaña rusa del tipo «ahora tengo dinero, ahora no tengo» 🙈
Si no planificas con un presupuesto anual que tenga en cuenta todo lo que tendrás que pagar (impuestos incluidos), probablemente estarás gastando hoy un dinero que te hará falta mañana.
Demasiado o demasiado poco.
No he sido capaz de decidirme por uno u otro problema porque ambos son frecuentes.
Hay muchos emprendedores alérgicos a la tecnología que no utilizan ninguna herramienta digital para ayudarles en su trabajo.
Y hay muchos otros apasionados de las herramientas que las tienen por duplicado.
Y ambos tipos están entorpeciendo su forma de trabajar por no apoyarse en la tecnología de forma inteligente.
Pecas de «demasiado poco» si en tu día a día haces de forma manual algo que una herramienta podría hacer en automático, si aún cargas con una agenda de papel y mil notitas o si no tienes sincronizada la información en todos tus dispositivos.
Pecas de «demasiado» si tienes varias herramientas que hacen lo mismo, si descargas apps para probarlas porque sí, o si tienes información dispersa por multitud de aplicaciones.
¿Tú eres de mucho o de poco? 😄
Incumplir promesas.
No creo que haya nadie que intencionadamente diga que hará una gran cosa para luego entregar una versión decepcionante.
Pero cuando sucede, es un factor decisivo que perjudica tu reputación actual y futura.
Y créeme que en el mundillo digital he visto bastantes casos así.
Un cliente se decepciona cuando…
❌ Cree que está comprando un producto con más acceso a ti (un mentoring, por ejemplo) y la realidad es que apenas te ve y trabaja con un intermediario que le has colocado.
❌ Las expectativas del producto de tu trabajo no están claras. Tu cliente ha comprado sin saber exactamente qué puede esperar de ti y qué no.
❌ En tus textos de venta haces promesas complicadas de cumplir (del tipo «con este programa vas a conseguir facturar 6 cifras… bla bla bla»).
❌ Después de contratarte es difícil contactar contigo o que dediques tiempo de calidad para resolver las dudas o problemas de tu cliente.
❌ No has planificado adecuadamente, has aceptado más clientes de los que puedes atender, vas a mil todo el día y, como consecuencia, la calidad de lo que tu cliente recibe es mediocre.
❌ Surgen costes adicionales que el cliente no esperaba.
❌ La información que recibe tu cliente es insuficiente o nunca sabe cuál es el siguiente paso a seguir para consumir adecuadamente tu producto, formación o servicio.
… y podría seguir un buen rato con esta lista.
uf… como siempre, me he alargado más de la cuenta.
Mi café se acaba ya, así que dime…
…¿alguno de estos errores está saboteando el crecimiento de tu negocio?
