Nadie nos ha enseñado que el Correo es una tarea que como el resto tiene que tener un principio y fin. Sin duda es diaria. Sin duda la hacemos de forma repetida a lo largo del día. Pero no tiene que ser continua y constante. Tiene que empezarse y terminarse para poder centrarte en otra cosa.
Pero la mayoría de la gente no lo ve así. La práctica más extendida es abrir la aplicación al empezar el día… y dejarla abierta hasta terminar. Y el Correo se queda ahí, en “segundo plano”, como si fuera una TV que se queda encendida mientras nos movemos por la casa, o ese vídeo de YouTube que dejamos reproduciendo mientras que miramos otras cosas. Y así voy chequeando la Bandeja de Entrada cada dos por tres para así ir leyendo (curioseando) lo que me va entrando.

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El precio de no ponerle fin
Y eso, que tantas personas ven como lo más normal del mundo, tiene una serie de tremendos efectos sobre ti, que se multiplican y amplifican con la repetición continua:
- Constante interrupción de lo que estás haciendo: desvías tu tiempo y atención hacia otras cosas
- Pérdida de ritmo e intensidad de trabajo. Al final cada tarea de tu lista dura más y cuesta más.
- A veces pérdida de ideas o genera errores en la tarea que estaba en marcha.
- Propicia el dejar cosas a medias, ya que en muchos correos hay otras tareas que empezamos en ese momento.
- Te acostumbra a la dispersión mental. Poco a poco te vas convirtiendo en una persona con menos foco.
Acota la tarea con inicio-fin
La solución no es alejarme del Correo o declararle la guerra. Lo que sería absurdo. Todos lo necesitamos, y puede que mucho.
Se trata de compartimentar esa tarea con un principio y un fin, para que no se «coma» al resto de cosas que tenemos. Para conseguirlo puedes seguir estos pasos:
- Marca momentos fijos en el día en los mirarás el Correo.
- Cierra el resto de aplicaciones y céntrate solo en el Email. Ahora solo toca eso.
- Ten a mano tu lista/aplicación de tareas, ya que tendrás que tomar nota de cosas que leas en los mensajes.
- Al concluir cierra la app de Correo o la pestaña del navegador.
El objetivo es encontrar un equilibrio entre el Correo que tienes que mirar con el resto de cosas que tienes que hacer. Que seguramente serán de más importancia. Porque si a esa tarea no le pones esos límites (principio y fin), al final tu trabajo (el de verdad) termina siendo eso que haces entre mensajes, llamadas y reuniones. Y eso no es sostenible.
