He parafraseado el título del famoso libro «¿Quién se ha llevado mi queso?», de Spencer Johnson, para hablarte de una queja que cada vez escuchamos más. Nos quejamos siempre de lo mismo: «No tengo tiempo», «Me falta tiempo», «No me llega el Tiempo», «Ojalá tuviera más Tiempo».
¿Crees realmente que todo se reduce a tener «físicamente» más Tiempo? ¿Que todo se arreglaría si te dieran tres o cuatro horas extra cada día? ¿Que si alguien inventara un día de treinta horas sería la solución a tus problemas? Ya te adelanto yo la respuesta: No.
El que cada vez nos cueste más encontrar tiempo, energía y atención para invertir en nuestras prioridades no es una cuestión de reloj, sino la consecuencia de nuestras decisiones. Que a su vez a menudo son consecuencia de malos hábitos y rutinas que arrastramos desde hace tiempo.
La pregunta correcta… es otra
Si alguna vez te encuentras a ti mismo, a ti misma, preguntándote que «¿Quién se ha llevado mi Tiempo?», sustituye esa pregunta por estas otras. Son más adecuadas a lo que pasa, más prácticas, y sobre todo te pondrán en el camino de las acciones y los cambios:
- «¿Me estoy dejando llevar y regalo mi Tiempo a cualquier cosa o cualquier persona que me lo pida?»
- «¿Llevo un control intencionado de mi Agenda o tiendo a llenarla alegremente?»
- «¿Soy yo quien decide sobre mi Agenda y mi Tiempo o dejo que sean otros?»
- «¿Qué medidas he tomado para defender mi Tiempo y el de mis prioridades?» (por ejemplo en los últimos dos meses)
- «¿Tengo unas rutinas (de mi Tiempo) alineadas con lo que realmente busco?»
La falta de tiempo, o como lo llaman algunos la “mala Gestión del Tiempo”, se debe sobre todo a las tres causas que vienen a continuación. Y muchas veces a una mezcla de las tres.

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1. Falta de Prioridades reales o mal definidas
Todo empieza por tus prioridades. «Sé que quiero hacer muchas cosas pero no sé cuáles, cuándo y cómo; o bien no tengo claras cuáles son las más importantes y lo mezclo todo», con lo que las cosas pequeñas se ponen delante de las importantes de verdad, y además les dedico un Tiempo que luego ya no tengo para otras cosas.
2. Saturación por la tendencia a acumular
Y esto pasa mucho por no saber decir “No”… por decir “Sí» a todo y casi todos. «Cada vez sumo y acumulo más tareas, actividades, proyectos y compromisos. Hago más (sobre todo en Internet y desde el móvil), instalo más, me apunto a más, empiezo más cosas. Y además esto en las tres áreas clave de mi vida: el Trabajo, mi vida Personal, y mi vida Familiar.
3. Falta preparación y anticipación
En general improvisamos demasiado, siempre por detrás de fechas y plazos de entrega, y siempre pendiente de urgencias e imprevistos. «No tengo Control de lo que hago y de lo que quiero hacer. No voy por delante de mi trabajo y mis compromisos así que tengo que ir persiguiéndolos, cada vez más deprisa con mil cosas que atender y a mil sitios a los que ir. Ya no soy yo quien controla mi vida sino mi agenda y mi lista de tareas. Y ninguno de los dos me ayuda».
Desarrollar Hábitos es una cuestión de querer tomar el control de nuestra vida. De dejar las excusas a un lado, de abandonar el mundo de los deseos, y empezar a cambiar. Pero, como otras muchas cosas, esto es una decisión puramente personal.
Tú eres el dueño y dueña de tu Tiempo. Ahora necesitas unos Hábitos que te ayuden a cuidarlo y disfrutarlo.
