Cuando pensamos en el tipo de personas que consiguen empleos bien remunerados como ingenieros de software en grandes empresas tecnológicas, solemos imaginarnos a genios adolescentes que se graduaron en informática en las mejores universidades. Y es cierto que muchos de ellos lo son.
Pero el camino para lograr mis sueños –ser el fundador de una empresa llamada Nova AI– no fue sencillo. Ahora, con la llegada de la inteligencia artificial, tampoco muchos lo van a tener fácil.
Creo que el futuro de los trabajos tecnológicos va a cambiar radicalmente: algunos puestos van a desaparecer tras ser sustituidos por la IA, por eso, las personas que las realizan deben prepararse para un cambio hacia tareas más creativas.
De abandonar la universidad a obtener un máster y trabajar en Google
Cuando tenía 19 años, dejé la universidad. Estudiaba finanzas, pero me di cuenta de que eso no era para mí. Pasé un par de años probando un montón de cosas, entre ellas el sector inmobiliario y las inversiones, todo ello sin tener ningún título. Tampoco nada de eso era lo mío.
Sabía que para encontrar un buen trabajo tenía que volver a estudiar, así que opté por matricularme en ingeniería informática porque en ese momento era constructor y siempre me han gustado esas cosas.
Una vez que me decidí por la ingeniería, elaboré un futuro currículum que articulaba mis hitos actuales y futuros. Esto me proporcionó una meta específica por la que trabajar. Busqué los mejores cursos gratuitos o asequibles y los comparé con el itinerario de un grado universitario.
Gracias a esta especie de autoformación fue cómo conseguí mi primer trabajo como programador de software en una gran empresa antes de terminar la formación.
Una vez que por fin di con lo que me gustaba de verdad, seguí estudiando hasta que obtuve un máster en informática en el Georgia Institute of Technology a los 26 años. Me encantó ese programa a pesar de que era totalmente online porque me permitió seguir trabajando mientras lo terminaba.
Un trabajo me llevó a otro, obtuve mi título de posgrado y aterricé en Google trabajando en equipos relacionados con la nube, concretamente uno que ayuda a los clientes de Google Cloud a automatizar sus tareas y hacer la experiencia de uso mucho más cómoda para el usuario.
Las entrevistas de trabajo técnicas son difíciles, así que busqué recursos y me preparé cada una utilizando varios medios como Cracking the Coding Interview (Cómo superar las entrevistas de codificación, por su traducción al español) de Gayle McDowell.
A principios de este año dejé Google y fundé Nova AI, una startup que utiliza inteligencia artificial para automatizar tareas repetitivas de ingeniería de software, especialmente en el trabajo de aseguramiento de calidad, para ayudar a liberar tiempo y que los ingenieros trabajen en tareas más creativas, como la creación de nuevos productos y características.
Así que cuando digo que embarcarse en una carrera de desarrollo de software puede ser emocionante y abrumador, es porque he pasado por ello.
Desde que fundé la startup, me he dado cuenta de que existe otra área muy importante que hay que tener en cuenta cuando te adentras en el sector tecnológico: hay que ser relevante en la era de la IA.
La IA tiene un impacto directo en la ingeniería de aseguramiento de la calidad y la redacción de código
En realidad, ser relevante en la era de la IA tiene más peso en el resto de profesiones que en los ingenieros informáticos. Por ejemplo, conozco a gente que trabaja haciendo robots de IA para sustituir a los trabajadores de comida rápida que toman los pedidos en el mostrador.
Como me dijo ChatGPT 4 cuando le pedí que describiera el papel de la IA en el mundo de la tecnología, «la IA es como tener una orquesta de abejas obreras incansables, zumbando en las tareas repetitivas, mientras tú, el maestro apicultor, te centras en elaborar la miel más dulce de la innovación».
Siguiendo esta idea, Nova AI está creando funciones que automatizan algunas de las tareas más repetitivas que realizan actualmente los ingenieros de control de calidad, como las pruebas de aceptación del usuario en las que tiene que revisar manualmente los productos y comprobar que todas sus características funcionan bien.
Siguiendo esta idea, Nova AI está creando funciones que automatizan algunas de las tareas más repetitivas que realizan actualmente los ingenieros de control de calidad, como las pruebas de aceptación del usuario en las que tiene que revisar manualmente los productos y comprobar que todas sus características funcionan bien.
De hecho, cualquier función que dependa de realizar una tarea, tomar el resultado de eso y luego llevar a cabo el siguiente paso, será hecho por la IA.
Por otro lado, la IA también creará muchos puestos de trabajo: la ciencia de datos, la ingeniería de aprendizaje automático o ML, la ética de la IA y el diseño serán nuevas funciones muy demandadas.
Habrá muchas especialidades dentro de la IA, como la pila ML auditiva (que se ocupa de los sonidos), la visión por ordenador y la robótica.
Así que sí, la IA va a cambiar el panorama de los empleos tecnológicos. Pero a pesar de los agoreros, los humanos son creativos. La IA solo conoce aquello para lo que ha sido entrenada.
Es probable que la próxima generación de empleos sea más creativa y menos cotidiana. Las personas no serán sustituidas. Serán desplazadas.
