Trabajo 40 horas a la semana en Amazon como consultora de tecnología para artistas y además tengo mi propia academia de formación, la Academia de Arte Animado, para aquellos que quieren maximizar sus habilidades de diseño en 3D y animación.
La iluminación 3D es el proceso de iluminación en películas de animación, juegos, efectos visuales, anuncios, etc. Por ejemplo, si tienes una escena con una casa encantada, la iluminación ayuda a crear ese ambiente espeluznante añadiendo sombras y luces tenues.
Apenas invierto unas horas a la semana y cobro una media de 17.000 euros al mes por mi negocio secundario. Estas son las claves que me llevaron al éxito con mi negocio personal.
Es un negocio altamente especializado
Mis cursos cuestan entre 250 y 700 euros y son muy especializados. Enseño software específicos de la industria como Maya y Nuke, que se usan en películas como Los Vengadores y Frozen.
El más popular combina siete talleres y clases en las que trabajo con los alumnos y les doy feedback sobre sus diseños. Estoy muy orgullosa, porque he tenido alumnos que ahora trabajan en Disney y en Sony.
Hasta ahora, más de 5.700 estudiantes han pasado por todos nuestros programas de pago, y la mayoría acuden a nosotros cuando están empezando en la industria.
No solo es mi negocio, sino mi pasión
Siempre he tenido un espíritu emprendedor. Tras trabajar a tiempo completo como artista de iluminación 3D en películas como Ice Age y Río en Nickelodeon y Blue Sky Studios, me di cuenta de lo difícil que había sido empezar como artista. Entonces se me ocurrió transmitirles a los jóvenes la experiencia que había ganado.
En mayo de 2012 monté mi academia, por la que han pasado perfiles tan diversos como creativos, fotógrafos o estudiantes de diseño. La sensación de ayudarles y de recibir sus buenas noticias cuando les han contratado me hace seguir adelante.
En la dimensión económica, me ha ido bien. Entre enero y octubre he facturado 17.700 euros de media al mes, y solo en junio obtuve 30.000 euros.

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Para montar la academia, realicé un extensivo estudio de mercado
Al principio tuve que tomar muchísimas decisiones, como por ejemplo, si iba a impartir los cursos en directo o iba a grabarlos. Asimismo, profundicé en qué enseñanzas eran más importantes y construí los modelos 3D para trabajar en ellos durante las clases.
Un profesor con el que trabajo me ayudó con todo ello y a día de hoy, colaboro con más profesionales para grabar, editar y crear material complementario.
De media, me lleva entre tres meses y un año elaborar los cursos, que luego publico en la plataforma de vídeos Teachable y promociono en LinkedIn y Reddit.
Cuando el primer estudiante se inscribió, fue muy emocionante y confirmó que existía la demanda.
Para montar un negocio hay que invertir mucho tiempo
Al principio invertí mucho tiempo con la creación de mis cursos. Por ejemplo, el de Lighning Buble me llevó dos años de trabajo.
Por ello, durante un tiempo no tenía claro si quería seguir con la academia e hice una pausa. Cuando decidí regresar, impulsé la parte estratégica y comercial del negocio, promocionando los cursos con anuncios en Facebook, acudiendo a entrevistas en podcasts y mejorando la optimización SEO.
Cuando el negocio creció, contraté a nuevos profesores para impartir algunas clases, de modo que yo pude dedicarle tres o cuatro horas a la semana a ello y dedicar el resto del tiempo a tutorías y a tareas de gestión.
El balance es tan positivo que no me planteo dejar mi trabajo a jornada completa en Amazon.
Mi recomendación para futuros emprendedores es que construyan primero un producto mínimo viable
Antes de lanzarse a la aventura, es preciso probar la idea y construir un producto mínimo viable.
Es importante que crees un negocio en el que tengas mucha experiencia o que nazca a partir de un pasatiempo que te encante. A continuación, desarróllalo para ver cómo funciona, sin necesidad de construir un negocio perfecto, lo cual puede resultar abrumador.
También es necesario abordar otras áreas clave para maximizar las ventas, como el marketing o la estrategia comercial.
En mi caso, una vez tuve un negocio rentable pude reinvertir los ingresos en un equipo que me ayudó a crecer aún más.
A día de hoy, tengo cuatro empleados a media jornada: un experto en optimización SEO y en contenidos, un gestor de redes sociales y un coach empresarial que me ayuda a hacer crecer mi academia.
Por último, pregúntate «¿Cómo puedo hacer esto fácil y divertido?» en lugar de: «esto va a ser difícil, pero lo voy a hacer». Un negocio secundario tiene que ser divertido para que te motive a trabajar en él después de una larga jornada laboral.
