Qué va a pasar con los coworkings a partir de ahora

Antes de la llegada de la pandemia el negocio de los centros de coworking o espacios flexibles de trabajo se encontraba en pleno auge.

El ritmo de crecimiento a nivel global era alto gracias a la mayo demanda y a la proliferación de grandes y pequeños grupos especializados en este tipo de centros. Sin embargo, la crisis que se ha desatado a raíz del Covid ha puesto en jaque una parte de este mercado, ya que según apuntan los expertos consultados por este medio, los pequeñas empresas podrían enfrentarse al cierre de centros al no soportar la caída de la demanda que se está produciendo con la pandamia.

La situación para los gigantes del sector será bien distinta, ya que el perfil de sus inquilinos y unas estructuras financieras más sólidas les permiten tener cierto margen durante estos meses de menor actividad. Además, la irrupción forzada del teletrabajo en países donde antes de la pandemia apenas se había implantado esta modalidad va a suponer un importante impulso al negocio de los coworking.

Estas son las principales conclusiones que se extraen de las entrevistas realizadas por este medio a los directivos de Impact Hub en siete países distintos para conocer como han pasado los meses de confinamiento y como ha impactado la crisis en su planes futuros de crecimiento.

Situación en España

En España el sector contaba al cierre de 2019 con más de 1.000 espacios que alojan a más de 50.000 empresas y dan servicio a más de 500.000 negocios, según los datos de ProWorkSpaces.

En solo un año «los operadores de espacios pasaron de los 85.000 en 2018 a los más de 115.00 en 2019. Ya se auguraba un crecimiento en la demanda del servicio de coworking y tras este experimento de teletrabajo que ha impuesto la COVID-19, se prevé que siga esta tendencia», explica Antonio González, CEO Impact Hub Madrid, que cree que «para permitir el teletrabajo, se recurrirá a terceros espacios (ni domicilio, ni oficina) por lo que es un sector que seguirá estando en auge».

Según apunta González, el impacto inmediato fue la suspensión de alrededor de un 20% de puestos flexibles, «principalmente, que tienen menor compromiso de permanencia», si bien ahora «estamos experimentando la contratación de despachos por parte de empresas que solían trabajar en oficinas independientes y creemos que a medio plazo, este perfil de cliente va a ser muy común en todos los espacios de coworking».

El directivo está convencido de que con el nuevo panorama laboral tras la pandamia «llegarán empresas y organizaciones que busquen alternativas a sus oficinas y encuentren en nuestros espacios las infraestructuras profesionales y todos los servicios llave en mano para deslocalizar equipos, rotar plantillas y organizar reuniones».

Francesco Rocca, Managing Director de Impact Hub Lisboa coincide en que «en el medio plazo, prevemos un incremento de usuarios de coworking». «Muchas empresas se han dado cuenta, en primer lugar, de que sus equipos pueden perfectamente trabajar desde casa y, en segundo lugar, del valor económico que supone tener una silla para cada profesional en una oficina convencional: esto no es barato, pero además ahora se han dado cuenta de que tampoco es esencial, y se lo pueden ahorrar combinando teletrabajo con centros coworking o de reuniones», destaca Rocca.

En la misma línea, Barbara Inmann, Managing Director Impact Hub Viena, cree que «la flexibilidad y la opción de alquilar espacios por períodos de tiempo más cortos y con diferentes capacidades es sin duda una oportunidad».

Además, la directiva asegura que han detectado ya «una demanda de escritorios de trabajo fijos y espacio de oficina en comparación con los escritorios flexibles y el coworking abierto». Si bien, recalca que «la forma en que esto se desarrollará probablemente dependa del mayor desarrollo de las tasas de infección».



Se avecinan cierres

Sin embargo, el futuro tras la crisis sanitaria no es igual de halagüeño para todo el mercado del coworking, de hecho, habrá una parte de este negocio que no logrará sobrevivir a la pandemia. «Conocemos algunos coworks que han tenido que cerrar ya, o están cerca de hacerlo. En todos esos casos son aquellos que no están respaldados por una red, o una gran empresa con un músculo financiero potente», detalla Rocca.

En el caso de Taiwán, donde el mercado del coworkig es bastante pequeño, ya que según las estadísticas «solo el 1,6% de la población activa busca un espacio de coworking y existe un mercado potencial de pequeñas empresas o nuevas empresas es de alrededor de 200.000 personas», también se esperan cierre de algunos centros. Así lo explica Oliver Chang, CEO Impact Hub Taipei, que señala que la clave para que esto no suceda será «el valor añadido creado por el espacio de coworking, y si está proporcionando algunas medidas más para apoyar a sus miembros». Sin embargo, Chang cree que «debería haber oportunidades para todo el sector ya que si algunas grandes empresas reducen su capacidad se podría optar a otras más pequeñas».

Talita Matos, CEO Impact Hub Floripa (Brasil), también advierte del riesgo de esta crisis para el sector, ya que «puede llevar al cierre de espacios de coworking más pequeños, menos preparados y con poco flujo de caja. Lamentablemente, en un escenario de crisis, se sacrifican algunas empresas, lo cual es una pena».

Captar a grandes empresas

Según la directiva, en su caso, «nuestro impacto inmediato fue una caída en los ingresos de al menos un 50% y el desafío de trasladar la experiencia intensa y presencial que se vive en nuestros centros a un modelo on line». Sin embargo, ya han empezado a detectar un cambio de tendencia en sus clientes potenciales. Así, mientras que antes «la mayoría de nuestros miembros eran pequeños empresarios, ahora vemos que las empresas medianas y grandes han acelerado un formato de trabajo más flexible y remoto que ha funcionado bien. Estas empresas han abandonado sus grandes oficinas y se han decantado por modelos más flexibles. En Impact Hub Floripa estamos ayudando a estas empresas a construir un modelo de trabajo flexible y acorde con las nuevas necesidades de los equipos y del mercado», asegura Matos.

Por su parte, Geoff Mamlet, presidente ejecutivo y fundador de Impact Hub Boston, señala que «a medida que las empresas deciden renunciar a su espacio de oficina privada y permiten a sus empleados más flexibilidad para trabajar desde casa, el interés en las opciones de coworking será aún más importante. El poder de una comunidad de coworking sólida es que puede ofrecer valor comercial de muchas formas, incluso a través de interacciones sociales con otros miembros. A medida que más empresas descubran esto, creemos que la demanda de coworking seguirá creciendo».

Evolución en Ásia

Según los datos del Libro Blanco 2019-2020 de la industria de centros de coworking en China publicados por iiMedia Research, el tamaño del mercado de esta industria es de aproximadamente 1.150 millones de euros, y superará los 3.200millones de euros en 2022.

Según explica Fei Xiaojing, CEO Impact Hub Shanghai, en China, la supervivencia de los centros a esta crisis dependerá en muchos casos de «si las empresas de coworking son corporativas o están dirigidas por el gobierno local. Si no es el último caso, y si no tienen otros ingresos para cubrir sus costos humanos y operativos, entonces hay muchas más posibilidades de que cierren».

La flexibilidad que brindan estos espacios será un foco de atracción para nuevos clientes tras la pandemia «al menos para Shanghai y este tipo de megaciudades en China». Así, Xiaojing señala que «durante la pandemia, algunas empresas más pequeñas no solo se dieron cuenta de que no necesitaban quedarse y trabajar en una oficina todo el día, sino que también vieron que podían ahorrar mucho dinero si no alquilaban una oficina completa».

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