Cada vez es más habitual ver cómo algunos empleados deciden no ir a trabajar uno o dos días a la semana a la oficina. En realidad, sí que desarrollarán sus tareas habituales, pero lo harán desde su casa, conectados a internet. Otros trabajadores apenas ni se dejan ver por la empresa: sólo se acercan por allí para cuestiones puntuales y pasan la mayoría de su tiempo laboral en una habitación, en su propio hogar. Sea de manera parcial o total, el teletrabajo sigue ganando terreno y ya representa el 7,4% de los ocupados en España. No obstante, esta opción también tiene sus riesgos.
Agentes de viajes y teleoperadores de compañías aéreas son algunas de las primeras profesionales del sector turístico que han abrazado el concepto de teletrabajo.
En China, por ejemplo, la agencia de viajes Ctrip fue una de las pioneras en introducir el sistema de trabajo a distancia entre una parte de su plantilla.
Y en Estados Unidos, cuatro de cada diez agentes de viajes trabaja desde su hogar.
Una de las primeras ventajas de trabajar desde casa es el ahorro de tiempo al no tener que desplazarse desde casa hasta la oficina
Otra ventaja es un aumento de la productividad entre los empleados que trabajan desde casa, tal como demostró la prueba realizada por la agencia de viajes china CTrip
No obstante, cuando CTrip envió enviar a 250 de sus operadores del servicio a atención al cliente a trabajar desde sus casas, conectados a internet y a la centralita telefónica, casi la mitad decidió volver a la oficina al cabo de unos meses «sobre todo porque se sentían solos«.

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Oportunidades
Según un informe de Adecco del pasado agosto, «las personas que trabajan al menos ocasionalmente desde su hogar equivalen ahora al 7,4% del total de ocupados en España. Aunque parece un porcentaje bajo, la tendencia es ascendente. De los casi 950.000 empleos creados en los últimos ocho trimestres, un 25% correspondió a teletrabajadores».
No obstante, el teletrabajo también presenta riesgos para los propios empleados y especialmente para las mujeres, según ha puesto de manifiesto un estudio elaborado por investigadoras de la UOC.
Dicho estudio ha analizado a 72 mujeres con cargas familiares que se han acogido al teletrabajo de forma libre.
De acuerdo con las conclusiones de ese informe, «el teletrabajo permite a las empleadas reclamar un espacio propio que les facilita el derecho a ser madres y a desarrollar de forma plena su carrera profesional».
De hecho, en un reciente debate entre directoras generales de empresas turísticas, se apuntó que para facilitar la conciliación laboral en determinadas etapas o casos, se puede recurrer al teletrabajo desde casa. Ver también Mujeres directivas en empresas turísticas: a esto se enfrentan.
Riesgos
Pero aunque las tecnologías de la información «facilitan un modelo laboral paritario, trabajar desde casa puede ser todo un riesgo que lleve a las mujeres a dar un paso atrás en su conquista de igualdad«, apunta el informe de la UOC, realizado conjuntamente por Ana Gálvez y los profesores Francisco Tirado y José M. Manuel Alcaraz.
En este sentido, y según advierte Ana Gálvez, profesora de dicha Universidad, «corremos el riesgo de que las tecnologías de la información se conviertan en un mecanismo más de reproducción de la diferenciación tradicional entre los roles de género y, por lo tanto, de profundización en la brecha que separa a hombres y mujeres en la cuestión de la conciliación«.
¿El progreso profesional de las mujeres, el aumento de sueldo o su ascenso en el escalafón de la empresa, podría verse frenado por el teletrabajo?
Según apunta Eva Rimbau, profesora de recursos humanos de la UOC, «es probable que, dadas las creencias que prevalecen en nuestra sociedad, los supervisores tiendan a pensar que las mujeres usan el teletrabajo para conciliar y que los hombres lo usan para ser más productivos, lo que generaría menos recomendaciones de los supervisores para que se aumente el salario y se mejore la posición profesional de las teletrabajadoras», añade esta experta.
Recomendaciones
Para evitar ese tipo de situaciones, la investigadora Ana Gálvez insiste en la importancia de «continuar trabajando entre todos en un modelo laboral paritario».
«Las TIC en general, y el teletrabajo en particular, obligan a hacer nuevos aprendizajes y ofrecen la oportunidad de un nuevo modelo de organización laboral».
«Para que el teletrabajo funcione y pueda implantarse de forma eficiente en las organizaciones, se necesita una cultura organizacional que evalúe a sus trabajadores y trabajadoras por objetivos y que deposite en ellos y ellas la máxima confianza«, concluye esta experta. Más detalles sobre el informe de la UOC en este enlace.
