Ansiedad social y nuevas tecnologías: ¡Odio las videollamadas!

Con el aumento del teletrabajo muchas personas con fobia social están evidenciando una gran ansiedad a la hora de hablar por videollamada. Son situaciones muy invalidantes que les afecta de manera directa en su desempeño profesional.

Ansiedad social y nuevas tecnologías tienen una relación directa que estamos apreciando cada vez con mayor frecuencia. El uso continuado de las pantallas ha logrado que nuestra interacción cara a cara haya disminuido. Sin embargo, esto no quita que la angustia por exposición desaparezca por completo, porque ahora mismo estamos viendo otro fenómeno no menos destacable.

Así, si bien es cierto que las ventajas de la era digital son múltiples, también están surgiendo llamativas desventajas; en especial, en la población más joven. Algo que ya viene sucediéndose desde hace años es el miedo paralizante a tener que hablar por teléfono. Pero con el aumento del teletrabajo, son muchos lo que sufren una elevada ansiedad a la hora de enfrentarse a una videollamada.

El tener que verse cara a cara con alguien y mantener una conversación —aunque sea a través de una pantalla— también se procesa de manera negativa. No son casos aislados, no es algo puntual, la ansiedad asociada a las nuevas tecnologías existe y merece la pena hablar de ellas.

Las personas con fobia social no pueden mantener conversaciones por teléfono y aún menos por videollamadas. 

Ansiedad social y nuevas tecnologías: qué es y cómo se manifiesta

Hay un dato relevante que no podemos dejar a un lado. Estudios como los realizados en la Universidad de Dalhousie (Canadá) nos señalan que el problema de la ansiedad social ha aumentado de manera exponencial. Tanto es así que la fobia social afecta en algún momento a cerca del 36 % de la población más joven, sobre todo entre los 16 a los 29 años.

Ansiedad social y nuevas tecnologías no son más que una manifestación más de este problema. Estamos ante un trastorno que cursa con el temor persistente a ser juzgado y observado por otros. Es una forma de ansiedad en la que una persona evita ciertas situaciones sociales en las que puede verse expuesto.

De este modo, es común pensar que las personas con fobia social ven en las nuevas tecnologías sus mejores aliadas. Sin embargo, esta idea no es cierta del todo. También en este medio más privado, y en apariencia controlable, se experimentan problemas y experiencias de pánico.

Síntomas asociados

Si bien es cierto que la tecnología permiten a las quien tiene fobia social evitar a las personas (y las emociones negativas que las acompañan, como son la vergüenza o el miedo a sentirse juzgado) hay áreas que les suscitan una gran ansiedad.

  • Angustia ante la idea de recibir llamadas telefónicas. Es un miedo excesivo e irracional que les bloquea solo con escuchar el sonido/vibración del móvil y el símbolo de la llamada entrante.
  • Ansiedad a las videollamadas. Este fenómeno es muy diferente al conocido ya como “fatiga por zoom“, es decir, mientras en esta experiencia lo que se siente es la obligación de mostrarnos atractivos, ingeniosos y entretenidos mientras estamos contenidos en un primer plano, la persona con fobia social, sencillamente, se siente incapaz de iniciar esa actividad.

Experimentan sudoración, mareos, temblores y una rumiación continuada en los días previos a esa cita por videollamada. Algo así supone una gran limitación en el plano laboral en vista de que el teletrabajo utiliza de manera habitual estos recursos.



Ansiedad social y nuevas tecnologías: el miedo a la devaluación pública

Ansiedad social y nuevas tecnologías se manifiestan de otra manera muy particular. Buena parte de estas personas se esfuerzan en proyectar una imagen en redes sociales que difiere en mucho de lo que son en realidad. Esto es un recurso del que se valen las personas con fobia social para reforzar su identidad y autoestima.

Internet es ese escenario que puede servir de escudo para quienes temen enfrentarse al mundo real. Crear una imagen y recibir likes es un modo de encontrar refuerzos positivos en el día a día. Sin embargo, también en este contexto pueden experimentar angustia, bloqueos, ansiedad y vergüenza:

  • Temen ser devaluados o criticados. Un simple comentario negativo en redes sociales puede ser motivo de preocupación para todo el día.
  • Asimismo, se da otro hecho: las personas con fobia social suelen vivir muy conectados a las redes sociales y esto les desconecta mucho más de sí mismos y les aísla del entorno. De manera, que las tecnologías actúan a su vez como reforzadores del propio trastorno de ansiedad social.

¿Cómo tratar este tipo de situaciones?

Ansiedad social y nuevas tecnologías van de la mano y afecta cada vez a más personas, en especial a las más jóvenes. No solo les limita laboralmente al no poder hablar por teléfono o realizar una videollamada, además como bien hemos señalado este universo digital puede reforzar aún más el aislamiento.

¿Qué puede hacerse en estas circunstancias? Lo cierto es que la fobia social requiere de varias estrategias. No obstante, trabajos de investigación, como los realizados en la  Universidad Goethe de Frankfurt (Alemania), destacan la utilidad de la terapia cognitiva. Así, las líneas de acción suelen ser por término medio las siguientes:

  • Disminuir la ansiedad de exposición a esas situaciones fóbicas.
  • Eliminar las conductas de evitación.
  • Facilitar estrategias de relajación.
  • Reestructuración cognitiva (cambiar los patrones de pensamiento distorsionados que conducen al sufrimiento emocional, el bloqueo y la frustración).
  • Mejorar el funcionamiento psicosocial de la persona.
  • Mejorar la calidad de vida.

Para concluir, es necesario que la persona que se vea ahora mismo en esta situación y sea consciente de cómo se limita su calidad de vida, sea capaz de dar el paso para solicitar ayuda experta.

Valeria Sabater

LucusHost, el mejor hosting

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

A %d blogueros les gusta esto: