Cómo vencer la timidez y ser tú misma

Iniciar un negocio online implica superar también algunas barreras psicológicas.

Aunque a veces parezca que en los negocios mandan los números, por encima de las cuestiones técnicas y económicas, hay un factor más importante, sobre todo cuando se trata de un negocio de emprendimiento. 

¿Sabes a qué me refiero? Sí, a ti mismo.

Tienes que exponerte.

Tú eres tu propio embajador, el que tiene que mostrarse al mundo, abanderar su propuesta y vencer los miedos para ser capaz de presentar tu producto y conseguir vender.

Vender, sí. Ese es tu objetivo.

Si te embarcas en un emprendimiento para montar tu propio negocio digital y conseguir alcanzar el estilo de vida que deseas, tendrás que presentarte al mundo con tu nueva identidad, crear tus propias herramientas y canales de difusión y contar tu historia. 

A menudo no nos creemos capaces de hacer esto.

Lo veo a diario en mis trainings y sesiones estratégicas. Comentarios como “yo no me veo capaz de hablar con desconocidos”, “cómo me voy a presentar yo con mi proyecto si no me conocen”, “me da mucho pudor decir que soy…”, …

¿Qué es lo que te ocurre? Que tienes miedo porque la timidez te está bloqueando.

¿Se puede vencer? ¡Por supuesto! Veamos cómo.



Qué es la timidez

La timidez es un tipo de ansiedad social, que puede ser más o menos leve, y que se presenta como la vergüenza y el pudor ante situaciones sociales diversas, como presentarse o hablar en público, conocer personas nuevas, etc.

No se trata de que no se quiera entablar nuevas relaciones, sino más bien de que el hecho de enfrentarse a ellas provoca ansiedad, pese a querer hacerlo.

Afecta, por lo tanto, a las relaciones personales.

Aunque a menudo se relaciona la timidez con la introversión, son sentimientos diferentes:

  • la persona tímida siente temor a ser rechazada o criticada y eso le provoca desasosiego y ansiedad, pero quiere tener relaciones sociales
  • la persona introvertida, en cambio, no siente miedo ante las relaciones sociales, pero prefiere desarrollarlas individualmente.

La timidez se relaciona, frecuentemente, con una baja autoestima de la persona que la sufre, el miedo a ser juzgado por los demás y a la valoración negativa de las cuestiones personales.

A menudo se perciben los fracasos como un problema interno y se tiende a valorar los éxitos como un factor circunstancial externo.

Cuando la timidez llega a extremos y si no se gestiona o se hace mal, puede tener consecuencias más graves, como generar en una fobia social.

La timidez se puede vencer, gestionando diversos factores que la provocan y por medio de diferentes técnicas.

Cómo superar la timidez

Superar la timidez es posible. Pero lograrlo no es un cambio que se produzca de un día para otro. Requiere de tiempo, porque el primer paso es que la persona tímida lo reconozca y objetivice la situación.

Seguro que has oído declaraciones de artistas o empresarios que afirman ser tímidas. Y te has preguntado cómo puede ser posible, si en su vida se exponen de manera pública continuamente.

Si eres tímido, ponerte en su misma situación te genera terror y no puedes creer que en algún momento se hayan podido sentir así y haber sido capaces de subir a un escenario o hablar en un auditorio.

Pues ellos son la prueba de que la timidez se puede controlar.

Lograrlo pasa por identificar qué es lo que sucede y cómo y poner en marcha algunos mecanismos que pueden ayudar a superar esos momentos de ansiedad que provoca.

Repasemos estos factores que te van a ayudar a superar la timidez.

CASI TODAS LAS PERSONAS SIENTEN TIMIDEZ EN ALGÚN MOMENTO

Si eres tímido no eres un bicho raro. De hecho, varias investigaciones han concluido que la mitad de las personas son tímidas en determinadas situaciones.

La clave está en que si se gestiona de forma adecuada se puede controlar esa inseguridad.

Por lo tanto, el primer paso para hacer frente a la timidez es asumirla.

EXISTEN DIFERENTES TIPOS DE TIMIDEZ

Hay un tipo de sentimiento de timidez que aparece ante determinadas situaciones concretas, como hablar en público, tener que responder con opiniones o argumentos personales ante terceros, etc.

Y un grado más grave de timidez es la que tiene una base más profunda relacionada con el carácter de la persona, que sufre una baja autoestima.

OBJETIVIZA QUÉ ES LO QUE TE PRODUCE ANSIEDAD

Piensa de forma objetiva qué situaciones son las que te producen ansiedad porque te dan vergüenza. Cuando digo que las plantees de forma objetiva es que hagas una lista.

Ser capaz de relacionarlas es un primer paso para poder analizarlas y verlas en conjunto.

Esa lista te dará la pauta para saber por dónde empezar a derribar esos muros de una forma práctica.

LA TIMIDEZ Y LA VALENTÍA SON LO MISMO

Aunque a priori parezcan conceptos antagónicos, fisiológicamente la timidez y la valentía tienen el mismo origen: ambas son generadas por la misma sustancia, la adrenalina. 

Entonces, ¿qué es lo que las hace tan diferentes? La respuesta biológica del cuerpo es exactamente la misma: es la adrenalina la que provoca el miedo, pero también la excitación que nos da arrojo y empuje.

Es el aspecto psicológico el que hace que se enfoque de una forma u otra, la expectativa que tengamos ante la situación.

Si lo visualizas como algo que te va a provocar felicidad y alegría, te enfrentarás a ello con emoción y excitación. Pero si anticipas que te van a criticar, que vas a ser juzgado negativamente, esa energía se convierte en temor y ansiedad.

Piensa, por ejemplo, en una presentación ante varias personas: tu actitud tiene mucho que ver en el resultado.

Si estás seguro de ti mismo estarás deseando que llegue el momento de mostrar tus argumentos. Pero si, de antemano, te planteas que puede que no gusten tus ideas o que no sabrás responder a las dudas, el miedo hará que te bloquees y tendrás mayores dificultades para salir airoso de la situación.

NO SEAS TAN PERFECCIONISTA

Una de las características de las personas tímidas es que suelen ser muy perfeccionistas. La razón es que necesitan tener controlados todos los factores hasta el extremo, porque en realidad son muy críticas consigo mismas y no se valoran lo suficiente.

Para muchas personas tímidas, la forma de superar esos miedos es ser los mejores en esos aspectos, precisamente para evitar ser valorados de forma negativa: si, por ejemplo, su presentación es la mejor e intachable, nadie les hará una crítica y no se tendrán que enfrentar a ese momento.

Por lo tanto, el nivel de expectativa que plantean es desmesurado; y es imposible de cumplir siempre. Y esto provoca que, cuando no se produzca el éxito absoluto, el efecto sea el contrario: la persona se sentirá peor y bajará todavía más su autoestima a la par que aumentará su autocrítica.

Por lo tanto, esto nos lleva a considerar otro factor.

TRABAJA TU AUTOESTIMA

Para convencer a los demás de algo tienes que convencerte primero a ti mismo. Si quieres que las demás personas te perciban de determinada forma, tú eres el primero que te debes ver así.

Así que trabaja esta parte para valorarte de forma positiva. Acepta quién y cómo eres y háblate a ti mismo con cariño y anímate.

RECONOCE Y ACEPTA TUS SENTIMIENTOS

Aunque en la cultura occidental, tradicionalmente y por cuestiones sociales y educacionales durante años, se planteaba la timidez como algo a ocultar y que debíamos cambiar, en los últimos años esta tendencia ha cambiado.

Hoy en día lo que se promueve es que la forma de enfrentarse a la timidez pasa por aceptarla.

Así, se trata de asumir y aceptar las emociones que sentimos, no de negarlas ni ocultarlas.

No se trata de actuar en contra de lo que sientes, sino hacerte fuerte y hacerlo a pesar de ello.

Ejercicios para vencer la timidez

Hay una serie de ejercicios que pueden ayudarte a vencer la timidez. Practicados con asiduidad y siempre que te enfrentes a una situación en la que creas que vas a sentir esas sensaciones, verás cómo poco a poco consigues afrontarlas cada vez con mayor seguridad.

CÁLMATE Y RESPIRA

Lo primero es estar bien tú. Y con estar bien me refiero a nivel interno. Si por dentro estás bien, por fuera estarás bien.

Si no tienes equilibrio interno, afrontar las situaciones que se presentan en el día a día puede convertirse en un tortura.

Actividades y ejercicios como la respiración consciente y la meditación, tan necesaria y de la que te hablo a menudo, ejercicios de relajación etc., ayudan a que tu estado mental esté en calma.

Cuanto más lo practiques, antes conseguirás alcanzar ese estado.

CONCÉNTRATE Y ENFOCA TUS SENTIMIENTOS

Practicar la concentración focal mejora el nivel de timidez que puedes sentir.

La falta de concentración provoca que te sientas bloqueado y que no domines lo que sientes en un determinado momento. Y de ahí surge la inseguridad y los pensamientos negativos.

En cambio, si te concentras y pones el foco en la cuestión concreta que te incumbe en ese momento, podrás prepararte para afrontar la situación.

Esto va directamente relacionado con olvidarte de ti mismo en cierta manera y centrarte en la situación en sí misma.

PREPARA LA SITUACIÓN DE ANTEMANO 

Como hemos visto, analizar objetivamente y prepararte desde una aproximación positiva a la situación es clave para conseguir vencer la timidez en ese momento.

Si, de antemano, analizas y visualizas la situación, te hablas a ti mismo con mensajes positivos y trabajas los aspectos relacionados, tu actitud cambiará y ese miedo será menor.

Ante una presentación en público, por ejemplo, puedes trabajar tu discurso y las respuestas a las preguntas que puedan surgir. Visualízate en el momento de la actividad mostrándote tal y como eres y desarrollando tu discurso con claridad y seguridad.

Cuando llegue el momento real de hacerlo, esta imagen te ayudará en tu actitud.

Imagina en tu cabeza esa situación como positiva. Piensa en cómo se desarrollará la acción e ideala en tu mente de forma positiva, sin que surjan contratiempos que te puedan hacer sentir mal.

Visualízate manejando la situación, controlando todos los aspectos.

PLANTÉATE NUEVAS SITUACIONES COMO EJERCICIO DE EXPERIMENTACIÓN

¿Cómo vencemos las diferentes situaciones que se nos presentan a diario y que nos provocan inseguridad? Haciéndoles frente asumiéndolas.

Para vencer la timidez, un ejercicio básico es enfrentarte a diario a retos que, por pequeños que parezcan, suponen un gran paso en una especie de entrenamiento que te ayuda a dominar esos miedos.

Se trata de actividades que, si bien en un principio, pueden resultar banales, te van a ayudar a aumentar tus niveles de seguridad y positivismo ante las nuevas situaciones.

Estas son algunas de las situaciones de ejemplo que puedes poner en práctica:

  • Habla a diario con una o más personas desconocidas.
  • Preséntate ante extraños.
  • Entra en comercios en los que no hayas estado nunca y pide algo que de antemano sepas que no venden. Te ayudará a aprender a reaccionar ante negativas.
  • Pide algo en la calle a algún extraño: la hora, indicaciones para llegar a un lugar…
  • Cuando estés en un grupo de personas con las que no tengas demasiada confianza, muestra y cuenta algún dato personal, cuenta alguna anécdota sobre tu vida o aporta alguna información personal.
  • En un foro de discusión o grupo de personas da tu opinión personal sobre algún tema en concreto.

TRABAJA TU ACTITUD Y POSTURA

Tal y como te he dicho antes sobre el tema de visualizarte de antemano ante una situación concreta, practica de antemano tu actitud y postura.

Estarás de acuerdo conmigo en que cuando conversas con alguien, incluso por teléfono, si tu interlocutor sonríe ayuda a que la situación se dé de una forma más amable y empática. Esto mismo es lo que tienes que trabajar tú.

Desde la sonrisa hasta la postura y los gestos, e incluso el tono de voz, todo influye.

Si te presentas ante el mundo con cara triste, cabizbajo y con los hombros caídos, con una actitud de miedo y temor y voz temblorosa o a un volumen que tus oyentes no te puedan escuchar, el resto de personas te percibirán como alguien temeroso e inseguro. Y no conseguirás que tu mensaje llegue.

Pero, en cambio, si tu postura es recta y erguida, luces una sonrisa y tu tono de voz es firme, claro y sosegado, a un volumen que todos a tu alrededor te puedan escuchar , la percepción será otra muy distinta, ¿no crees?

Ponlo en práctica.

HAZ EJERCICIO FÍSICO

El ejercicio físico te puede ayudar de diferentes formas:

  • Es una vía de canalización del estrés y la ansiedad que la timidez te produce.
  • Enfocarás tu energía de forma positiva.
  • Trabajarás tu físico, con lo que, al mejorar tu tono físico tu aspecto mejorará también y esto te ayudará a elevar tu autoestima.
  • Estarás en contacto con otras personas, conocerás a nuevos contactos con el que compartirás una actividad común y podrás practicar tus habilidades sociales.

AFRONTA ESAS SITUACIONES POCO A POCO

No se trata de que tengas que salir hoy de casa como un ciclón y empezar a hablar con desconocidos en plena calle.

Es un proceso gradual, en el que debes incluir rutinas poco a poco y exponerte en esas situaciones que te produzcan timidez de forma progresiva. Sin prisa, pero sin pausa.

Empezar por acciones sencillas que no te supongan demasiado compromiso pero que te puedan animar te ayudará a ir avanzando progresivamente.

PRÉMIATE 

Cuando abordas una situación que te provoca ansiedad por timidez o vergüenza, consumes mucha energía y es normal que después te sientas cansado.

Has hecho un esfuerzo extra.

En esos pequeños retos diarios que te he planteado es bueno que también te fijes una recompensa cuando cumplas los objetivos marcados, que te premies.

Esto te ayudará también a abordar el siguiente reto con mayor ilusión.

No tiene por qué ser un gran premio; sirve con un detalle que sea modesto o pequeño, pero que te resulte motivante.

CUANDO TE SIENTAS IGUAL, RECUERDA CÓMO LO HAS SUPERADO ANTES

Como te he apuntado al comienzo, la timidez no es una sensación que desaparezca de un día para otro por el mero hecho de poner en práctica todas estas medidas.

Se trata de un proceso que requiere tiempo e ir abordando nuevos retos de forma sistemática.

Por eso, es posible que en este camino te sientas de la misma forma en diferentes momentos. Para ello, cuando te suceda, recuerda cómo lo superaste en un momento anterior y enfócate en que en esta ocasión de nuevo lo puedes abordar.

¿Te animas a ir abordando el cambio?

Ya ves que es posible y hacer pequeños cambios en tus rutinas que poco a poco te ayuden a encauzar situaciones en las que en principio te sientes incómodo es posible.

Aquí empieza un proceso que tiene como objetivo que dejes de pasar esos malos ratos. ¡Ánimo!

Franck Scipion

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