¿Cuándo deberías tomarte un año sabático? 11 beneficios

En ocasiones, tomar una pausa, escucharnos y descubrir lo que queremos se hace imprescindible. Te contamos cómo un año sabático puede cambiar tu vida.

Prácticamente desde que nacemos, la ruta de nuestra vida parece estar ya planificada. Jardín de infancia, colegio, instituto, estudios superiores, trabajo… Los pasos son claros y los tiempos para tomarlos también. En esta dinámica, no parece haber espacio para la reflexión ni opción a salirse del camino. Sin embargo, existen diversas circunstancias en las que tomarte un año sabático puede ser realmente beneficioso para ti.

El término “año sabático” tiene en ocasiones una connotación negativa. Asociamos este concepto a inactividad, pérdida de tiempo, pereza y confusión. No obstante, esto no es así en absoluto; no si sabes cómo planificar y sacar provecho a estos meses.

Este alto en el camino no implica quedarse sentado en el sofá, sino dedicar tiempo y energía al crecimiento personal de formas distintas a las preestablecidas. Te contamos los beneficios que puedes obtener.

¿Cuándo deberías tomarte un año sabático?

No existe un momento concreto o una etapa vital específica en la que sea adecuado tomarse un año sabático. Esto dependerá de la trayectoria personal de cada uno, de sus circunstancias y necesidades. Sin embargo, hay ciertos puntos de inflexión en los que puede ser realmente recomendable:

  • Al finalizar la educación obligatoria y antes de comenzar estudios superiores.
  • Antes de iniciarse en el mercado laboral.
  • Tras un despido.
  • Ante la insatisfacción profunda con la vida actual o tras un acontecimiento negativo importante.

Beneficios de tomarte un año sabático

Puede que pienses que tomarte un año sabático es una pérdida de tiempo o un acto débil o de cobardía. Y es que con demasiada frecuencia equiparamos vivir con trabajar y damos por sentado que hemos de seguir girando en la rueda del hámster sin plantearnos otras salidas. No obstante, estos meses de pausa pueden aportarte grandes ventajas.

Descubres lo que quieres

Muchas personas a sus 18 años son incapaces de decidir a qué quieren dedicarse el resto de su vida, y esto es algo completamente normal. Por ello, antes de elegir una carrera al azar o por inercia puede ser positivo dedicar un año a reflexionar sobre los propios gustos, inquietudes y talentos.

Durante este tiempo, puedes explorar diferentes actividades, probarte en varios ámbitos y, tal vez, obtener claridad respecto a cuál es tu pasión y tu propósito.

Profundizas en tu formación

Al finalizar una carrera, un máster o un ciclo formativo puedes tener la sensación de que la formación no ha sido suficiente o adecuada y quizá aún no te veas preparado para iniciar tu práctica laboral.

Así, puedes hacer una pausa para formarte mediante cursos no reglados, aprender de forma autodidacta o realizar algunas prácticas o voluntariados que te ayuden a ganar experiencia y confianza.

Aprendes idiomas

Saber idiomas es una ventaja fundamental no solo en el ámbito laboral sino también a nivel cognitivo. Sin embargo, sumidos en nuestra rutina diaria no siempre encontramos el momento para adquirir o perfeccionar otra lengua.

Tomarte un año sabático te permitirá enfocarte en un aprendizaje más intensivo y, por tanto, efectivo. Incluso, te dará el tiempo para viajar a otro país y realizar una inmersión completa en el idioma.

Adquieres experiencias vitales

No solo la formación y el trabajo son esenciales, el crecimiento personal es también sumamente necesario. Adquirir habilidades, potenciar fortalezas y desarrollarnos como seres humanos debería ser uno de nuestros principales objetivos.

A este respecto, tomar un año sabático puede ser una excelente decisión, ya que permite vivir diversas experiencias y retos que sacan a la persona de su zona de confort y la ayudan a madurar y a construir su identidad.

Conocer nuevas personas, realizar distintos trabajos o actividades, explorar nuevos entornos o ciudades… todas estas vivencias tendrán una repercusión en tu actitud y tu visión de la vida.

Cuidas tu salud mental

Tras años inmersos en unos estudios exigentes o en un empleo sacrificado, la salud mental puede resentirse. Lo mismo puede suceder si atravesamos un acontecimiento vital negativo e impactante, como la pérdida de un ser querido.

En estos momentos, focalizarnos en la sanación puede ser una prioridad. Tomar terapia, escucharnos, cambiar pensamientos y conductas son acciones que pueden marcar un antes y un después en nuestra vida. Incluso, algunos estudios han encontrado una mejora en el rendimiento y la motivación laboral de los profesionales tras este descanso.

Estableces nuevos hábitos

Este periodo también puede resultar ideal para cambiar esos hábitos que llevamos años deseando modificar y nunca parecíamos encontrar el tiempo para hacerlo.

Comenzar un estilo de alimentación más saludable, hacer ejercicio de forma regular, incluir la meditación en nuestra vida diaria o convertirnos en personas más organizadas, cualquier meta que te marques hará que este tiempo sea mucho más productivo.



Mejoras las relaciones familiares

En ocasiones, las obligaciones laborales nos impiden pasar con nuestros familiares todo el tiempo que nos gustaría. Así, la pareja o la relación con los hijos puede llegar a resentirse e incluso puede llegar a sentirse culpabilidad por no estar más implicado en este aspecto.

Durante este año sabático es posible dedicar tiempo de calidad a familia y trabajar para fortalecer los vínculos que pueden haberse deteriorado.

Te conoces, te permites pasar tiempo contigo

Puede parecer imposible o absurdo, pero muchos de nosotros no nos conocemos tan a fondo como pensamos o como sería deseable. Inmersos en las obligaciones y responsabilidades, no encontramos tiempo para hacer introspección, escucharnos, explorar nuestras emociones, miedos o anhelos.

Si aprovechas estos meses para profundizar y reforzar la relación que tienes contigo mismo, probablemente los cambios serán notorios.

Viajas, te abres a otras culturas

Viajar nos abre la mente, nos enriquece y nos llena de experiencias de un valor incalculable. Tomarte un año sabático te permitirá visitar diferentes lugares del mundo, sumergirte en otras culturas y tradiciones y descubrir nuevas formas de vida. La persona que volverá de esos viajes no será la misma que se fue.

Tomas las riendas de tu vida

Si sientes insatisfacción con tu situación actual, esta pausa te permitirá tomar la riendas de tu propio camino. Así, este puede ser el momento idóneo para cambiar de carrera, ciudad o estilo de vida y comenzar a construir el futuro con el que realmente deseas comprometerte.

Rompes la inercia

En definitiva, un año sabático nos permite romper la inercia y comenzar a decidir de forma deliberada y consciente lo que queremos para nosotros mismos.

Al detenernos y analizar dejamos de repetir hábitos y patrones, dejamos de seguir el camino que otros han trazado para nosotros y nos preguntamos realmente quiénes somos y qué queremos. Este punto de inflexión y las decisiones que de aquí se deriven pueden contribuir a incrementar notablemente tu felicidad y tu calidad de vida en el futuro.

Como ves, tomarte un año sabático puede resultar realmente beneficioso. Sin embargo, no todo será sencillo y gratificante. Es probable que te enfrentes al juicio y la incomprensión por parte de muchas personas de tu entorno, e incluso en ocasiones tú mismo puedes llegar a arrepentirte o a sentirte improductivo.

Para evitar que esto suceda, planifica con antelación las metas que deseas alcanzar durante este año y los pasos para lograrlos. Si lo enfocas de una forma adecuada, esta puede ser una de las decisiones más acertadas y saludables que hayas tomado.

Elena Sanz

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