Poner en marcha un hábito no difícil. Repetirlo durante un tiempo tampoco lo es por lo general. Pero terminar incorporándolo y hacer que se quede… esa ya es otra historia. A la hora de consolidar Hábitos personales.
Ayer salió a la venta mi libro Superhábitos. ¡Por fin!, no sabes lo contento que estoy, y lo agradecido de contar con vuestro apoyo y generosidad. Y precisamente una de las claves que transmito en el libro es el cómo asentar y sobre todo consolidar cambios personales.
Justamente asentar no es nuestro fuerte
Porque a la hora de empezar con un hábito, hay una trampa en la que caemos mucho la mayoría de nosotros. Y esa trampa son las prisas. Somos impacientes y vivimos en un mundo impaciente. Queremos resultados y cambios, y los queremos ya. La inmediatez, la instantaneidad y la velocidad a la que hacemos las cosas… todo eso ha ido calando en nosotros y, hablando en general, nos ha convertido en personas que no saben esperar. Y los Hábitos duraderos, los de verdad, exigen justamente paciencia, regularidad, y sobre todo repetición.
Quiero repetirlo porque es absolutamente crucial… si estás interesado en aprender a crear Hábitos. Para consolidarlos necesitas paciencia, regularidad, y sobre todo repetición.
La inmediatez, la instantaneidad y la velocidad a la que hacemos las cosas… todo eso ha ido calando en nosotros y, hablando en general, nos ha convertido en personas que no saben esperar.
Hay personas (y yo fui una de ellas) que por repetir una rutina o un cambio cinco o diez veces, ya creen que ya está, que el hábito ya está ahí con ellos… y que pueden pasar al siguiente o ponerse con otra cosa. Para nada.

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Es verdad que hay rutinas sencillas y microhábitos que se adhieren a ti con más facilidad, y puede que no pidan tanta paciencia, regularidad y repetición. Pero la mayoría de ellos, especialmente los Superhábitos… exigen mucho de las tres cosas para que logren grabarse en el subconsciente.
La repetición siguiendo unos pasos
Es absolutamente normal y comprensible tener ganas de correr en esto. Todos queremos mejorar y hacerlo cuanto antes. Pero a la hora de introducir Hábitos y hacerlo con éxito… más importante es si lo consigues que el cuánto te lleva.
- Recuerda el porqué pones en marcha ese hábito. Cuando le das un sentido de verdad y además tiene peso, comprendes
- Marca claramente el grado de repetición que te pide ese hábito. No caigas en fórmulas terribles como el “cuando pueda” o “si encuentro un hueco”.
- Traza un plan o un programa para garantizar esa frecuencia. Hazlo realista. Recuerda que los deseos e intenciones suelen chocar con el día a día, que a menudo es implacable.
- Y finalmente recuerda: paciencia, regularidad y repetición.
La clave de esto no es escucharlo o leerlo y asentir, sino incorporarlo a tu método para crear y asentar Hábitos. Algo en lo que precisamente me he centrado en mi libro Superhábitos.
