¿Quieres saber como teletrabajar y ser productivo?

Día 1: ¡Qué bien! Voy a trabajar desde casa. Seguro que sin tanto ruido de la oficina me concentro mejor. ¡Y me voy a poder pasar el día en pijama!

Día 5: Vale, esta semana no he sido muy productivo, pero la siguiente me pongo las pilas.

Día 30: ¡Ya ha pasado un mes y todavía me sigo distrayendo con cualquier tontería! ¿Pero cómo se las apaña la gente?

Día 60: …creo que voy a buscar un coworking.

Venga, no desesperes.

Sabemos por experiencia que trabajar desde casa no siempre es fácil.

Porque no se trata de librarte de la oficina y de trabajar en pijama desde el sofá. En la práctica, estás convirtiendo tu casa en una oficina.

Eso tiene algunas cosas buenas… y algunos inconvenientes a los que hay que ponerle solución para poder disfrutar de lo bueno.

¿Quieres saber cómo?

Entonces reserva 10 minutos de tu tiempo para leer con mucha atención este post, porque aquí te vamos a contar cómo teletrabajar de forma más productiva.

Hora de poner orden en el telecaos.



✅ Cómo teletrabajar con éxito: 6 aspectos que debes tener en cuenta para no terminar quemándote

Te decíamos que teletrabajar tiene muchas ventajas.

Cosas como:

  • La libertad de decidir tus horarios.
  • Trabajar desde cualquier lugar (en el salón de tu casa, en la cafetería de enfrente o en Bali).
  • Poder pasar más tiempo con tu pareja o tu familia.

Hasta es bueno para el medioambiente, porque hay menos coches circulando.

Claro, lo que nadie te cuenta es la parte difícil: ser disciplinado, organizarte tú mismo la jornada de trabajo, separar tu vida personal y profesional… y si encima tienes niños, la experiencia se puede volver una auténtica aventura.

Vamos a ver cómo ponerles freno a esos inconvenientes.

Nota: si tienes claro que quieres trabajar por Internet pero aún no has encontrado una buena profesión para hacerlo, al final del post te damos una idea.

👉 1. Prepara tu zona de trabajo

Trabajar en casa no significa trabajar “en cualquier parte de la casa”.

Antes de nada debes buscar ese espacio concreto que se convertirá en tu oficina. Lo ideal sería tener tu propio despacho, para trabajar más tranquilo, pero si no tienes esa posibilidad puedes escoger una zona de la casa poco transitada para plantar ahí tu escritorio.

En cuanto entres en esa habitación/espacio de la casa, tu cerebro sabrá que ha llegado la hora de currar.

Y es un lugar donde vas a pasar muchas horas, así que es importante adecentarlo con:

  • Una silla ergonómica (la de la cocina no cuenta).
  • Luz natural, a ser posible que venga desde un lateral.
  • Una mesa alta, para que la pantalla del ordenador te quede a la altura de los ojos.
  • Una alfombrilla de ratón con soporte para la muñeca.

¡Ah! Y asegúrate de que el fondo esté “presentable” (una simple pared blanca es suficiente), para cuando te toque hacer una videollamada con un cliente.

👉 2. Márcate unos horarios

Uno de los mayores riesgos del teletrabajo es no desconectar nunca. 

Como tienes la oficina en casa, es fácil caer en la tentación de alargar un poco más la jornada y trabajar por la noche, los fines de semana… Y ese ritmo lo puedes aguantar un tiempo, pero si te pasas de la raya acabas quemándote.

Por eso otro aspecto muy importante es marcarse horarios.

Saber que de 9 a 7, por ejemplo, toca trabajar, y que a partir de las 7 tienes que cerrar el ordenador y descansar.

Esto es importantísimo para evitar que el trabajo se coma tu vida personal. 

No solo eso, sino que también te ayudará a marcar límites con tu entorno cercano.

Por ejemplo, si todos los días trabajas hasta las 7, tu pareja sabrá que durante ese tiempo “no existes”, así que tendrá que esperar para enseñarte el vídeo del perrito que ha visto en Internet.

Y lo mismo pasa con tus amigos o familia.

Un amigo no te llama al móvil cuando sabe que estás en la oficina, ¿no? Pues aunque trabajes desde casa, la norma es la misma.

👉 3.  Crea rituales de desconexión

Muy relacionado con el punto anterior.

A veces, aunque seas disciplinado y te obligues a cerrar el ordenador, mentalmente sigues dándole vueltas a esa tarea que te queda pendiente.

No eres capaz de desconectar.

Por eso es muy útil contar con una rutina que te ayude a hacerlo.

Una acción concreta con la que le dices a tu cerebro: “Sí, sé que todavía tengo trabajo y 5 correos de clientes por responder, pero eso me lo guardas para mañana. Por hoy hemos terminado”.

Esa acción puede ser:

  • Darte una ducha.
  • Salir a dar un paseo.
  • Ponerte el pijama (si no trabajas con él puesto, claro).
  • Sentarte en el sofá a leer o ver una serie.
  • Entrar en Facebook a ver ese vídeo del perrito que te quería enseñar tu pareja.

Cualquier cosa que para ti marque el fin de tu jornada.

Incluso funciona al revés: puedes tener “rituales de conexión”, para ponerte las pilas y decirle a tu cerebro que despierte, que ya toca empezar el día.

Para muchos lo que les provoca ese “clic” es oler el café mañanero. 😉

También puede ser que te quites el pijama y te vistas, o escuchar una canción determinada que te pones la primera todas las mañanas… esto es muy personal, así que debes buscar esos rituales que te funcionan a ti.

👉 4. Planifica tu día

Hay una frase muy conocida que dice “Quien no planifica, está planificando fracasar”.

Y eso se puede aplicar perfectamente al teletrabajo: si empiezas la jornada sin tener claro qué vas a hacer, acabarás perdiendo mucho tiempo y siendo poco productivo.

Por eso es importante que los primeros minutos del día (o incluso la noche anterior) los dediques a decidir qué tareas vas a hacer y en qué orden.

Da igual si lo haces por:

  • Bloques de tiempo (de tal a tal hora haré esto, de esta a la siguiente esto otro).
  • Listas de tareas.

Puedes hacerlo como prefieras, pero organízate para que en cuanto termines una tarea, ya sepas cuál es la siguiente con la que tienes que ponerte.

👉 5. Mano dura con los ladrones de tiempo

Sí, ya sabes a cuáles nos referimos:

  • Mirar el móvil cuando te llega una notificación.
  • Revisar las redes sociales, a ver si has recibido algún comentario.
  • Entrar al email cada 5 minutos por si te ha escrito un cliente.

Tareas poco rentables que nos roban mucho tiempo.

Y no, no vale eso de “Pero son emails de trabajo, tengo que responderlos”.

Piénsalo: ¿de verdad necesitas responder a ese cliente ipso facto? ¿Pasaría algo porque tardaras un par de horas, o incluso por contestar a la mañana siguiente?

¿No será que estás procrastinando sin darte cuenta porque hay otra tarea más difícil que no te apetece abordar ahora mismo? 😉

Ojo, no decimos que contestar emails o comentarios en tus perfiles profesionales no sea importante. Pero como con todo lo demás, debes marcarte horarios. Por ejemplo, puedes dedicar 30 minutos antes de la hora de comer a revisar emails y redes, y así las horas en las que eres más productivo las dedicas a tareas que te requieren una concentración más profunda.

👉 6. Tómate descansos (es bueno para la salud)

Una de las ventajas de teletrabajar que no habíamos mencionado es la libertad para levantarte de la silla cuando quieras.

Aunque más que una “libertad” debería ser una obligación.

Cada media hora o, como mínimo, una vez cada hora, es bueno que te levantes y estires el cuerpo. Así no solo evitarás tener problemas de salud (los típicos dolores de cuello y espalda), sino que también te ayudará a desconectar durante un rato y “oxigenar el cerebro”.

De esta manera recargas energías para volver al trabajo con más ganas. Esa es, de hecho, la base de algunos métodos de productividad como el “Pomodoro”.  

A veces la mejor forma de ser productivo es dejar de trabajar de vez en cuando.

✅ La mejor fórmula para teletrabajar es…

La tuya propia.

Aquí te hemos dado algunos consejos generales, pero luego cada persona es un mundo. Las cosas son distintas si vives solo o en pareja, si tienes hijos, perro, si te gusta ir al gimnasio por la mañana o por la tarde…

Así que lo mejor es que adaptes estos consejos que te hemos dado a tu propia situación.

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