¿Quieres tener una mejor calidad de vida? Empieza por analizar tus pensamientos

A veces, escuchamos hablar de calidad de vida, pero al hacerlo hay muchos tipos de interpretaciones de lo que realmente es porque para cada persona puede significar cosas muy distintas. Por eso, tal vez la pregunta que cada uno deberíamos hacernos es ¿qué hace que la vida sea una buena vida?

1. ¿QUÉ HACE QUE LA VIDA SEA UNA BUENA VIDA?

Lanzo la pregunta porque parece que aprender a vivir, o al menos a tener una buena vida, es más difícil de lo que parece y que aprender a vivir es la actividad a la que menos importancia le damos. 

Tal vez nos sumergimos en la rutina diaria y se nos olvidan las cosas realmente importantes. Nuestra propia autoexigencia hace que demos prioridad a todo lo que tenemos que hacer en vez de a cómo queremos ser, cómo nos queremos sentir y en qué clase de persona nos queremos convertir. Por momentos, da la impresión de que padecemos de una procrastinación existencial.

odos queremos una vida con mayor sentido, en la que podamos contribuir y sentir que aportamos valor, tanto en lo personal como en lo profesional. Sin embargo, cada uno debe reflexionar y decidir por sí mismo qué es lo que otorga más sentido a su vida y qué le hace sentirse más pleno.

Eso mismo ocurre con otra pregunta: ¿qué es la felicidad? ¿Qué tiene que ocurrir, cuáles con las condiciones que se tienen que dar para que uno sea feliz? Ante estas preguntas la respuestas pueden ser sorprendentemente dispares.

2. ¿QUÉ ES CALIDAD DE VIDA PARA TI ?

 

El término calidad de vida es intrínsecamente ambiguo, ya que puede referirse tanto a la experiencia que una persona tiene de su propia vida, como a las condiciones vitales en las que se encuentra. Por tanto, es algo muy subjetivo.

Mientras que una persona puede definir la calidad de su vida desde un punto de vista económico o de satisfacción personal, otra persona puede hacerlo en términos de bienestar emocional y físico.

Para algunos es tener una vida fácil, sin retos ni riesgos, en la comodidad de lo conocido, sin complicaciones. Sin embargo, para otros esa misma vida sería una rutinaria tortura. Lo que para uno es comodidad y tranquilidad, para otro es quedarse anclado sin poder crecer, ni vivir de verdad.

¿La respuesta correcta? No existe, pero independientemente de lo que cada persona crea que es necesario para tener una buena calidad de vida, hay un factor determinante: nuestras emociones.

▶ El factor que determina nuestro bienestar: las emociones

 

Creo que todos hemos conocido personas que lo tienen todo y, sin embargo, su mundo emocional es un caos. O personas que, ante las peores situaciones, mantienen su mundo interior intacto. ¿Sabes cómo lo logran? Trabajando día a día para que su bienestar no esté tan condicionado por las circunstancias.

Tener sueños, aspiraciones, ilusiones, querer lograr cosas buenas está muy bien porque todos queremos mejorar. Pero por muchos éxitos que cosechemos, el problema reside en pensar que cuando logremos esos resultados, la calidad de vida con la que soñamos se hará realidad, que solo entonces seremos felices y que de alguna forma todos los vacíos desaparecerán.



Esa gigantesca expectativa y esa forma de pensar provoca una constante comparación, ya que sin darnos cuenta hemos puesto un listón para medirnos, un lugar o unas condiciones que asumimos que debemos lograr para alcanzar esa soñada calidad de vida, lo cual provoca que a veces se nos pasa la vida esperando a vivirla.

▶ ¿Una mejor vida? Agradece más y vive el presente

 

Precisamente una de las cosas más importantes a la hora de mejorar nuestra calidad de vida es la capacidad de estar más en el presente. Desde los tiempos de Séneca (hace más de 2.000 años) hasta uno de los padres de la actual psicología positiva -como es Martin Seligman,– destacan que aprender a vivir más en el presente, aprender a ser más agradecidos y valorar más lo que tenemos es una de las grandes fórmulas para tener una mejor calidad de vida y reducir las preocupaciones.

Las cosas o lo que sucede fuera no van a resolver nuestros conflictos emocionales, tampoco van a solucionar nuestros problemas de pareja o nos van a indicar cómo encontrar el sentido de la vida. Nada de eso va a llenar nuestra vida de plenitud, porque justamente eso no se puede comprar: es algo que tenemos que desarrollar.

Por muchas cosas que consigas, si en tu interior no hay una evolución, si no te aceptas, si no te quieres más, si no te gusta lo que haces, si no creces y contribuyes de alguna forma, acabarás sintiendo el indeseado vacío o simplemente decepción.

❮ Sobre todo ello escribió y dedicó su vida Viktor Frankl. Te recomiendo echarle un vistazo a todo su trabajo. ❯

3. CONDICIONES (REALES) PARA ALCANZAR TU CALIDAD DE VIDA

 

¿Dónde vives emocionalmente? Todos habitamos bajo un techo que nos cobija y puede ser una vivienda muy lujosa o muy humilde, pero donde realmente vivimos es en nuestro interior. Ese mundo interior, esas emociones predominantes que habitualmente sentimos es el lugar en el que vivimos. Por eso una buena calidad de vida es directamente proporcional a la calidad de nuestras emociones.

 

▶ Dime cómo piensas y te diré qué sientes

 

No son tanto las circunstancias las que determinan nuestra calidad de vida, sino la calidad de nuestros pensamientos, que son los responsables finales de nuestras emociones y el ejército que domina nuestra vida.

Nuestro bienestar también tiene mucho que ver con la relación que tenemos con nosotros mismos y nuestro diálogo interno; si vivimos llenos de tensión o vivimos en calma, con serenidad, aceptación, si nos queremos a nosotros mismos.

Ponte a ti mismo/a en la lista de tareas y haz más de lo que te hace feliz

 

Otro factor a tener el cuenta es el necesario equilibro en los distintos aspectos de nuestra vida. El equilibrio entre el trabajo y el ocio, ya que a veces nuestra vida se convierte en una interminable lista de tareas y tenemos que aprender a ponernos a nosotros mismos en esa lista; poner tiempo para aprender a disfrutar de las actividades que nos gustan, hacer deporte, leer, compartir con amigos, aprender cosas nuevas… Ese equilibro es lo que nos aporta una mayor calidad de vida.

 

▶ Invierte en ti y en tu desarrollo personal

 

Por esa razón el autoconocimiento, el desarrollo personal, la inteligencia emocional, todos los aspectos de nuestra evolución personal son los que realmente marcan la diferencia en nuestra calidad de vida emocional.

Si tú estás bien, el mundo está bien. Esa es la primera premisa y no estar pensando o esperando cuándo lograremos nuestros objetivos.

Obviamente queremos lograr nuestros objetivos y encontrar una seguridad que nos aporte la estabilidad deseada, pero las cosas externas no van a solucionar problemas internos.

Las relaciones personales y la calidad de vida: una relación muy estrecha

 

Hoy en día, tras infinidad de estudios, sabemos que uno de los ingredientes más importantes de la felicidad es la calidad de nuestras relaciones. Aquellas que sean buenas y profundas, con las que poder hablar, compartir y conectar.

Está demostrado que todas ellas nos ayudan a tener mejor salud, a sentirnos más conectados, ahuyentan la sensación de soledad y nos aporta un mayor sentido de pertenencia.

Decide qué es lo que más valoras, qué es lo que te puede aportar un mayor equilibro para tener una mejor calidad de vida. Pero ten presente que el aspecto principal es dónde vives emocionalmente -tu mundo interior- porque si tú estás bien, será mucho más fácil tener una mejor vida, mejores relaciones y lograr los objetivos que te propongas.

Todo empieza y acaba en ti.

Javier Iriondo

LucusHost, el mejor hosting

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

A %d blogueros les gusta esto: