Trello y Asana se cuelan en las casas para planificar tareas familiares

Al fundador de una start-up Russell Benaroya le encanta Asana. De hecho, afirma que este software de gestión de proyectos salvó su matrimonio. Y ahora también ha empezado a usarlo para planificar las tareas de sus hijos mientras están encerrados en casa durante la crisis del coronavirus (COVID-19). El pequeño empresario afirma: «Esta noche tendremos una reunión familiar. Hablaremos sobre cómo pueden organizar su tiempo y hacer las cosas».

A medida que las normas de confinamiento se prolongan de forma indefinida y los colegios se mantienen cerrados, las familias tienen que esforzarse por inculcar un sentido de orden en sus vidas trastornadas mientras pasan semanas entre las paredes de sus hogares.

Presentamos. En este contexto, muchos padres están descubriendo que las aplicaciones de planificación de proyectos, como Asana y Trello,  que normalmente usan para gestionar sus días de trabajo también podría ayudarles a organizar a sus hijos mientras permanecen en cuarentena en casa, sustituyendo las pizarras, los calendarios de Google y el simple papel y lápiz de toda la vida.

El hecho de que las herramientas de productividad en el trabajo estén empezando a usarse en el terreno doméstico no es del todo sorprendente. En esta «nueva normalidad», las familias están aisladas dentro del mismo espacio, y lo que antes solo era nuestra casa ahora se ha convertido en una escuela y lugar de trabajo. Una herramienta de planificación ayudaría a los padres que trabajan a mantener un cierto sentido de normalidad en lo que definitivamente no es un tiempo normal, al resolver la dinámica familiar durante la pandemia como una tarea profesional.

«Trello tiene la estructura necesaria para ayudar a los padres a implantar una sensación de control en una situación bastante loca. Y es muy visual y fácil de personalizar», afirma la directora de marketing de Trello, Stella Garber. La responsable no quiso dar cifras exactas, pero asegura que Trello ha tenido un aumento de usuarios en todo el mundo que se registran desde direcciones de correo electrónico no corporativas. El director de producto de Asana, Alex Hood, confirma: «Por supuesto, nosotros también lo estamos notando».



Dominic Coballe, que vive en las afueras de Ottawa (Canadá), no es ajeno al uso de Asana en casa. Al igual que Benaroya, lo ha utilizado con su esposa para repartir las tareas domésticas. Cuando empezó el confinamiento, recuerda Coballe, la situación resultaba un poco confusa para sus dos hijos, de siete y diez años. Pero en la segunda semana, se dio cuenta de algo: «Probablemente deberíamos introducir algo de disciplina y no sentirnos tan agobiados».

Al principio, Coballe cuando creó un calendario de Asana para sus hijos medio en broma, pero la idea no tardó en adquirir un sentido práctico. El canadiense cuenta: «En la segunda semana, lo necesitaban. ¡Pero todavía no han alcanzado sus KPI [indicadores clave de rendimiento]!

Mi marido está nervioso por tener que dar clase la próxima semana en la recientemente creada escuela FletcherSchool… así que, por supuesto, hice un plan de Trello. ¡Es una combinación de las necesidades de los niños, nuestras propias actividades en casa, juegos ‘online’, aprendizaje establecido por la escuela y amigos y familiares que imparten clases virtuales!

Coballe no es el único que usa esta jerga para hablar de sus hijos. Benaroya me contó que más tarde esa noche, planeaba proponer que sus hijos ayudaran a crear el calendario familiar de Asana, pero pensó que habría resistencia: «Introducir un software, ya sea en un entorno profesional o personal, puede crear una reacción negativa a menos que las personas estén listas para que ese software resuelva un problema que todos tienen. Queremos tener una conversación sobre cómo sentirse autónomo y capacitado para organizar nuestro propio tiempo y hacer bien las cosas».

La diseñadora para el Gobierno británico Audree Fletcher destaca que sus dos hijas, de seis y ocho años, usan Trello para elegir lo que quieren hacer por las mañanas. La madre afirma: «Les gusta usar las pantallas; les gusta tener opciones», y añade que el software ha aliviado su carga al permitirle «colaborar de forma asíncrona» con su esposo. Asegura que «es fácil adaptarse a los niveles de energía de los niños, a las condiciones climáticas… [con] las plantillas, es mucho más rápido planificar el próximo día y semana».

¿Una palabra que aparece constantemente en las conversaciones sobre las herramientas de planificación?  Discutir. Hood afirma: «Con Asana, no tengo que discutir». Por su parte, Benaroya cree que, en el fondo, Asana le sirve para «evitar discutir» con su esposa; Coballe está de acuerdo con ese sentimiento. Fletcher señala de forma más diplomática que Trello sirve para «comunicarse y discutir con mi esposo, para que [sepamos] lo que ha hecho el otro».

Estos comentarios enfatizan el para quién va dirigido en realidad este uso doméstico de las herramientas como Trello y Asana: los padres, en particular, las parejas que deben negociar sobre su tiempo y espacio en una realidad que no han pedido. Coballe concluye: «Lo queríamos como padres, para también poder hacer frente a todo esto. No es del todo para los niños».

Un artículo escrito por Tanya Basu 

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