Videoconferencia. Dejar huella desde tu casa

No sé si a ti te ocurre lo mismo, pero después de casi un año de confinamiento más o menos continuo, me sorprende que las Videoconferencias, reuniones en remoto y las entrevistas a los expertos a través de alguna plataforma tipo Zoom, Google Meet, Microsoft Teams o alguna similar, sean tan cutres.

Iluminación pésima, colocación de la cámara en lugares absurdos, sonido espectral, fondos desordenados, miradas perdidas, aspecto desaliñado… por no hablar de algunos “accidentes” provocados por no controlar las entradas a la habitación o los ruidos generados por el resto de los habitantes de la casa.

Entiendo que es fácil relajarse si estás en tu casa trabajando, especialmente si llevas semanas o meses en esa situación. Pero del mismo modo que no te presentarías en la oficina o en una reunión de departamento con una barba de tres días, con el pelo como si te acabases de levantar, en chándal o sin preparar la documentación, tampoco tiene sentido que lo hagas sólo por estar en tu salón.

Hay que entender que, tu cuarto de estar, en una situación como la actual, debes tratarlo como un lugar tan formal y profesional como tu despacho o cubículo en la empresa en la que trabajas o en tu centro de negocios. Especialmente porque, a diferencia de una reunión presencial, una Videoconferencia, un Webinario o una entrevista virtual, puede ser grabada y convertir un error en un meme viral que debilite tu prestigio.

Prepara el espacio

Seguramente sabes que, al principio de la pandemia, se comercializaron fondos falsos que dan la sensación de que tienes una biblioteca espectacular en tu casa. También sabemos que algunas plataformas de Videoconferencia permiten poner fondos virtuales que eviten que se vea lo que tienes a tu espalda. El problema es que, si te mueves mucho, acaban dando la sensación de que eres una especie de espectro que se diluye con cada gesto.

Creo que lo importante es recordar que lo importante es tu mensaje, así que debes centrarte en eliminar todo aquello que haga que los participantes se desconcentren cuando te toque hablar a ti.

Pon un poco de orden en el cuarto. Cierra armarios. Cuidado con los espejos porque pueden ser muy traicioneros y mostrar más de lo necesario. Utiliza fondos planos. Incorpora algún toque personal, una planta puede estar bien. Evita los exteriores porque es muy complicado conseguir una luz y sonido adecuados. Ah, y si vas a utilizar un móvil o una tableta, ni se te ocurra aprovechar para transmitir desde el baño.

Reduce las distracciones

El problema de trabajar en casa es que, es muy probable que no seas el único que viva allí. Todos nos hemos reído de esas imágenes en las que en una entrevista a un experto o a un político, aparece su hija pequeña por detrás o se le sube el gato a la mesa (lo confieso, a mi me ha pasado).

Es fundamental dejar claro al resto de los habitantes de la casa (o de la oficina si vas a conectarte con gente fuera de ella) que no deben entrar, ni pasar por detrás, ni poner la música a tope, ni permitir que a la mascota le de por arañar la puerta porque quiere jugar o salir a la calle.

Y, por supuesto, apaga todos los cacharros que se puedan poner a pitar, sonar, vibrar o alarmar.

Busca la iluminación

Con lo de la iluminación no me refiero a que te retires a meditar al Tibet con un gurú en un templo budista. Me refiero a que trates de conseguir que se te vea con claridad y luminosidad en lugar de tratar de adivinar tu cara entre las sombras o de ver como los puntos de luz que atraviesan la persiana convierten tu cuerpo en un experimento visual.

Aunque creo que la iluminación natural siempre es mejor, si quieres asegurar la calidad puedes utilizar una lámpara o incluso uno de esos anillos de luz que utilizan los YouTubers que dan un toque muy profesional.



“Me se” oye

Si bien es importante que se te vea con claridad, es todavía más prioritario que se escuche lo que quieres contar. No hay nada más patético que transmitir con voz entrecortada, distorsionada o con eco.

Por supuesto que va a depender mucho de la calidad de la conexión, del tipo de plataforma o de otras cuestiones técnicas sobre las que poco puedes hacer. Pero puedes mejorar mucho la calidad del audio si conectas un micrófono al ordenador o al móvil en lugar de hablar directamente al cacharro.

No hace falta que te compres un micrófono Blue Yeti, en la mayor parte de los casos, el propio micro de unos auriculares con cable es más que suficiente. Aunque si te haces con uno, a lo mejor te animas a crear tu propio canal de podcasts.

Y esto es sólo el principio

Sólo te he dado algunas ideas muy básicas sobre algunos aspectos técnicos, pero hay montones de pequeños o grandes detalles que ayudan a que una Videoconferencia se convierta en una herramienta potente para potenciar tu Marca Personal o, por el contrario, sea tu mayor enemigo.

Desde la colocación de la cámara, la utilización de chats durante la conexión o la conversación informal antes o después de la reunión virtual hasta la preparación de algo para beber o comer si la sesión se eterniza, el uso (o no) de fotos tomadas de la pantalla en la que aparecen otras personas o saber cuando intervenir sin interrumpir hay montones de factores que pueden hacer que se te perciba como un/a profesional que sabe lo que hace o confirmar la idea que algunos ya suponían sobre tu incapacidad para hacer lo más sencillo.

De todos modos, si quieres ampliar información sobre todo esto, he preparado una guía de usuario de Videoconferencia por si te interesa.

Andres Perez Ortega

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