La empatía, más que una virtud, es una decisión. Es ponerse en los zapatos del otro, no decir que sí a todo. Es construir relaciones basadas en la confianza.
Empecemos por definir qué es la empatía:
- Ponerse en el lugar del otro
- Entender los sentimientos y las emociones de la otra persona
- Capacidad de identificarse con alguien y compartir sus sentimientos
- Está relacionada con la comprensión, apoyo y escucha activa
Entonces para ser una persona empática, debemos reunir una serie de requisitos y características especiales:
- Sensibilidad
- Capacidad de escucha
- Equilibrio
- Tolerancia
- Habilidades de comunicación
- Bondad
- No juzgan

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Para esto tenemos entonces que desarrollar ciertas competencias clave:
- Escucha activa
- Vivir sin prejuicios
- Entenderse a sí mismo
- Controlar el lenguaje verbal y no verbal
En la calle, el ser empático parte de una observación detallada de su cliente y su entorno, entender “su momento actual” y para ello debe conocerlo a fondo. Interésese genuinamente por él, conozca su familia, sus motivadores, sus miedos y ajuste su comunicación al momento que esté viviendo.
Ser empático no significa:
- Ceder a lo que mi cliente quiere
- Entregar la negociación
- Dar siempre la razón
- Permitir todo del otro
- Engañar y decir sí, sí, sí sin hacer nada luego
Por todo esto, es difícil perfeccionar la empatía, sin embargo no es imposible y la clave principal está en la escucha: cuando usted aprende a escuchar, parafrasea para entender y reconfirma con el otro, ha iniciado su camino hacia la empatía.
Luego afine su capacidad de observación e indagación: involúcrese genuinamente con el otro! Y combine estas dos habilidades, así podrá definir las mejores propuestas para y con su interlocutor y casi que se verán cómo si él lo hubiera propuesto. Finalmente: modere siempre su lenguaje verbal y no verbal… con ambos puede gritar y eso NO es necesario nunca.
