Cambio. Tienes derecho a cambiar tu dirección y sentido

Este fin de semana leí Después, una de las últimas novelas de Stephen King.

Aunque he leído y disfrutado gran parte de su obra, no me considero un experto. Tiene novelas geniales y otras que apenas recuerdo. Hay algunas, como Corazones en la Atlántida, con historias sin apenas elementos de terror pero que me emocionaron.

En los últimos tiempos parece que King está enfocándose en novelas con argumentos más policiacos aunque con algunos toques paranormales y de terror. Es como si no quisiese o no se atreviese a romper del todo con lo anterior.

Es cierto que en las últimas novelas y especialmente en Elevación parece que ha sucumbido a lo políticamente correcto, incluso a lo «woke«. Esta novela (más bien un cuento) rozaba lo ridículo.

Así que, antes de comprar la novela que te he comentado, leí algunas críticas de lectores. Si bien algunos la calificaban con buena nota, muchos coincidían en que este ya no es su King. Que parecía que lo había escrito otro.

Tengo que decir que la novela me ha entretenido, me ha gustado su estilo algo diferente y no me he arrepentido del tiempo y dinero invertido. Le he puesto un 8 en mi lista de libros leídos.

Supongo que a estas alturas, al Maestro le dará igual todo y escribirá lo que le apetece y como le apetece… o no. Pero he estado pensando en lo difícil que es cambiar cuando has desarrollado una Marca Personal. Y quizás el problema más grande no está en lo que opinen los demás sino tú mismo.



Tienes el derecho (y el deber) de cambiar

Hace unos días hablaba aquí de lo difícil que es establecer un Propósito, definir tus objetivos. Por lo que veo en muchas personas al trabajar estos temas, a veces parece que el hecho de tomar una decisión para salir de la parálisis es algo que, una vez establecido, no te va a permitir cambiar.

Pero la única responsabilidad que tienes es contigo mismo y puedes cambiar, incluso volver atrás. Tanto si te va mal como si te va bien, puedes dar un giro a tu vida o tu trabajo o simplemente hacer ajustes para reenfocarte.

Seguramente es más complicado cambiar cuando todo va viento en popa o cuando no tienes nada que perder. Por eso Stephen King tiene más mérito si es que el cambio que percibimos sus lectores es real.

No tienes que romper con todo

Otra de las cosas que percibo en las personas que quieren cambiar, pero se resisten, es que sienten que debe producirse una ruptura total.

Supongo que en algunas situaciones especialmente dramáticas será necesario empezar de cero y desconectar de todo, pero en el resto simplemente podemos ir tanteando y moviendo el timón unos grados.

Si quieres trabajar por tu cuenta, puedes ir probando cosas que no te obliguen a dejar tu empleo (si lo tienes).

Si llevas mucho tiempo hablando de un tema y posicionándote como experto, puedes encontrar elementos comunes entre el pasado y el futuro y utilizarlos para realizar la transición.

Nadie está pendiente de ti (salvo si eres King)

No sé si es por culpa de dospuntocerolandia o es algo que ya traíamos de serie. Me refiero al temor a la crítica, al «has cambiado», «ya no eres como antes». Pero salvo un puñado de amigos o seguidores, nadie va a seguir tus pasos para realizar la metamorfosis.

Y si alguien considera que esa transformación no les convence y se acaban alejando, pues no pasa nada. Como te digo, seguir siendo algo que ya no eres para evitar que alguien no se sienta a gusto, es una traición a ti mismo y a quienes puedan disfrutar de esas nuevas ventanas que estás abriendo.

Cambiar no es convertirte en un personaje

También percibo una mezcla entre pereza y miedo a ser percibidos como impostores si cambiamos algo. Pero mejorar, adquirir habilidades, probar cosas nuevas, tener mejor presencia o pasar del terror a la novela policiaca no te convierte en otra persona sino en alguien mejor o más completo.

Si tienes tendencia a decir muchos tacos (como es mi caso al hablar en público), tratar de suavizar tu mensaje no debería ser algo malo sino una forma de conseguir que tu mensaje llegue de una forma más amable.

El cambio funciona mejor si se explica

Reconozco que me gusta entender las cosas y, además, soy muy cotilla. Por eso pienso que si alguien, o tú mismo, va a hacer un cambio grande, quizás convenga explicarlo. Digo QUIZÁS porque también pienso que no hay que ir dando explicaciones de cosas que ni siquiera tú tienes claras.

Pero si el cambio va a afectar a gente de tu entorno, quizás te entiendan, incluso apoyen si entienden tus motivaciones y destino.

En el ensayo Mientras escribo, Stephen King nos cuenta muchas cosas sobre su proceso de escritura y de su historia personal. Tengo la sensación de que King siente que no se le ha valorado como merece en el mundo literario y quizás estos cambios en su forma de escribir no sean más que la última oportunidad de conseguir ocupar un lugar importante entre los autores norteamericanos.

Pero supongo que eso nunca lo sabremos.

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