Cómo crear posts épicos que enamoren tus lectores y hagan crecer tu blog

Hay quien afirma que lo más importante es el SEOConseguir enlaces y optimizar tus artículos para palabras clave con mucho tráfico.

Otros son partidarios del networking, y prefieren establecer relaciones con sus compañeros bloggers y crecer a base de entrevistas y posts invitados.

Y también están los que aconsejan comentar en blogs y foros sobre tu temática, ser activos en las redes sociales o comprar anuncios en Facebook.

No tengo ninguna duda de que todas estas estrategias funcionan si las aplicas correctamente, pero cuando yo lancé Vivir al Máximo decidí seguir un camino diferente y centrarme en una sola cosa:

Crear contenido épico para mis lectores semana tras semana.

Sí, como lees.

Nunca abrí el planificador de palabras clave de Google ni compré anuncios de ningún tipo. Apenas escribí en otros blogs; tampoco participé en foros ni dejé comentarios en las webs de mis competidores y para lo único que usé las redes sociales fue para difundir mis artículos automáticamente después de publicarlos.

Y, aún así, fui capaz de pasar de 0 a +200.000 lectores mensuales en menos de 2 años y medio. Únicamente a base de posts épicos.

En este artículo quiero explicarte en qué consiste este tipo de contenido, cuáles son sus beneficios y cómo crearlo. Además, voy a compartir contigo la fórmula exacta que utilizo yo para redactar los posts de mi blog.

Espero que te aporte algo nuevo y te ayude a llevar tu proyecto online al siguiente nivel.

Qué es el contenido épico

Mi definición de contenido épico es muy sencilla:

«Contenido extremadamente útil para tu audiencia»

Vamos a analizarla en detalle para que entiendas exactamente a qué me refiero.

Por un lado, el contenido épico debe ser contenido útil.

Los lectores llegan a tu blog con un problema y tu artículo les da la solución que estaban buscando. Pero no es una solución cualquiera, sino una solución que pueden implementar, que funciona y que les va a dar buenos resultados.

En última instancia, tu objetivo es crear algo tan sumamente útil que les cambie la vida. Literalmente. Que les inspire a actuar y a hacer algo diferente a raíz de leerte.

Ésto es lo que marca la diferencia, porque si alguien sigue tus consejos y le va bien, te recomendará, hablará de ti a todos sus amigos y se convertirá en un seguidor fiel para siempre.

El problema de la palabra “útil” es que es muy subjetiva. Lo que es útil para mí no tiene por qué serlo para ti. Por éso debes asegurarte de que el contenido que creas es útil para tu audiencia.

A la primera chica, una lectora habitual, le encantó; mientras que al tal Socavador, de Menéame, le dieron ganas de vomitar cuando lo leyó. ¡Y es exactamente el mismo artículo!
Ésa es la importancia de conocer a tu audiencia y escribir para ellos.

En general, es muy buena señal que tu contenido genere opiniones polarizadas, tanto de gente que lo ama como de gente que lo odia. Lo que debes evitar a toda costa es quedarte en tierra de nadie y publicar algo que simplemente esté bien pero que no emocione –ni disguste– a nadie.

Por qué deberías crear contenido épico

Producir contenido de calidad es difícil y requiere mucho trabajo. Un post épico puede llevarte fácilmente 2 o 3 veces más tiempo que el típico artículo mediocre que no aporte nada nuevo al lector. Sin embargo, ese esfuerzo extra merece siempre la pena porque a la larga va a producir unos resultados 10, 50 o incluso 100 veces mejores.

La gracia de los artículos top es que son activos para toda la vida, que van a estar continuamente reportándote los siguientes beneficios:

  • Enlaces entrantes. La gente tiende a enlazar de manera natural a aquellos posts que les han ayudado o que consideran una referencia.
  • Exposición en las redes sociales. De igual manera, cuando a alguien le gusta lo que lee, lo comparte con sus amigos y seguidores.
  • Tráfico. Los enlaces desde otros blogs y la difusión en FacebookTwitter y compañía son una fuente continua de nuevas visitas. Además, mejoran tu posicionamiento en Google.
  • Subscriptores. Un post épico, de esos que consiguen emocionar al lector y que algo haga clic dentro de su cabeza, puede ser el detonante para que dé el paso y se convierta en suscriptor.
  • Confianza. Como expliqué antes, no hay mejor manera de fidelizar a tu audiencia que ayudarles. Cambia una vida (a mejor) y habrás conseguido un fan incondicional.

Para que te hagas una idea de hasta qué punto compensa producir contenido de calidad, te invito a que eches un vistazo a mi artículo sobre qué hacer con tu vida.

Sólo ese post me trae más de 25.000 visitas al mes y cientos de suscriptores, de los cuales algunos acaban convirtiéndose en clientes. Además, en la quedada que organicé recientemente en Perú con mis lectores, varios me confesaron que me habían conocido a través de ese artículo y me dieron las gracias porque había marcado un antes y un después en su vida.

Posiblemente nada de ésto habría ocurrido si me hubiese conformado con escribir un post normalito, así que creo que el esfuerzo adicional mereció la pena



Sobre qué escribir

A la hora de decidir la temática de tus artículos épicos, lo más importante es que siempre tengas a tus lectores en mente.

¿Qué quieren? ¿Cuáles son sus problemas?

¡Recuerda que estás escribiendo para ellos, no para ti!

Normalmente, la mejor manera de descubrir esa información es preguntarles directamente, y un lugar estupendo para hacerlo es en el e-mail de bienvenida que les envías cuando se suscriben a tu lista de correo.

Yo, por ejemplo, le pido a todos mis nuevos suscriptores qué me digan qué significa para ellos «vivir al máximo» y cuál es el mayor obstáculo que les impide conseguirlo. En ocasiones, también he mandado directamente una encuesta a todos los miembros de mi newsletter, o he contactado con alguien personalmente a raíz de un comentario en un post.

En los tres casos, las respuestas que he recibido me han servido de inspiración para innumerables artículos.

Si acabas de empezar y todavía no tienes acceso a feedback directo de tu audiencia, un método que me funciona muy bien para encontrar buenas ideas es partir de un tema general y hacerme preguntas que me permitan descubrir posibles problemas y oportunidades interesantes.

Por ejemplo, en el campo de las finanzas personales, podría preguntarme:

«¿Cuáles son las dudas más frecuentes que le surgen a alguien que quiere empezar a invertir en bolsa?»

Una posible respuesta sería:

«Hay demasiada información contradictoria en Internet y no sé quién creer ni por dónde empezar»

De ahí podría sacar varios posts épicos escritos desde distintos ángulos:

«Todo lo que debes saber sobre la inversión en bolsa que los expertos te ocultan»

«Mis comienzos en bolsa y las 10 lecciones que aprendí en el proceso»

«Cómo invertir tus primeros 5.000 euros y no perderlos a los dos días»

Como ves, las posibilidades son ilimitadas. Sólo tienes que tener un poco de imaginación y ponerte en la piel de tus lectores.

Mi fórmula secreta: cómo crear contenido épico semana tras semana

Aunque los posts que escribo en Vivir al Máximo tocan todo tipo de temas, la mayoría sigue una estructura muy parecida.

Es una fórmula que he ido perfeccionando a lo largo de los años y que me funciona de maravilla, y hoy voy a revelarla aquí por primera vez.

Consta de 4 partes –título, introducción, cuerpo y conclusión– y, como verás a continuación, no es magia, sino más bien sentido común 🙂

1. Título

La parte más importante de cualquier artículo es el título, pues es lo que va a determinar que tus lectores lo ignoren o empiecen a leerlo. Si el título no es atractivo, da igual lo bueno que sea el contenido, ya que se quedará en tu blog olvidado y acumulando polvo.

Por lo tanto, un buen título es aquel que llama la atención del lector, bien mencionando el principal beneficio que va a obtener si lo lee o bien despertando su curiosidad de alguna manera.

Si eres avispado, ya te habrás dado cuenta de que el título de este post utiliza ambas técnicas. Menciona claramente qué es lo que vas a ganar si lo lees (enamorar a tus lectores y hacer crecer tu blog) y también apela a tu curiosidad hablándote de una ‘fórmula probada’ pero sin revelarte cuál es.

En caso de que quieras aprender más sobre cómo escribir buenos títulos, te recomiendo que descargues el magnífico ebook de Berto: «101 Palabras mágicas y 77 títulos que harán que te lean»:

2. Introducción

La introducción engloba los párrafos que van desde el inicio del artículo hasta el primer subtítulo, y es una parte clave a la que no se le suele dar la importancia que merece.

Al igual que el título, el objetivo de una buena introducción es convencer al lector de que siga leyendo. Y para ello tienes que volver a explicarle los beneficios que va a recibir si te da unos valiosos minutos de su tiempo y despertar su curiosidad para que no pueda separarse de la pantalla hasta el final.

Puedes conseguir esto empezando tu post de distintas maneras:

  • Con una historia personal interesante o con la que el lector se sienta identificado (esto también es ideal para conectar con él a un nivel más profundo).
  • Con una explicación de qué es lo que te ha llevado a escribir ese artículo.
  • Con una pregunta potente, que haga pararse en seco a quien la lea.

Luego, para acabar, explica de una manera clara y directa de qué va el resto del post y qué es lo que puede ganar alguien si lo lee.

3. Cuerpo

Después del título y de la introducción llegamos al cuerpo, que es el post en sí, donde por fin vamos a darle al lector todo lo que le hemos prometido hasta ahora.

Mucha gente llega a este punto y se pone directamente a escribir sobre la solución, pero en mi opinión eso es un error.

El secreto es empezar estableciendo un contexto para la solución. Algo así como una introducción para el cuerpo, en la que expliques ciertos aspectos previos: en qué consiste lo que estás a punto de contar, de dónde viene, por qué importa o por qué funciona.

Si te fijas, eso es justamente lo que he hecho en este post. No he pasado directamente de la intro a cómo crear contenido épico, sino que primero te he contado qué es este tipo de contenido y cuáles son sus beneficios.

Una vez establecido el contexto, el lector ya está preparado para conocer la solución propiamente dicha.

La clave para redactar una buena solución es comprender que tu objetivo no es sólo explicar lo mejor posible cómo lidiar con el problema en cuestión, sino también conseguir que quien te lea ponga en práctica tus consejos, porque así es como obtendrá resultados positivos y se convertirá en tu seguidor para toda la vida.

No existe una receta infalible para que ésto ocurra, pero sí que puedo darte algunas ideas para aumentar tus probabilidades:

  • Pónselo fácil al lector. Explícale exactamente lo que debe hacer y cómo, de manera que pueda ponerlo en práctica mañana.
  • Sé pragmático. Evita los consejos abstractos y las frases que suenan muy buen pero que no aportan nada. Limítate a lo que funciona.
  • Anticipa objeciones. Ponte en el lugar del destinatario y piensa en cómo va a reaccionar al leerte. ¿Qué excusas se le van a ocurrir para no actuar? ¿Qué dudas le van a surgir? Intenta responderlas y contrarrestarlas en el propio artículo antes de que le vengan a la cabeza.
  • Añade un toque de inspiración. Las experiencias propias y las historias de otras personas que ya aplicaron tu solución con éxito son una manera estupenda de animar a la gente a actuar.

4. Conclusión

Por último, después del cuerpo viene la conclusión, el final del post.

El objetivo de esta sección es resumir de manera breve los puntos más importantes que has tratado en el resto del artículo y dejar un buen sabor de boca.

Esta segunda parte es muy importante.

Muchas veces me topo con posts que acaban de una manera brusca, como si su autor se hubiese aburrido antes de escribir el final. Es algo que da muy mala imagen y que reduce las probabilidades de que el lector comparta el artículo, ponga en práctica lo aprendido o se suscriba al blog, así que deberías evitarlo a toda costa.

Mi recomendación –y lo que yo hago– es intentar cerrar con una frase poderosa. Puede ser una cita motivadora, una pregunta potente o simplemente una frase en imperativo, pero debe dejar esa sensación de que el post ha terminado. Aquí tienes un buen ejemplo (el párrafo antes de la sección «Recursos»).

Finalmente, después de la conclusión conviene incluir una llamada a la acción. Es decir, explicarle al lector cuál es el siguiente paso que debe dar.

Puede ser pedirle que comparta el artículo con sus amigos, que responda a alguna pregunta en los comentarios o que se suscriba a tu blog si le ha gustado lo que ha leído, pero en ningún caso dejes que vuestra conversación termine ahí.

Otras consideraciones

Aunque la estructura y el contenido son los aspectos más críticos a la hora crear un post épico, hay algunas consideraciones importantes que debes tener en cuenta.

Estilo

Escribir un artículo para un blog no es lo mismo que escribir una novela. Son medios diferentes y, por tanto, debes utilizar estilos de escritura diferentes.

Aunque cada autor tiene su propia manera de redactar, existe una serie de ‘buenas prácticas’ a la hora de crear contenido para Internet que conviene aplicar siempre:

  • Utilizar párrafos cortos. Nada queda peor en una web que un bloque gigante de texto que ocupa toda la pantalla. No solo resulta feo estéticamente, sino que da tanto miedo que hace que se te quiten las ganas de leer. Acostúmbrate a usar párrafos de un máximo de 6-7 líneas para hacer la información más digerible y mejorar la experiencia del lector.
  • Dividir el texto en subtítulos. Por los mismos motivos expuestos en el punto anterior, también es conveniente utilizar subtítulos para separar cada grupo de párrafos. No sólo es más agradable a la vista, sino que ayuda a distinguir entre las distintas secciones de un artículo. Además, facilita mucho la navegación por el texto, ya que puedes ir directamente a la parte que te interesa sin tener que leerte todo lo demás.
  • Aprovechar las listas. Puede parecer una tontería, pero las listas (numeradas y con viñetas) funcionan. Permiten estructurar las ideas de un post de una manera clara y ordenada y, además, se leen muy bien. ¡Utilízalas siempre que puedas!

Hay más, pero esas tres son las más importantes y todo el mundo está de acuerdo con ellas.

Longitud

Existe la creencia de que es mejor escribir posts con pocas palabras porque el período de concentración de la gente cuando navega por Internet es muy corto.

No sé si ésto será verdad, pero imagínate que tienes dolores de cabeza frecuentes y un día buscando en Google llegas a un artículo de 10.000 palabras sobre cómo acabar con las jaquecas de una vez por todas. ¿Lo leerías?

Sí, y posiblemente si tuviese el doble de páginas también. Cualquier cosa con tal de resolver tu problema.

Pues esa es mi postura en este debate.

Pienso que escribir artículos largos no es mala idea (los míos rara vez bajan de las 2.000 palabras), porque si de verdad aportas información útil, tus lectores los van a leer encantados. De hecho, si quieres tratar cualquier tema con cierta profundidad, tal y como se espera de un post épico, es difícil que te quede un texto corto. Sin embargo, tampoco tiene sentido añadir palabras innecesarias sólo por presumir.

La regla este caso es: haz que tus artículos sean lo más cortos posible, pero sin dejar fuera nada que sea esencial y aporte valor al lector.

Frecuencia de publicación

Al igual que los posts cortos no son mejores ni peores que los largos, publicar todos los días no es mejor ni peor que publicar sólo una vez de a la semana.

En mi opinión, la frecuencia de publicación adecuada para un blog está íntimamente ligada a la longitud de los posts.

Si tus artículos son largos y profundos, no tiene sentido producir uno nuevo cada día. No sólo porque no darías abasto, sino porque tus lectores tampoco tendrían tiempo para asimilarlos. Sin embargo, si escribes pequeñas perlas de sabiduría como hace el gran Seth Godin, no pasa nada porque publiques de lunes a domingo.

Resumiendo: publica más o menos frecuentemente en función de la longitud de tus artículos y, por supuesto, de tus objetivos y circunstancias personales.

A mí, que soy de posts largos, me ha ido bien tanto con uno como con dos por semana.

¡Ahora te toca a ti!

Crear contenido épico para tu audiencia es muy trabajoso, pero merece la pena, porque estás creando un activo que te va a reportar enlaces, tráfico y suscriptores durante los próximos años.

En este post he compartido contigo todos mis secretos para que tú también puedes redactar posts irresistibles, pero hay algo que no puedo hacer por ti: escribirlos.

Por éso te invito a que en las próximas semanas pruebes a seguir mis consejos, publiques varios artículos épicos y veas qué es lo que pasa. ¿Cómo reaccionan tus lectores? ¿Cuántas visitas y comentarios recibes? ¿Cuántos shares?

Estoy convencido de que los resultados no te dejarán indiferente y que después de esta experiencia ni tú ni tu audiencia querréis regresar a los posts de antes 🙂

¿Qué trucos utilizas tú para crear contenido épico? ¿Crees que hacer ese esfuerzo extra merece la pena? ¡Cuéntanoslo en los comentarios!

Ángel Alegre

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