El poder de ser egoísta escribiendo

En esta edición, con una idea muy clara: hay veces que toca escribir de forma egoísta y no generosa.

Eso lo aprendí muy bien de un compañero de redacción cuando empezaba como becario. Lo llamaremos Ernesto.

Ernesto tenía treinta y pico cuando yo era un becario, pero tenía más pinta de cascao que Leiva con apendicitis de lo que le iba la fiesta.

Los horarios de las redacciones no ayudaban. Ya sabes: cerrar historias a la 1 de la madrugada para tomar algo, dormir, y entrar de nuevo bien entrada la media mañana.

Pero, a pesar de apañárselas para ser el que menos pisaba la redacción, Ernesto siempre encontraba historias que contar.

El tío tenía contactos, plantillas automatizadas dentro de su mente para dar vuelta a historias muchas veces publicadas y algo de cara para vender los temas.

Y, por supuesto, escribía bien. Pero también efectivo.

También era egoísta escribiendo. Si un tema lo podía sacar adelante en 700 palabras y con 2 fuentes en lugar de 3 no se fustigaba por no hacerlo.

Sabía que cubría su trabajo y lo sacaba adelante. De hecho, sus historias ocupaban la portada muchas veces.

Tenía oficio, y tenía mentalidad para ser un currante de las palabras. Poeta a veces y vividor otras cuantas, pero sobre todo un currante inteligente.


✑ Esto aplica igual al periodismo que a cualquier otra disciplina que tenga las historias y las palabras como materia prima: creación de contenido, redacción, escritura creativa, copywriting…

A diferencia de él, yo al comenzar siempre buscaba rizar el rizo. Eso me hacía ineficiente, demasiado exigente y, al final, torpe.

Ser demasiado perfeccionista, dirían algunos. Un error en cualquier caso porque un texto siempre se puede seguir mejorando.

Siempre vamos a encontrar algo que cambiar, en cada lectura. O un nuevo enfoque que dar.

La búsqueda de la calidad siempre debe estar ahí, pero debemos tener por encima de ella una estrategia.

➼ ¿Nos interesa escribir y publicar mucho? Entonces debemos sacrificar algunas cosas.

➼ ¿Nos interesa acabar un texto que se nos está haciendo bola desde hace tiempo o desbloquear algo que llevamos posponiendo como una losa? Veamos cómo podemos encarar eso. Seguramente nos bloquee nuestras propias exigencias o el ver ese texto como un mundo.

➼ ¿Nos interesa sacar adelante textos que son trabajo para facturar? Entonces debemos sacrificar otras.

➼ ¿Nos interesa testar y escribir y probar qué funciona y qué no en lugar de buscar una pieza cercana a la perfección? En mi opinión, eso es así casi siempre.

Y, cuando veamos qué funciona con nuestra forma de escribir, entonces ya buscar ser cada vez mejor.

Vamos, que hay que ser prácticos al teclado, pero soy el primero que sé que cuesta.

Victor al teclado

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