El valor del fracaso: se arruinó con sus 2 primeras empresas y ahora factura 32 millones de dólares con apenas 30 años

La historia de Sae Hyung-jung confirma que no importa fracasar si aprendes de tus errores y vuelves a levantarte. Es más, sus fracasos son sin duda una parte muy importante de su éxito.

Con tan solo 18 años fundó su primera empresa un negocio de intermediación comercial que conectaba a empresas con suministros y distribuidores en Japón (su país natal) y Corea del Sur.

Un año después tuvo que cerrar. Hubo un gran terremoto en Japón y los precios de las importaciones se dispararon.

Pero no se rindió. Con 20 años emprendió su segundo negocio. Esta vez consistía en una plataforma que con inteligencia artificial ayudaba a estudiantes a mejorar los resultados en los exámenes de acceso a la universidad, aunque no funcionó como esperaba.

«Tenía muchas deudas e incluso tenía que usar mis ahorros para dar el sueldo a mis empleados», confesó Sae en declaraciones a CNBC Make It.

Ahora recuerda ese emprendimiento desde su puesto de fundador y director general de oVice,  una plataforma de oficina virtual creada para recrear los espacios colectivos a los trabajos en remoto.

Algo más de 10 años después de aquella aventura, su actual empresa recaudó 32 millones de dólares en una ronda de financiación el mes pasado, acumulando un capital total de 45 millones de dólares.

Sae señala que la empresa ha obtenido 6 millones de dólares de ingresos anuales, pero no olvida que todo eso ha sido posible gracias a sus errores.

De hecho, el empresario entiende que su segunda empresa no funcionó porque no encontró un buen nicho de mercado. La plataforma de IA se especializaba en el examen de Admisión a la Universidad Japonesa para Estudiantes Internacionales (EJU).

La preparación que ofrecía era buena porque él mismo tuvo que hacer ese examen y además no había mucha información al respecto. El problema era que, en aquel entonces, apenas 1.000 personas al año hacían esa prueba. El nicho era demasiado concreto e insuficiente.

Pese a que sus inversores le invitaban a ampliar ese mercado, se negó. Y sin ese cambio estaba destinado a la ruina. Finalmente, acabó vendiendo la empresa, con lo que pudo pagar las deudas.

A pesar de haber fracasado por segunda vez, no abandonó la idea de seguir emprendiendo.



Ser flexible al mercado

Es más, lo motivó a continuar por este camino. Reflexionando sobre sus errores entendió que el problema en ambos casos fue no haber sido flexible a las circunstancias.

Tras la universidad, Sae se dedicó a trabajar como consultor de IA y blockchain. En febrero de 2020, su trabajo le llevó a Túnez cuando el COVID-19 empezaba a aflorar.

Se encontró sin poder salir del país y comenzó a trabajar en remoto. Esto le frustraba porque la relación con los compañeros y empleados era muy fría.

Mientras en la oficina podía preguntar a cualquiera por la situación de un proyecto y conversar sobre los problemas que había, en remoto se limitaba al uso de videollamadas y otras vías de comunicación más formales.

Desmotivado con esta situación quiso llevar la sensación de lo presencial al teletrabajo. Así, su actual plataforma permite a los trabajadores acercarse a otros compañeros a través de un avatar para tener una conversación informal.

En solo 2 semanas creó el primer prototipo que probó con sus compañeros y se dio cuenta de que de verdad funcionaba y creaba otro ambiente.

Viendo el éxito y la gravedad de la situación a nivel mundial, lanzó la plataforma para Japón, donde tuvo mucho éxito.

Anticiparse a los cambios

Así continuó durante mucho tiempo mientras la pandemia se intensificaba. Viendo que cuando comenzaron a quitarse restricciones y se volvió a trabajar más en presencial la situación iba a cambiar, le dio otro enfoque.

oVice empezó a poner todos sus esfuerzos en el trabajo híbrido. La razón es que es mucha la gente que disfruta de combinar ambas modalidades. Por eso, Sae cree que su plataforma seguirá prosperando a medida que las empresas y los espacios evolucionen hacia el trabajo híbrido.

La plataforma de Sae reúne alrededor más de 2.000 empresas en todo el mundo, con unos ingresos anuales que esperan que superen los 10 millones de dólares para finales de año. Mientras experimenta, esta vez sí, el éxito recuerda con cariño sus fracasos y cómo aprendió de estos las lecciones más valiosas.

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