Esta mujer se ha jubilado a los 37 años: así ha ahorrado todo el dinero necesario en solo 7 años

Rachel Covert se graduó en la Universidad de Wisconsin-Madison en 2007, a los 22 años, con una licenciatura en Diseño de Moda. Durante su último año, se trasladó a la ciudad de Nueva York para completar su carrera en el Fashion Institute of Technology.

Ese mismo año, inició su carrera en la gran manzana en una empresa de moda trabajando como asistente de diseño, donde recuerda que ganaba 35.000 dólares al año. Su objetivo era llegar a lo más alto del escalafón y conseguir un puesto de alta ejecutiva en una marca de moda.

Pero en abril de 2010 la despidieron cuando muchas empresas quebraron debido a la crisis financiera de 2008. Para su sorpresa, perder el trabajo fue un alivio después de pasar los últimos años trabajando casi 12 horas diarias.

«Hubo mucho llanto en el baño tratando de averiguar si había hecho lo correcto con mi vida», cuenta Covert sobre las largas horas de trabajo y el estrés de aquel empleo.

Estaba también por otro lado el estrés financiero. Fue la primera vez que probó a vivir con poco dinero, ya que no tenía ahorros a los que recurrir.

Durante el año siguiente, usó tarjetas de crédito para cubrir algunas de sus necesidades básicas mientras trabajaba como autónoma para algunas marcas de moda hasta que se reincorporó al mercado laboral.

Durante ese tiempo, pasó sus días en bibliotecas y asistió a sesiones gratuitas de yoga en el parque. Esto la ayudó a darse cuenta de que tener tiempo para sí misma la hacía más feliz.

Con el tiempo, volvió a la vida rápida de la industria de la moda. Pronto estuvo de nuevo en el camino de alcanzar su objetivo de convertirse en una alta ejecutiva. Pero en 2014, sus prioridades empezaron a cambiar después de que le diagnosticaran artritis reumatoide.

Se hizo demasiado difícil compaginar su salud física y mental mientras lidiaba con un jefe exigente y jornadas de 12 horas que incluían algunos fines de semana. Supo entonces que los altos ejecutivos de la empresa trabajaban en horarios similares.

«Me di cuenta poco a poco de que ese no podía ser mi futuro, de que no quería convertirme en una de esas personas en las que creía que quería convertirme», dice Covert.

«Pensaba que estaba trabajando para conseguir una vida mejor, pero me di cuenta de que aquello solo era una versión diferente de la vida que ya tenía. Era una versión de una vida en la que tendría mucho más dinero pero en la que nunca sería dueña de mi tiempo».

Comenzó a investigar lo que otros hacían para alcanzar la libertad financiera. Leyó blogs y escuchó podcasts. Fue entonces cuando conoció el movimiento FIRE, siglas que en inglés aluden a la independencia financiera y la jubilación anticipada.

Un recurso en particular, Mr. Money Mustache, un sitio web creado por un bloguero que afirma haber alcanzado la libertad financiera tras invertir una gran parte de su salario en fondos indexados, la impactó.

«Me di cuenta de que la independencia financiera era realmente un amplio espectro y que no era una situación de todo o nada en la que o eras multimillonario o eras un engranaje de la máquina», comenta Covert. «Había muchas formas diferentes de alcanzar la libertad financiera».

De inmediato se puso a ahorrar e invertir en serio. Hasta entonces, no había ahorrado gran cosa para la jubilación. Hasta entonces, había dado prioridad al pago de sus préstamos estudiantiles y a la deuda contraída por las tarjetas de crédito que usó cuando no tenía trabajo.

Invertía entre el 3% y el 4% de sus ingresos anuales en su plan de pensiones. Algunos años destinaba un par de miles de dólares a una cuenta IRA Roth, un plan de jubilación individual adicional.

«Simplemente, no estaba planeando una jubilación anticipada», explica Covert sobre sus hábitos de inversión en ese momento. En 2014, todo cambió: se convirtió en una ahorradora e inversora agresiva.

Unos 7 años más tarde, en mayo de 2021, a la edad de 36 años, Covert había ahorrado ya lo que ella considera que es el equivalente a 3 años de gastos de subsistencia, una cantidad verificada por los registros vistos por Business Insider. Esto le dio la confianza necesaria para dejar su trabajo después de conocer al que hoy es su marido.

Sin embargo, no depende completamente de sus ahorros. Desde entonces, ha ajustado su estilo de vida y se ha mudado fuera de Nueva York para reducir sus gastos mensuales a entre 1.500 y 2.000 dólares al mes, según explica. Covert también ofrece asesoramiento online para ayudar a otros a alcanzar sus objetivos financieros. Esto también le ayuda a cubrir sus gastos.

Ahora, reparte su tiempo entre el Reino Unido, donde vive con su pareja, y Portugal, donde planean establecer una residencia de larga duración. A esto en economía se le llama arbitraje geográfico, una estrategia que consiste en ahorrar dinero viviendo en una zona más barata.

Su misión es ahora ayudar a otros a entender que jubilarse pronto es una opciónincluso si no se es millonario.



7 años de cambio de hábitos financieros

Una de las primeras cosas que hizo una vez que se dio cuenta de que quería jubilarse anticipadamente fue aceptar un trabajo que aumentara su salario.

Este movimiento la llevó de ganar 80.000 dólares al año a ganar unas seis cifras, comenta. Esto le permitió maximizar su plan de pensiones cada año. También abrió una cuenta para invertir en acciones de bolsa.

Otra cosa importante que hizo fue evitar lo que se conoce como lifestyle creep, un estilo de vida basado en aumentar gastos a medida que crece el salario. Su mayor gasto era el alquiler. A pesar de aquel considerable aumento de sueldo, decidió quedarse en un apartamento de unos 90 metros cuadrados en Brooklyn, lo que le costaba unos 1.200 dólares al mes.

Trabajar muchas horas también la ayudó a no gastar dinero. Evitó coger Uber y se acostumbró a ir en metro. Casi nunca comía fuera. En su lugar, reservaba los restaurantes para eventos sociales como las reuniones con amigos.

Aunque siempre odió la idea de la frugalidad extrema, se dio cuenta de que era importante liberar su dinero para invertir.

«Fui sincera con mis amigos. Todos sabían de mi obsesión por el ahorro. Les decía: ‘Oye, ese restaurante es demasiado caro. No me siento cómoda yendo allí. ¿Estarías dispuesto a hacer esto en su lugar?'», recuerda Covert. «Ser realmente honesta y directa con la gente sobre lo que estaba haciendo me ayudó mucho».

Planificó sus comidas y se llevó el almuerzo al trabajo para evitar gastar. Su presupuesto para la compra de alimentos era similar de un mes a otro. Recuerda que gastaba unos 250 dólares mensuales en comida.

Ahorraba también en un bote que destinaba a cosas divertidas y que le gustaban como viajar o hacer cerámica.

Todo esto liberaba una gran parte de su salario para poder invertir. Todos los años, Covert daba prioridad a alcanzar el máximo de su plan de pensiones para llegar al límite de aportación en septiembre.

Aunque no contaba con una aportación del empleador, lo hacía porque era beneficioso desde el punto de vista fiscal.

«Gran parte de lo que hacía era básicamente un sistema en el que tenía el dinero configurado para que se transfiriera automáticamente el día después de cobrar«, explica Covert. «Así nunca tenía mucho dinero en mi cuenta corriente: ahí es cuando te ves tentado a gastarlo».

También asignaba unos 1.500 dólares al mes a su cuenta de corredores de bolsa. Si al final del año cumplía los requisitos para obtener una cuenta Roth IRA, aportaba el dinero adicional que había ahorrado. En total, contribuía con unos 3.700 dólares al mes a inversión, sin incluir la Roth.

Empezó a prestar mucha atención a las comisiones de los fondos en los que invertía. Covert recuerda que los fondos ofrecidos en su plan de pensiones cobraban comisiones de hasta un 2,5%.

Se dio cuenta de que si sus ganancias eran del 8%, la comisión se llevaba una gran parte. Así que habló con su empresa y pidió acceso a fondos con comisiones más bajas, como Vanguard. Su empresa aceptó.

Covert recomienda utilizar una calculadora de fondos de inversión para determinar cuánto costarán con el tiempo las comisiones que se está pagando por un fondo.

A continuación, aconseja compartir esa cifra total con el contable de la empresa para demostrar cuánto le costará ese plan. Por ejemplo, una comisión del 1% puede parecer pequeña. Sin embargo, si alguien invierte 10.000 dólares durante un periodo de 30 años, las comisiones totales podrían ascender a 140.000 dólares.

También aconseja prestar atención a las tasas adicionales, como las comisiones que cobra la empresa de servicios financieros que gestiona el fondo. Algunos fondos de inversión tienen también una tasa de venta llamada carga, que puede ser una tasa fija o una comisión. Todo esto puede sumarse con el tiempo.

Covert también destaca que empezó a invertir a los 22 años. Aunque solo eran un par de cientos de dólares al mes, esa cantidad se fue acumulando con el tiempo.

«Empecé en plena recesión. Así que empecé cuando el mercado era terrible. Para cuando llegó el año 2021, el mercado era ya realmente fuerte otra vez, con lo que el dinero había crecido de verdad y estaba rindiendo buenos beneficios», comenta. «Por supuesto, ahora da un poco menos porque el mercado ha bajado. Pero cuando me jubilé, tenía muchas ganancias».

Sus fondos de jubilación consisten en un fondo de fecha objetivo que reequilibra la asignación de acciones a bonos a medida que se acerca la jubilación.

Esto significa que el fondo se inclina más por los bonos que por las acciones. También tiene el 5% de sus inversiones asignadas a bonos para equilibrar la volatilidad.

En su cuenta de corredores de bolsa, invierte principalmente en el Vanguard Total Stock Market Index Fund Admiral Shares (VTSAX) para exponerse al mercado en general. Esta cuenta es importante porque puede acceder a ella sin incurrir en las comisiones de retirada asociadas a las cuentas de jubilación. Si su saldo de efectivo es bajo, tiene la posibilidad de vender acciones.

Laila Maidan

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