He renunciado a un sueldo de 90.000 euros con 19 años como jefa de producto en Canva: me sentía atrapada y el dinero no lo compensaba

Empecé a trabajar en Canva, una plataforma de diseño gráfico online, en febrero de 2020 como becaria de gestión de producto. Tenía 17 años y acababa de terminar mi último año de instituto.

El primer paso para conseguir estas prácticas fue crear un vínculo con un reclutador de Canva que conocí a través de LinkedIn. Compartí mi deseo de trabajar en Canva con él y con uno de mis profesores, cuyo hermano fue uno de los primeros empleados de la empresa. Esta red de contactos me llevó a conseguir unas primeras prácticas de tres meses que Canva creó para mí.

Después de terminar el instituto, me tomé un año sabático para hacer esas prácticas. Las hice desde febrero de 2020 hasta junio del mismo año. Después, me ofrecieron un puesto a tiempo completo de responsable de producto.

Aplacé mi respuesta a la oferta para buscar otras opciones, pero finalmente empecé a trabajar a tiempo parcial para Canva de nuevo en febrero de 2021, una vez terminado mi año sabático.

El plan era trabajar a tiempo parcial en Canva mientras cursaba mi carrera universitaria, que también comenzó en febrero de 2021. Empecé a estudiar Informática, pero me costaba ver la relevancia de aquellas materias que además me dejaban sin tiempo para dedicarme a los proyectos que me apasionaban.

Me fui de la universidad después de solo cuatro semanas sin mirar atrás.

Después de abandonar los estudios, Canva me contrató como product manager a tiempo completo.

Me sentí orgullosa de formar parte de una empresa prestigiosa en un puesto de responsabilidad a una edad tan temprana. Como responsable de producto en Canva, estaba a cargo del equipo de producto que desarrollaba una función para crear una opción de calendarizar contenidos en redes sociales.



Debería haber sido feliz con mi trabajo

Había logrado un gran éxito profesional siendo muy joven y ganaba 95.000 dólares de salario base —unos 90.000 euros según el tipo de cambio actual— con algunas stock options que elevaban mi remuneración total por encima de las seis cifras.

Mi oficina, además, contaba con algunas ventajas de las que solía presumir, como desayunos gratis y mesas de ping-pong. Sin embargo, después de un año en Canva, empecé a sentirme frustrada y limitada por mi trabajo. Me ahogaba la falta de creatividad y el horario fijo me hacía sentir atrapada.

Necesitaba flexibilidad, y en otoño de 2021, decidí que era el momento de dejar Canva. Lo hice sin tener otro trabajo a la vista. Mi deseo de libertad creativa y de un horario flexible y mi independencia financiera me empujaron a marcharme.

Después de trabajar para Canva, quería libertad y control total sobre mi horario para trabajar en proyectos alineados con mis valores. Pasé unos seis meses poniendo mis asuntos en orden antes de dejarlo. Ahorré, por otra parte, 15.000 dólares (cerca de 14.5000 euros) para cubrir todo lo que gasto en un año en pagar el alquiler y la comida.

Tenía además algo de dinero en acciones de Canva que podía vender si se me acababan los recursos mientras pensaba en mis próximos pasos.

Antes de dar el salto a convertirme en autónoma llené mi agenda

Aunque esto hizo que mi agenda estuviera más apretada, también entré en una etapa emocionante. Fue una etapa transitoria imprescindible para dejar atrás mi horario fijo. Me dediqué a la redacción de textos publicitarios, pero me centré sobre todo en el diseño de páginas web, el diseño gráfico y la creación de marcas por cuenta propia.

Hacer trabajos por encargo significaba que seguiría teniendo ingresos después de dejar mi trabajo diario. También pensé que así sería más fácil convertirme en emprendedora.

Desde que dejé Canva en marzo de 2022, mis días se han llenado de trabajo freelance. Aprecio la flexibilidad de trabajar así.

Publiqué mi decisión de dejar Canva en un post de LinkedIn que generó 30.000 likes y 4,5 millones de impresiones. Esta publicación obtuvo mucho apoyo e incluso me abrió la puerta de algún posible trabajo a futuro.

Mi objetivo para este año es ganar 200.000 dólares con mi trabajo como autónoma. Para ello, cuento con mis trabajos relacionados con la redacción de textos, el diseño y con cualquier otra empresa que acepte mis servicios. Sé que para alcanzar mi objetivo de un millón de dólares de ingresos anuales en dos años tendré que ampliar mi negocio.

Todavía estoy intentando averiguar cómo quiero hacerlo, pero el comercio electrónico me intriga. Parece una forma de ganar dinero sin mucha intervención, y mucha gente está entrando en ello.

No importa a dónde me lleve mi negocio, quiero tener la oportunidad de crear mi propia empresa

Uno de mis principios fundamentales es aportar valor a una situación, algo que sentía que no hacía en mi puesto en Canva. En Canva no había espacio para mi aportación, así que era difícil sentir que estaba añadiendo valor allí.

Mientras estoy en este proceso de averiguar cómo quiero que sean mis futuros negocios, estoy examinando todo a gran escala.

Quiero que mi negocio sea perenne. Creo que los negocios duraderos resuelven problemas profundos, lo que es importante para mí en mi búsqueda de un trabajo con sentido.

Para mí, la libertad financiera que busco no significa que vaya a dejar de trabajar, y creo que siempre trabajaré en alguna cosa. Pero quiero poder dedicar mi tiempo a hacer lo que me plazca, y no quiero estar limitada a un horario de trabajo de 9 a 5 a cambio de pagar mis facturas.

Emily Courter

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