Herramientas para escribir más y mejor

Mi primer trabajo en una redacción —estudié y soy periodista— fue como becario en un medio online que ya ha desaparecido.

Aquella redacción era lo contrario al espíritu romántico que te imaginas cuando te matriculas en periodismo.

Todo el mundo se dedicaba a meter teletipos excepto un día a la semana, en el que cada uno desarrollaba «SU TEMA»: un pseudo-reportaje que servía para calmar brevemente las ganas de pegarle un puñetazo a la pantalla del ordenador y salir corriendo que todo el mundo tenía allí.

Teníamos una cifra de teletipos mínimos volcados desde el servicio de agencia que había que cumplir diariamente.

✑ Créeme si te digo que aquello era un cementerio de vocaciones.
La cosa es que aquella redacción compartía edificio con el que a los años sería el programa más visto de la historia de España. El Hormiguero, presentado por Pablo Motos, tenía su plató justo debajo de nosotros.

De ahí que diga que trabajaba por encima de él. Discúlpame la manipulación.

Motos, junto con su equipo —entre ellos, si has visto el programa alguna vez, los que hacen de hormigas—, hacía un parón para almorzar en un bar cercano y, por algún motivo, una vez invitó al almuerzo a un compañero de la redacción al que llamaremos Ramírez.

Ramírez, desde el día que el presentador le invitó, quería llevar siempre adelantado su cupo de teletipos para poder escaparse a almorzar con el presentador.

Lo conseguía siempre. ¿Cómo?

Pues resulta que teníamos un editor que parecía creado por el demonio y, al volcar los teletipos, se daban un montón de problemas de formato. Lo pasábamos por Word en el proceso, pero era casi peor…

Que si negritas mal puestas, carácteres cambiados por símbolos que parecían élfico…

Seguro que te ha pasado alguna vez.

Han pasado ya más de 12 años y ningún editor iba tan pulido como los de ahora. Y menos, ese.

✔ Pero Ramírez lo solucionaba con un truco que me enseñó
No copiaba el teletipo de agencia desde el texto con formato, lo hacía como HTML. Así, evitaba que se trasladara cualquier formato, el culpable de que se generaran los símbolos raros.

✱ Inciso para comentar que hablar de HTML a un grupo de periodistas hace más de una década era como hablar en élfico también.

✑ Escribir, como todas las cosas, tiene mucho de práctica. Y, conforme más practicas, más le ves los mimbres a las cosas y qué pasos puedes puentear o saltar porque no aportan nada.
Eso es lo que había conseguido Ramírez.

Copiar algo para que salga con un formato raro es de las cosas que no aportan nada. Eso seguro. Tareas en las que lo único que pasa es que pierdes tiempo.

No por ir en una carrera loca contra el crono, sino porque a nadie le gusta tener que corregir formatos raros o pelearse con herramientas.

Sin quererlo, Ramírez me enseñó que, si bien hay veces que es bueno y me gusta escribir apurado de tiempo —algún día podemos hablar de lo ‘bueno del estrés’ al escribir o crear—, es mejor que sea por decisión propia y que nosotros tengamos herramientas para hacerlo rápido si queremos.

Sobre todo porque —e imagino que a ti te pasará igual— cuando me toca acabar algo rápido y no puedo me pongo de mal humor.

Y más si es un texto o un proyecto para un tercero.

Por eso hace tiempo que dejé a un lado los Word y Google Docs como hacía Ramírez. Cuando escribes y los usas mucho, les notas los problemas. Sobre todo cuando quieres enfocarte en escribir y nada más. Y, además de eso, a veces, van lentos y no trasladan bien los formatos.

🛠️ Qué herramientas uso para escribir

🕸Para captar información:

Lógicamente, Google, pero también Google News; libros, cuando se presta; podcast y newsletters, y portales recurrentes para mis temáticas que ya tengo filtrados.
Para hacer un primer almacenamiento y procesado: OneTab, una extensión de navegador que concentra todas las pestañas abiertas en una lista ligera y exportable como si fuera una url. Es magia pura si acabas con 30 pestañas abiertas en media hora investigando algo.
También, Readwise: un lector que lo mismo permite guardar artículos para subrayar que almacenar notas de libros que leo en formato electrónico.

📚Para organizar y gestionar información:

Notion: es mi aplicación de cabecera en este tipo de tareas. Una base de datos que me acompaña. Hay mil herramientas de organización y gestión, yo combino Notion con Readwise como un mix que me funciona perfecto.
Hablaremos de Notion en siguientes post

✍️Para redactar y editar:

iAWriter: un editor de texto minimalista, de pago, pero muy económico y que convierte tu ordenador en una máquina de escribir, con lo bueno que supone eso para centrarte.
He hecho pruebas con más y últimamente la estoy alternando con Obsidian según el tipo de texto, que también me sirve como herramienta de la fase anterior para algunas cosas.
Ambas funcionan con Markdown, un lenguaje de programación —tranquilo/a, que es muy básico—, que todo escribano debería aprender en mi opinión.

👓Corrección:

LanguageTool, un corrector potente que, por algunas cosas, no me convence del todo, pero que te animo a probar.
A ello le sumo un proceso de corrección exprés que podrás conocer más adelante si quieres🔏.

Hasta aquí el mail de hoy, te animo a probar alguna o todas estas herramientas. Si lo haces, puedes preguntarme dudas o contarme qué tal la experiencia respondiendo a este mail o escribiéndome.

Nos escribimos, si quieres.
Que tengas muy buen día.

Víctor

LucusHost, el mejor hosting