Las criptomonedas son una «estafa piramidal» que se derrumbará en cuanto deje de reclutar “tontos”, asegura un científico de Berkeley

Aunque han mejorado ligeramente en los últimos días, las criptomonedas siguen en pleno desplome. Las razones son múltiples, y a algunos les habrá sorprendido. A otros no, es el caso del investigador principal del Instituto Internacional de Ciencias de la Computación y profesor en el Departamento de Ciencias de la Computación de UC Berkeley Nicholas Weaver. Este, muy crítico con las diviisas digitales, afirma que las criptomonedas son una estafa piramidal y que habría que quemarlas todas.

En una entrevista publicada en Current Affairs, Weaver se muestra realmente duro con el ecosistema criptográfico y los que forman parte de él. Asegura que todo es una estafa piramidal que replica en esquema Pozi, y que se derrumbará cuando deje de reclutar nuevos «tontos».

Por ello, sostiene que las criptomonedas irán bien si no hay regulación, hasta que un día implosionen espectacularmente, «la única pregunta es cuándo».

Si por él fuera, afirma, tomaría «todo el espacio de las criptomonedas y lo arrojaría al sol. Sé que los astrónomos dirán que es más fácil arrojar algo al vacío del Espacio que al sol, pero vale la mena gastar energía extra para asegurarse de que ningún extraterrestre se encuentre con este virus».

El gasto de electricidad de la minería de las criptomonedas

Y hablando de ese gasto energético, Weaver es especialmente crítico con la minería de criptomonedas.

En primer lugar, elimina esa cualidad de excepcional que se le otorga a las criptomonedas: «El efectivo electrónico es algo que hemos tenido durante décadas. Si quiero transferirte dinero, uso PayPal o M-Pesa o Visa o una transferencia bancaria o esto o aquello. Todos ellos tienen un intermediario central».

Pero hay una desventaja de los intermediarios centrales, ironiza Weaver: «No les gustan los traficantes de drogas. Entonces, como transmisor de dinero, tiene la obligación legal de bloquear muchas actividades malas conocidas».

Con las criptomonedas, anota, «la idea es eliminar la noción de intermediario haciendo públicos nuestros saldos, pero con seudónimos. Así que ya no eres tú, solo eres una larga secuencia de números que parecen aleatorios».

El problema entonces, subraya Weaver, es «¿cómo evitar que alguien agregue al libro mayor y falsifique cosas? Bueno, ahí es donde entra la noción de minería. Lo que los mineros están haciendo es literalmente desperdiciar toneladas de electricidad para demostrar que el registro está intacto, porque cualquiera que quiera atacarlo tiene que desperdiciar ese tipo de electricidad«.

Esto crea un par de desequilibrios reales, continúa: «O son inseguros o son ineficientes, lo que significa que si no desperdicias mucha energía, alguien puede reescribir la historia a bajo costo».

Si no quieres que la gente reescriba la historia, comenta, «debes estar desperdiciando toneladas y toneladas de recursos las 24 horas del día, los 7 días de la semana, los 365 días del año. Y es por eso que Bitcoin quema tanto poder como un país importante«.



Bitcoin y las criptomonedas son incompatibles con las finanzas modernas

En palabras de Weaver, tanto bitcoin como el resto de criptomonedas son fundamentalmente incompatibles con las finanzas modernas.

Y lo explica: «Las finanzas modernas tienen la regla de que cualquier cosa electrónica debe ser reversible por períodos cortos de tiempo. Esto permite deshacer en caso de fraude».

Se hace una pregunta: «¿Ha tenido su tarjeta de crédito comprometida antes? Me han robado los números de mi tarjeta de crédito un par de veces. La cantidad de dinero que perdí es cero. Porque tenemos una buena protección contra el fraude y una buena capacidad para revertir transacciones».

Y eso es, precisamente, argumenta, «lo que no existe en el espacio de las criptomonedas. Si su billetera de criptomonedas está comprometida, todos sus simios (término que utiliza Weaver para referirse a los NFT) están falsificados».

Incidiendo sobre estos tokens no fungibles, el científico cree que la mayoría de los NFT son un montón de variantes generadas por computadora y que están puestos en una página web: «Te venden un recibo a una URL y te dicen que, en teoría, eres el propietario de este recibo. Pero un NFT no te otorga ningún derecho, es simplemente un recibo de su compra, que puede intercambiar con otra persona».

«El presidente de El Salvador es un chiflado totalitario»

Entre las continuas críticas a las criptomonedas, no podía faltar un mensaje a Nayib Bukele, presidente de El Salvador, donde el bitcoin es una moneda de curso legal.

Weaver califica a Bukele de chiflado totalitario. En realidad, resalta, en El Salvador no se está usando bitcoin. «Ellos crearon una billetera, Chivo, que es un canal de pago electrónico que acepta bitcoin y dólares y actualiza el saldo. En realidad, no se está haciendo una transferencia. No utilizan bitcoin, sino una base de datos centralizada en una aplicación».

También se refiere el científico de Berkeley a los contratos inteligentes (smart contracts). De ellos asevera directamente, que no son contratos.

Los contratos inteligentes, anota, «en realidad son programas informáticos que funcionan con dinero. No existe un mecanismo para solucionar los problemas si estos acaecen. No hay botón de deshacer. De hecho, a menudo no hay forma de actualizar en absoluto».

Entonces, agrega, «si se encuentra un error, no tiene suerte. Están escritos en un conjunto de lenguajes de programación verdaderamente horrible, pero eso es solo la guinda del pastel. Y cualquier persona al azar en el mundo puede interactuar con ellos».

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