La semana pasada estuve trabajando mano a mano con un cliente de consultoría para optimizar su proceso de venta.
Esa misma tarde presentaba su servicio (muy top) a una gran empresa.
Le aprobaron la propuesta a la primera. En minutos
Y profesionalmente NADA me emociona más que ver a mis clientes conseguir sus objetivos.
Sobre todo cuando ese logro alcanzado supera por mucho lo que ellos pensaban que podrían conseguir.
Dime si te ha pasado alguna vez, y en ese caso espero que lo hayas celebrado como se merece.
No es para menos
Porque la realidad suele ser más bien todo lo contrario:
Marcas unos objetivos que te flipan.
Al poco tiempo se quedan acumulando polvo…
… y encima te machacas por el fracaso
Según mi experiencia, los motivos habituales para no conseguir eso que tanto quieres suelen ser estos cuatro:
No tener clara tu prioridad. Y cuando la prioridad no está clara persigues objetivos equivocados.
Bloqueos de mindset. Esa vocecilla interna que, como a mi cliente de la semana pasada, te dice «no puedes conseguir semejante cosa«.
Miedo a fallar (así que, ¿por qué intentarlo?).
Confusión por querer resolverlo todo por tu cuenta sin pedir ayuda (el viejo «ya me apaño yo«).
Alguna de estas cuatro (o un mix de varias) son las razones por las que te estancas profesionalmente y las metas que tenías en la cabeza no parecen llegar.
¿Te identificas con alguna?
Pues sea como sea, keep calm para nada pretendo dejarte ahora «plof», porque (casi) todo problema tiene solución.
Así que aquí mi consejo de hoy
Crea un sencillo sistema de prioridades y apóyate en él para ganar claridad .
No olvides que puedes bajar el volumen de esa-tirana-voz-interior que te dice «no puedes», para escuchar esas otras que te dicen que claro que puedes, que ya has conseguido antes pasos igual de épicos y que saben que «LO HARÁS».
Supera el miedo al fracaso sabiendo que cada paso del camino te trae un logro o un aprendizaje. Valiosos ambos para crecer como persona y como profesional.
Emprender es eso, trágate el susto y da el paso aunque te parezca que ahí delante no hay nada. Créeme que todos vamos un poco así.
Suelta presión y acepta que puedes pedir ayuda, está bien, no eres menos por abrirte a aprender de otros.
El apoyo, el estímulo y la confianza de tener a tu alrededor a personas con las mismas inquietudes profesionales que tú es pura energía.
