¿Qué es la inteligencia emocional? 6 claves para desarrollarla

Todos conocemos personas que ante la situación más insignificante pierden el control y reaccionan de forma compulsiva, pero también conocemos personas que ante situaciones complicadas e inesperadas son capaces de controlarse, mantener la calma y reflexionar antes de actuar. Esa es la diferencia entre una persona que ha desarrollado una buena inteligencia emocional y la que no. ¿Con cuál te sientes más reflejado?

Hasta no hace mucho tiempo lo que más se valoraba y se medía en cuestiones de inteligencia era el «IQ» o «CI» (coeficiente de inteligencia). Es decir, capacidades como la inteligencia lógica matemática o la capacidad de resolver problemas. Pero después comenzaron a descubrirse y a valorar otra serie de cuestiones como la Teoría de las inteligencias múltiples de Howard Gardner, habilidades y competencias, o la «IE» (Inteligencia Emocional de Daniel Goleman como gran precursor).

1. DEFINICIÓN DE INTELIGENCIA EMOCIONAL 

Después de la IE, cada vez más se habla de la «IS» (Inteligencia Social), ya que la neurociencia ha descubierto y confirmado que nuestro cerebro está programado para conectar con los demás. Parece ser que cada vez que interactuamos con otras personas, distintas regiones de nuestro cerebro se activan al unísono, se segregan ciertas hormonas y se generan conexiones.

Eso mismo ocurre entre la persona que cuenta una historia y la persona que la escucha: en ambos se activan las mismas partes del cerebro y se conectan. Por eso son tan poderosas las historias.

Creo todos hemos conocido a personas muy inteligentes o superdotadas (grandes capacidades cognitivas), pero en algunos casos con muy baja inteligencia emocional y reducidas capacidades sociales. Todo ello acarrea infinidad de problemas en las relaciones personales y laborales.

► La clave es comprender nuestras emociones

 

La definición de inteligencia emocional es la capacidad que tenemos para gestionar, comprender o manejar nuestras propias emociones, ya que cada una contiene un mensaje importante. Llegar a eso no solo nos ayuda a mejorar nuestra calidad de vida, sino a desarrollar y tener mejores relaciones con los demás, relaciones más respetuosas y comprensivas. Además, nuestra calidad de vida es directamente proporcional a la calidad de nuestro estado mental, por ese motivo es tan importante.

1.1 Teoría de las inteligencias múltiples de Howard Gardner

Durante los 80, Gardner sorprendió al mundo con una idea: que nuestra mente no se compone de una sola habilidad llamada inteligencia, sino de muchas que trabajan de forma conjunta. ¿Qué había sucedido hasta entonces? Que habían sido ignoradas.

Según este psicólogo estadounidense, son 8 habilidades mentales las que conforman la Teoría de las Inteligencias Múltiples. Ahora bien, el propio Gardner afirma que podrían haber muchas más que todavía no han sido descubiertas.

● Inteligencia lingüística

● Inteligencia lógico-matemática

● Inteligencia espacial

● Inteligencia musical

● Inteligencia corporal

● Inteligencia intrapersonal

● Inteligencia interpersonal

● Inteligencia naturalista

 

En varios de sus libros, Goleman nos explica que parte de nuestra inteligencia emocional (o su capacidad) se encuentra en nuestra propia epigenética. Es decir, se puede activar y desactivar, dependiendo del entorno emocional y social en el que nos desarrollemos. Estas fueron sus palabras: (…) en el mejor de los casos, el CI parece aportar tan sólo un 20% de los factores determinantes del éxito.

2. CLAVES PARA DESARROLLAR LA INTELIGENCIA EMOCIONAL

 

A continuación, te dejo algunas de las claves de la inteligencia emocional que, en mi opinión, debes tener muy presentes:

► Autoconciencia: Darnos cuenta o saber reconocer nuestras emociones y no dejarnos llevar por ellas. Entender cómo afectan -tanto a ti como a los demás- tus pensamientos y comportamientos. Fortaleza mental y asertividad.

► Consciencia: aprender a ser más conscientes de lo que está sucediendo en nuestro interior y aceptar el poder de nuestra vulnerabilidad. Controlar los sentimientos y comportamientos impulsivos, manejar las emociones de manera saludable, tomar la iniciativa, cumplir con los compromisos y adaptarse a las circunstancias cambiantes.

► Autoanálisis y Autocontrol: aprender a evaluar nuestras emociones y ser capaces de identificarlas; observar dónde está nuestro enfoque o hacia dónde estamos dirigiendo nuestra atención. Eso nos ayudará a tener una mayor capacidad para no reaccionar y saber medir nuestra paciencia. Aprender a darse un tiempo para respirar, reflexionar y tomar distancia de una situación, logrando así tener una mejor perspectiva, mejorar nuestra resiliencia y adoptar un mayor control emocional.

► Empatía – Conciencia Socialen ocasiones estamos tan enfrascados en nuestros propios problemas, o nuestro ego se empeña en tener razón, que nos quedamos encerrados en un túnel con una sola visión. Dicho de otro modo: perdemos la capacidad de comprender el punto de vista de los demás o el por qué de una situación. Sin duda, la empatía es necesaria para reconocer los sentimientos de los demás, eliminar la indiferencia y aumentar nuestro nivel de comprensión. Aquí te dejo algunas reflexiones de Mahatma Gandhi que profundizan mucho en este aspecto.

► Gestión de relaciones: saber cómo desarrollar y mantener buenas relaciones, comunicarse claramente, inspirar e influir en los demás, trabajar bien en equipo y gestionar conflictos.

► Automotivación: aprender a dirigir nuestra atención hacia lo que sí deseamos, hacia metas y objetivos a los que aspiramos. Si no tenemos objetivos positivos hacia los que dirigir nuestra atención, nuestra mente se centra en los problemas, en los obstáculos y en todo lo que no funciona. De ese modo, se nos hará muy difícil superar los momentos difíciles y/o dejar de procrastinar.

En este cuadrante podemos ver la función de la inteligencia emocional respecto a nosotros y a los demás.

2.3 La inteligencia emocional debería enseñarse desde la infancia

 

La inteligencia emocional no es algo que se haya enseñado de manera habitual en la infancia, y lo cierto es que debería ser la base fundamental de la educación. Nos enseñan cosas para tener un título, una profesión, algo con lo que nos podamos ganar la vida, pero no nos enseñan a vivir o a entender cómo funciona la máquina más sofisticada: el cerebro. Tampoco nos hablan de nuestras emociones, de por qué nos sentimos como nos sentimos o cómo podríamos mejorar nuestra vida emocional.

Sin embargo, cuando caemos en esa falta de conciencia, en vez de reflexionar reaccionamos de forma impulsiva ante las distintas circunstancias de la vida y las emociones que estas generan, por no hablar de la interpretación y el significado que damos a dichos eventos (casi siempre desproporcionada). En realidad, esas reacciones son un antiguo mecanismo de supervivencia, un mecanismo defensivo que nos lleva a actuar y reaccionar compulsivamente, en vez de frenarnos y reflexionar.

Nuestras modernas y tecnológicas vidas, siguen dominadas por instintos primitivos, sufriendo secuestros emocionales que nos llevan a perder el control de nuestra mente racional y a convertirnos por momentos en esclavos y víctimas de nuestra propia mente.

3. LA BUENA NOTICIA ES QUE LA INTELIGENCIA EMOCIONAL SE PUEDE APRENDER Y DESARROLLAR

 

El primer paso es aumentar el nivel de conciencia de nuestras propias emociones e identificar esas emociones. ¿Cómo?

► La primera clave es convertirte en tu propio observador para darte cuenta de lo que está ocurriendo en tu interior y analizar las emociones que estás sintiendo sin juzgarte ni fustigarte, sino para reconocer y procurar comprenderlas, ver qué las está provocando y cuáles son los pensamientos que las están activando.

► La segunda es aprender a regular las emociones con nuestra mente racional en vez de dejarnos llevar por nuestra mente emocional.  Consiste en parar, respirar, darnos un tiempo de reflexión antes de reaccionar de forma impulsiva. Al hacer el ejercicio de convertirnos en nuestro propio observador, podemos descubrir que muchas de las emociones que sentimos no están causadas por situaciones reales, sino por simples pensamientos que surgen en nuestra mente, como si un okupa habitase en nuestro cerebro.

3.1 No podemos ser esclavos de nuestras emociones, porque tenemos la capacidad de cambiarlas

 

Por eso no podemos dejar que la desesperación o la ira se adueñe de nosotros. Respira, observa, toma distancia para tomar conciencia. 

Una mejor inteligencia emocional nos ayuda en gran medida a tener más y mejores habilidades sociales, ya que también nos aporta un mayor grado de empatía, lo que nos ayuda a comprender mejor a los demás, detectar sus sentimientos y mejorar nuestras relaciones tanto personales como profesionales. 

Al final, de todas las relaciones de nuestra vida, la más importante es la relación que tenemos con nosotros mismos. Por eso, cuando ponemos en práctica esas pautas y desarrollamos esa inteligencia emocional tenemos una mejor calidad de vida emocional, nos llevamos mejor con nosotros mismos y con los demás, y la vida en general nos va mucho mejor. 

En definitiva, la inteligencia emocional nos ayuda a controlar mejor nuestros estados de ánimo, a salir más rápidamente de espirales destructivas. Bien trabajada, nos permitirá ver las cosas de forma más positiva y, sobre todo, no olvides que las personas con una mayor capacidad de gestionar sus emociones tienen más oportunidades y más éxito en el ámbito profesional.

[Anotación: aquí te dejo muchas frases bonitas e inspiradoras de grandes autores a lo largo de la historia que han trabajado en torno al crecimiento personal y la motivación.]

Recuerda: «Educar la mente sin educar el corazón no es en absoluto educación.» (Aristóteles).

¿Y tú? ¿Qué opinas? Déjame tu reflexión en la zona de comentarios.

Javier Iriondo

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