3 COSAS QUE SIEMPRE HAGO PARA TERMINAR BIEN MI DÍA DE TRABAJO

Al hablar de Gestión Personal yo siempre insisto en la importancia de cuidar el inicio del día. Y es así. Es la clave de todo lo que pasa después. Pero cada vez más le doy más importancia a cómo termino el día. Para mí el éxito de cada día empieza a forjarse el día anterior. Por eso cada vez cuido más mi ritual al terminar el día. Te cuento cómo lo hago.

Recojo y limpio mi zona de trabajo

Una vez hechas todas las cosas que tienen que ver con la planificación de mañana, recojo y ordeno mi zona de trabajo. Empiezo por el Escritorio de mi ordenador para luego pasar a mi mesa de trabajo. Tiro, clasifico o guardo papeles, bolígrafos y todo el material utilizado durante el día. De esta forma intento borrar todo rastro de actividad para que mañana me encuentre un entorno limpio y ordenado. Es mi forma de «resetear» todo rastro del día.



«Saboreo» el trabajo hecho hoy

Una parte esencial de la Revisión diaria que hago es pararme a ver lo que he conseguido con mi esfuerzo. Repaso todo lo completado y me paro a ser más consciente y saborear lo que he conseguido. No es que todos los días haga grandes cosas, pero sí lo son para mí y mis proyectos. Reconocer lo conseguido es hacer a mi esfuerzo, tomar conciencia de los avances, y medir mejor lo que voy o no voy a hacer mañana.

Reconozco que en este aspecto soy una persona poco común. Pero todo esto me ayuda a trabajar de un modo más inteligente mañana. Me niego cerrar el día sin más, o a «trabajar sobre raíles», terminando cada día como si tuviera que tachar fechas en un calendario, como si de una condena se tratase.

Terminar bien hoy es la clave para empezar mejor mañana.

Pulso el botón de «modo descanso»

Cada vez me tomo más y más en serio mi tiempo de ocio. Si tras terminar mi trabajo voy a dar un paseo, leer un libro o ver una película, voy a hacer justamente eso. No otra cosa. Lo primero que hago (y no por repetido deja de tener relevancia) es desconectar todo lo que puedo.

Hay dos gestos que destaco:

  • NUNCA leo el Email a partir de cierta hora (después de haber planificado). Por dos motivos: 1) vería correos (temas, asuntos) que no podré resolver hasta mañana; 2) me calentarían la cabeza y no me dejarán desconectar-dormir, con lo que estaría cansado para precisamente resolver esos problemas.
  • SIEMPRE leo algo que me inspire y eleve mi ánimo. Puede ser un capítulo o un pasaje de un libro, una cita inspiradora, una entrada de Wikipedia con alguna semblanza relevante, una historia con fondo y significado para mí… Soy una persona pobre en muchos aspectos y necesito alimentarme del conocimiento y experiencia de otros.

Si mañana me levanto con ganas de conseguir y construir, estoy seguro que en buena parte será por lo que he hecho y leído hoy al terminar.

Como ves son cosas que no requieren gran esfuerzo, fáciles de hacer y de repetir. Y precisamente porque son sencillas funcionan. Instintivamente me preparan para el esfuerzo de mañana. Si lo he hecho bien, mañana quiero hacerlo mejor. Y si hoy lo hecho mal, mañana puedo hacerlo mejor.

En Gestión Personal no todo va de listas de tareas y objetivos. Muchas veces las pequeñas rutinas y rituales también hacen su parte. No las subestimes como hice yo durante muchos años.

Artículo escrito por Berto Pena.

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