3 requisitos dolorosos para tu newsletter (incluyendo elegir plataforma)

Hay tres aspectos que tengo detectados que más bloquean la puesta en marcha y el crecimiento de una newsletter (sea de pago o no).

  1. Qué plataforma escoger
  2. Cómo conseguir suscriptores gratuitos
  3. Cómo hacer que esos suscriptores gratuitos pasen a ser de pago (en el caso de una newsletter privada).

En esta lección del minicurso sobre newsletters de pago, desentrañamos todo esto.

1) Qué plataforma elegir

Cuando arranqué las opciones eran pocas. Ahora hay bastantes, y eso puede ser un problema más que una ventaja. La temida parálisis por análisis llega para ponerte unas manoplas de algodón del grueso para que examines con cuidado cual diamante cada una de las funcionalidades que te da cada herramienta.

Pero no vas a poder teclear bien con manoplas, así que deja de analizar y escoge.

Me he roto los sesos bastante escogiendo plataforma, así que te voy a recopilar 4 opciones y lo que cuestan y te digo después las dos entre las que yo me quedaría.

  1. Substack: la opción evidente (se llevan un 10% de lo que tú generes)
  2. Behiiv: como Substack, pero algo más techie (gratis para empezar, pero si quieres tener news de pago y sus funciones más diferenciales tendrás que pagar como mínimo 39 euros al mes)
  3. Ghost: más que una herramienta, es un CMS, similar a WordPress (empieza costando 11 euros al mes)
  4. Converkit: con más opciones que Substack y un plan gratuito potente hasta 10.000 suscriptores donde ya puedes tener una newsletter de pago (gratis y luego desde 25 euros al mes)

Qué es lo más determinante para crear una newsletter de pago

  • Capacidad de crecimiento y escalabilidad: ahora mismo las herramientas de newsletters se han convertido también en plataformas de contenidos donde puedes crecer gracias a sus recomendaciones internas. Substack es la reina en esto pero las otras 3 que te he nombrado también las tienen. Eso sí, ninguna funciona como Substack.
  • Posibilidad de personalización y funcionalidades: poder hacer secuencias de bienvenida, tener una web que no parezca igual que las de todos, alguna automatización, poder ser flexible con las opciones de pago… En eso Substack se queda en la cola.

La elección rápida

Si quieres tomar un atajo, esto es lo que haría ahora mismo:

  • Elegiría Substack si no me quiero complicar y lo mío es escribir. Sabiendo que me va a dar para crecer pero que voy a poder meterle poca mano y que se va a llevar un pellizco gordo de mis ingresos.
  • Elegiría Ghost si quiero tener un proyecto con su propia base y cierta independencia: sacrificarás poder de crecimiento y en funcionalidades Behiiv o Converkit le ganan (aunque no Substack), pero es lo más parecido a tener una ‘base digital’ propia. Además, a nivel de precio, cuando creces sale barato. Aviso: puede ser algo complejo de configurar si no tienes experiencia con plataformas digitales.

Para el Club Escribe PRO, que cierra sus puertas a nuevos miembros el 8 de septiembre (apúntate aquí antes del cierre), escogí Ghost y la verdad es que estoy contento.

2) Vas a tener que conseguir suscriptores gratuitos

Esto cuesta a muchos. A mí también. Pero no vas a lograr suscriptores ni gratuitos ni de pago si no consigues que se suscriban.

Es de cajón, pero no siempre hacemos los esfuerzos por conseguirlo.

Cuando lanzamos una newsletter o un blog nos centramos en escribir, darle a publicar y ya está.

Pensamos que el trabajo se acaba al darle al botón y no es verdad. Puede decirse de hecho que el trabajo empieza en ese momento.

A lo que me refiero es que vas a tener que crear una estrategia de captación. Si esta terminología más marketera te crea rojeces en la piel podemos llamarla salir a encontrar lectores.

¿Cómo se hace eso? En síntesis, en internet esto pasa por…

  • publicar en redes sociales
  • hacer SEO para captar las búsquedas de Google
  • promover estrategias de intercambio de citas con otros autores
  • o el pago de anuncios.

Puede que no te sientas cómodo/a con ninguna, pero te diré algo: deberías dedicar un 50% del tiempo que destines a tu newsletter de pago a captar suscriptores en abierto.

Substack pone algo más fácil esto gracias a sus funcionalidades sociales (Notes, Recomendaciones…) pero lo ideal es que rompas la burbuja en la que estés.

Escoge un par de canales donde esté tu lector ideal y sal a encontrarlo con una estrategia que puede ser de muchas formas, pero que sobre todo debe ser constante.

También podrías crear un lead magnet para forzar esa suscripción (algo que entregas a cambio de que un lector te deje su correo). Seguro que tienes un montón de PDFs descargados sin leer de cosas así.

En mi caso nunca he usado uno pero puede que algún día pruebe. El único consejo: que no sea un PDF.

3) Cómo hacer que esos suscriptores gratuitos pasen a ser de pago (en el caso de una newsletter privada)

Es decir: fomentar la venta y no tener pudor en ofrecer lo que estás haciendo.

Lo vas a ver muy claro:

Imagina que tu newsletter de pago es un libro escrito… ¿Cómo se lo ofrecerías a alguien por la calle?

✱ Piensa que lo bueno de internet es que no vas a tener que parar a nadie en la calle.

Te doy 3 opciones:

  • Opción A: como esos pobres chicos contratados por 400 euros por las ONGs que te paran diciéndote que si tienes un minuto.
  • Opción B: como un vendedor de coches de segunda mano. El tipo se las sabe todas y hace por caerte bien. Te convence con lugares comunes y empatía. A veces patina un poco pero entras en su juego. Puede que hasta sea buena persona y que te esté vendiendo algo estupendo, pero hay algo de él que siempre te genera reservas.
  • Opción C: como el dependiente de la tienda de esa marca a la que acudes tú porque hace unos meses viste un anuncio de algo que te gustó, te has ido construyendo de vez en cuando imágenes en la cabeza de cómo usarías eso que ofrece, y un día, al final, decides que vas a comprártelo. El dependiente solo tiene que reforzar tus ganas de comprar.

Creo que todos elegiríamos la opción C.

Hay una opción más, la D, que atrae lectores y clientes creyentes. Algunos lo consiguen, pero yo por preferir elijo que todos sigamos teniendo algo de pensamiento crítico.

  • ¿Cómo es esta opción D? Es una experiencia similar a la que ves en una Apple Store, donde los dependientes parecen que se han comido una manzana caramelizada con MDMA antes de empezar la jornada y los clientes se comprarían un Windows si alguien con una camiseta con el logo de Apple se lo dijera.

Visto esto, pensarás:

Vale Víctor, ¿Y cómo me acerco con mi newsletter de pago a la opción C?

Lo que ocurre que para acercarse a ella hay que romper una serie de barreras y aprender algunas habilidades que tienen que ver con saber cómo convencer a la gente de que lo que le ofreces le puede aportar.

No se trata de engañar, sino de enseñar con la mayor honestidad posible mientras generas interés. Y, también, de darte igual si alguien no te compra. Seguramente lo que estás escribiendo o construyendo no sea para él. Es un juego divertido.

No voy a ahondar más en esto porque da para un libro y porque hay mucha gente que sabe más que yo, pero en el Club tienes una lección donde te muestro cómo montar una mochila con todo lo que necesitas para ofrecer de forma adecuada y sin parecer un vendehumos lo que escribes y vendes. La tienes aquí.

(y ya sabes que si entras antes del cierre de puertas tienes ventajas).


Ya sabes cómo elegir plataforma, cómo montar un sistema para conseguir suscriptores gratuitos de forma recurrente y la necesidad de ofrecer bien lo que escribes y ofreces.

En la siguiente lección de este minicurso sobre newsletters de pago hablaremos del melón de melones: el contenido de tu newsletter y qué ofrecer de pago y qué en abierto.

Víctor

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