Propiedades. ¿Conocimientos o Experiencia?

Los que hablamos de Marca Personal solemos decir que uno de los objetivos de esta es aumentar tus opciones de ser elegido y para ello conviene posicionarse como referente, como experto en algún tema. De ese modo serás una de las personas que estarán mejor colocadas en la parrilla de salida mental de tu entorno o en los buscadores de Internet.

Lo que ocurre es que parece que el término EXPERTO siempre genera algunos problemas.

Uno de ellos es que, por esa tendencia a quitarnos importancia, solemos evitar etiquetarnos de esa forma. Parece que es más humilde decir que eres especialista o simplemente que trabajas es un determinado campo.

¿Lo has aprendido o lo has vivido?

El otro problema viene de lo que define a un EXPERTO. El diccionario de la R.A.E. da dos definiciones

1. adj. Dicho de una persona: Práctica o experimentada en algo.

2. adj. Dicho de una persona: Especializada o con grandes conocimientos en una materia

R.A.E.

Por lo tanto, una persona experta es alguien que ha llegado a serlo por dos caminos, por la experimentación o por el conocimiento. Sin embargo, hay mucha gente que considera que un EXPERTO lo es sólo porque tiene experiencia.

Todo esto podría quedarse en una discusión filosófica o etimológica hasta que tienes que enfrentarte a la cruda realidad del mercado laboral. Especialmente entre los más jóvenes o quienes tratan de dar un giro a su profesión y dedicarse a algo completamente nuevo para ellos.

Entonces entramos en ese círculo vicioso de «no me contratan porque no tengo experiencia y no tengo experiencia porque no me contratan». ¿Existe alguna forma de romperlo? Creo que si, especialmente ahora más que antes.

No son los años de experiencia, es tu capacidad de aportar valor

Suele considerarse que un profesional con muchos años de experiencia en un puesto suele ser mucho más valiosa que otro que haya estado menos tiempo. Pero creo que todos los que hemos ocupado puestos en una empresa o montando proyectos nos damos cuenta que, llegados a un punto, el aprendizaje ser frena porque simplemente te limitas a repetir casi lo mismo. Entonces no son 10 años de experiencia, es un año multiplicado por 10.

Hoy en día es mucho más fácil «parasitar» experiencias ajenas. Actualmente somos muchos los que contamos lo que hemos vivido, lo que hemos hecho mal y lo que hemos aprendido a través de muchos canales, como este. Así que, no hace falta pasar por todas las penurias de cometer errores si puedes ver como lo han sufrido otros. Vale que ese aprendizaje será más fuerte si hay un elemento emocional en primera persona, pero creo que se puede vivir sin ello.

Por lo tanto, esa persona joven o ese profesional que empieza de nuevo, puede captar de forma acelerada lo que en otros tiempos le costaría toda una vida aprender.

Ojo, aquí no estoy hablando de conocer la teoría de una profesión, sino de adquirir algo parecido a las vicisitudes particulares de un trabajo a través de las vivencias ajenas.

Evidentemente si puedes tener la posibilidad de aprender en tus propias carnes haciendo algún trabajo gratis, creando algún proyecto sencillo por tu cuenta o participando en alguna organización de voluntariado, pues perfecto. Pero si no es posible, no tiene sentido quedarse sentado esperando que alguien nos dé esa oportunidad que no termina de llegar.

No es son las cualidades, son los beneficios

De todos modos creo que lo que busca un cliente/empleador con ese dato de la EXPERIENCIA es algún tipo de indicador de que puedes hacer bien lo que se espera de ti. Pero la EXPERIENCIA, como los CONOCIMIENTOS o las HABILIDADES, son los materiales con los que tú vas a hacer algo valioso. Como suele decirse, lo que quieren no es una taladradora sino un agujero en la pared. Lo que quieren no son tus herramientas sino lo que puedes hacer con ellas.

Así que, ese profesional joven o en transición puede saltarse ese paso y demostrar de lo que es capaz independientemente de donde le vengan sus cualidades.

Si constantemente estás dando tus opiniones, ofreciendo soluciones o aportando ideas innovadoras sobre cualquier asunto relacionado con tu especialidad, entonces será fácil entender que eso mismo podrías hacerlo con un cliente/empresa. Si además tienes una formación y una experiencia, pues más puntos para ti, pero lo que necesitan los que te buscan es la demostración o, al menos, algunas señales que reduzcan el riesgo percibido de elegir a alguien como tú.

Por lo tanto, en este dilema sobre la EXPERIENCIA, creo que, a falta de ella, hay alternativas para transmitir que eres tan capaz o quizás más (por no tener vicios adquiridos) que quienes llevan años o décadas haciendo lo mismo.

Andres Perez Ortega

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