Rendirse a la vida

Se pueden tener dos actitudes ante las cosas que nos pasan: resistirse y sufrir o rendirse a la vida. Ser consciente de que tu actitud la eliges en cada momento te cambia la perspectiva.

La inercia mental es resistirnos y sufrir, nuestro inconsciente está programado para eso. Cuando nos sucede algo que la mente lo interpreta subjetivamente como negativo, se resiste. El falso yo (el ego) cree que podemos hacer que la vida se adapte a nuestras preferencias y si no es así sufrimos. Y esto sucede cuando uno no ha hecho un trabajo de autoconocimiento y consciencia.

Rendirse a la vida no es tirar la toalla, ni resignarse, es aceptar lo que nos trae sea lo que sea. La rendición es un ejercicio de humildad y aceptación incondicional. Es poder, paz y nuestra manera de trascender los miedos.

Cuando te resistes lo haces desde el miedo, cuando te rindes actúas desde el ser. Se transforma la realidad, abres la mente y el corazón, vives, experimentas y aprendes nuevas formas de lidiar con esa situación.

Rendirse es vivir pensando que todo lo que pasa es una bendición y una oportunidad. Te da flexibilidad mental. Cuando vives una situación adversa y dolorosa y haces este ejercicio de humildad y rendición llegas a la conclusión de que eso que ha pasado era lo que tenía que pasar.

La solución para dejar de resistirnos y sufrir es el desarrollo personal y el autoconocimiento. Para conocernos una de las cosas a las que tenemos que hacer frente es al falso yo (ego). Por eso hoy compartimos contigo claves para identificarlo en la práctica y trascender el sufrimiento.

Como ya sabes, el ego es la falsa autoimagen que creamos mentalmente en la infancia para sobrevivir. Es un mecanismo de supervivencia emocional. Como nuestra mente es dual, la forma de conocernos y experimentar el ser es a través de lo que NO somos. Por eso para trascender el sufrimiento tenemos que identificar y aceptar al falso yo porque así se disuelve y ya no tiene utilidad. ¿Cómo lo identificamos?

  • Enfocándonos en el sentir y no en la mente: el falso yo (ego) está en la mente mientras que el instinto e intuición están en el ser.
  • Lo que persigue el falso yo (ego) es contrario a la voluntad del ser: el falso yo nos hace esclavos del placer/dolor (a nivel corporal, apegos, éxito…). Un ejemplo: si eres esclavo del reconocimiento exterior nunca será suficiente. Cuando pones consciencia te das cuenta que todos los placeres son temporales y es fácil discernir si lo que te dice tu mente es desde el falso yo o es desde el ser.
  • El falso yo (ego) quiere obtener, conseguir, mientras el ser quiere dar, compartir, aportar.
  • El falso yo (ego) nos mantiene en la zona de confort: nos mantiene en esa falsa comodidad y nos impide crecer. En cambio, el ser anhela evolución continua y crecimiento.

Esperamos que te sirvan para identificarlo, dejar de sufrir y rendirte a la vida de una vez.

Si quieres conocer el resto de claves prácticas para aceptar tu realidad no te pierdas esta conferencia entre Sergio Fernandez y Mónica Fuste:

Te esperamos en el próximo post.

El Equipo de Instituto Pensamiento Positivo.

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