Actividad paralizada. La gente en casa. Noticias económicas desalentadoras. Sensación de angustia.
Te suena, ¿verdad? Cómo no.
¡Es que no hay manera de librarse del “monotema”!
En Facebook, en Twitter, en WhatsApp, en la televisión, en la prensa…
Menos en Netflix, nos persigue por todos lados. Y a todas horas.
Por eso, yo me estoy protegiendo de estos impactos externos.
No me hacen ningún bien. Así que me niego a perder tiempo en ellos.
Vamos a ver. A estas alturas, todos sabemos que estamos a las puertas una crisis de proporciones nunca vistas.
¿Nos echamos a llorar?
¿O asumimos que hay una parte de todos esto que escapa a nuestro control, pero que no estamos viviendo el fin del mundo y podemos hacer cosas?

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Yo, desde luego, no pienso caer en la autocomplacencia. Prefiero la segunda opción.
Algo en mi interior me dice que aunque todos los augurios son malísimos, estamos viviendo un momento de OPORTUNIDADES INCREÍBLES.
Así, en mayúsculas.
Y como estoy convencido de que mi teoría es acertada, he buscado información al respecto.
Y fíjate lo que he encontrado.
Para empezar, he buscado el significado de la palabra crisis.
Y este ha sido el resultado:
Crisis: Cambio profundo y de consecuencias importantes en un proceso o una situación, o en la manera en que estos son apreciados.
¿Ves alguna connotación negativa en esa definición?
Yo, desde luego, no.
De hecho, según la propia definición, “crisis” equivale a cambio.
Y el cambio es evolución. Y la evolución es progreso.
Es más, fíjate por donde, Einstein pensaba lo mismo que yo.
“La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a las personas y los países, porque la crisis trae progresos”
“Sí, Franck, pero el paro se va a disparar, la inflación va a aumentar… ¡Qué caos!”
Bla, bla, bla.
¿Me estás hablando de caos?
Pues mira lo que opinaba Mao Zedong:
«Todo bajo el cielo está en completo caos; la situación es excelente»
¿Excelente?
Sí, porque hay posibilidad de cambio.
Bien.
Hasta ahora hemos desmitificado dos palabras que suenan a ogro: crisis y caos.
Por tanto, no puedes negarme que tenemos ante nosotros un escenario de oportunidades.
Tampoco es algo nuevo.
A lo largo de la historia ha habido otras crisis. Y todas ellas han sido, también, oportunidades.
Te cuento tres.
Microsoft se fundó en medio de la crisis económica de 1973.
Las operaciones de la compañía de mensajería Fedex comenzaron también durante la recesión económica de 1973.
Revlon, empresa de cosméticos, nació en 1932, justo al final de la Gran Depresión.
Y durante el propio Crack del 29 (que es la crisis por antonomasia), ocurrió lo mismo.
Las personas que decidieron emprender y crear un negocio en ese momento, (haciendo oídos sordos a quienes les llamaban locos por invertir en esa circunstancia) lograron construir negocios prósperos.
Es más, cuando pasó la crisis, estaban tan por delante de quienes intentaban empezar que nunca llegaron a su altura. Así que lograron una gran ventaja competitiva.
Y todo porque decidieron actuar mientras la mayoría se dejaba atrapar por el miedo, la parálisis y el bloqueo.
Por cierto, ¿sabes cuáles fueron las características esenciales de aquellos que fundaron empresas boyantes en tiempos difíciles?
Estas 3:
- Gestionar las emociones y no dejarse amedrentar por el miedo.
- Pedir ayuda y consejo.
- Mantener una actitud positiva.
Estoy convencido de que es en las grandes dificultades cuando surgen los grandes negocios.
Y también cuando emergen los grandes líderes.
Como decía Antoine de Saint-Exupéry:
“El hombre se descubre cuando se mide con un obstáculo”
En la misma línea, Einstein afirmó:
“Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia”.
Estamos viviendo un momento histórico.
Único. Desconocido para todas la generaciones vivas.
Pero ¿sabes qué?
Estamos en el momento de los valientes.
Estoy convencido de que los que piensen “yo no hago nada por si acaso”, “yo no invierto por si acaso”, “yo no [pon lo que tú quieras] por si acaso”, se quedarán rezagados cuando todo esto termine.
Porque no te quepa la menor duda de que esto pasará.
Nada dura para siempre.
Y cuando ese momento llegue, los valientes, los que actúen ahora, los que decidan invertir en sí mismos, en sus negocios y en su futuro, los que se muevan con determinación y se dejen guiar, conseguirán resultados increíbles.
No tengo la menor duda.
Sé que tú no eres cobarde.
Sé que eres inconformista, un soñador.
Y, por supuesto, valiente.
Porque de lo contrario, nunca te habrías planteado vivir de tu propio negocio.
Sin embargo, eso no quiere decir que ante una situación desconocida como esta, no tengas dudas. O temores.
Entiendo que puedes estar confuso, que no sepas bien qué hacer, qué maniobras emprender en tu negocio, qué oportunidades hay en tu sector y no estás viendo.
En definitiva, entiendo que no sepas cómo puedes aprovechar este momento para crecer como ahora mismo no imaginas; por eso es necesario permanecer en línea con publicaciones como Teletrabajo y Negocios donde nos centramos en el área de las oportunidades. Gracias por tu visita.
