Esquivando el burn out I: Coeficiente de seguridad de carga mental

En otra sección de este blog escribí sobre open metrics y sobre lo que nos debería motivar a la hora de emprender (libertad > facturación).

A lo largo de los últimos meses he visto cómo emprendedores de éxito cerraban sus negocios a causa del burn out. Y creo que se habla poco de ello.

Todo lo que leemos sobre emprendimiento va encaminado a cómo facturar más, cómo conseguir más clientes, cómo seducirlos, atraparlos, complacerlos. Cómo crecer… hasta que revientas.

Hasta que fríes tu sistema nervioso a base de meterte en demasiadas cosas, de no saber lidiar con clientes tóxicos, de llevarte a la cama esa idea de negocio. O esa conversación pendiente con tu socio.

No soy ningún experto, pero creo que estoy en mi derecho (y obligación) de hablar de estas cosas y de contarte mi experiencia. Compartir todo lo que estoy haciendo para prevenir caer en el burn out y mandarlo todo a la mi*rda. Lo haré comentando cada pauta en una edición distinta de esta newsletter.

El primer concepto que comparto es el que yo llamo coeficiente de seguridad de carga mental.

Cuando calculábamos estructuras en la facultad había siempre que contar con el coeficiente de seguridad, que se añadía al valor calculado de la capacidad máxima de un sistema para evitar el colapso.

El coeficiente de seguridad de carga mental es lo mismo pero trasladándolo a nuestra mente, que también admite una carga máxima pero, a diferencia del calculo científico de estructuras, somos muy malos previendo cuál es.

Así que lo que hago es calcular con que mi calendario y mi carga mental es un 80% de su capacidad real. Esto hace que tenga cierto margen de seguridad a la hora de coger clientes, ponerme fechas límite, meterme en side-projects y otros compromisos.

Porque los emprendedores tenemos la maldición de que siempre hay algo que hacer, algo que mejorar, algo nuevo que probar. Abarcamos, tratando de exprimir el 100% y, sin darnos cuenta, estamos al 150%. Y ese esfuerzo de manera continuada es lo que provoca el colapso.

Recuerda: no eres bueno/a calculando el esfuerzo mental de todo lo que dices que sí y, además siempre hay imprevistos. Limita tu carga mental al 80%. Y es que merece la pena quedarse corto varias veces que petar una sola.

Esto ha sido todo por hoy. En otra ocasión hablaré de cómo cambiar el foco y los resultados de mi experimento actual para separar por completo el trabajo del resto de mi vida.

Disfruta del domingo,

Bosco .-

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