He probado el «modo monje» y mi productividad y la calidad de mi trabajo se han disparado

Hace poco tenía un plazo de entrega importante para una nueva función que quería implantar en mi empresa, Bloc. Tenía tantas cosas encima que iba muy retrasado en su preparación y cada vez que me ponía, me distraía fácilmente.

Como CEO de una startup, se desempeñan muchas funciones diferentes, por lo que la concentración y la productividad son increíblemente importantes en mi trabajo diario.

En julio de 2022 conocí el truco de productividad conocido como «modo monje» gracias a un vídeo en TikTok de Iman Gadzhi, un joven empresario de éxito, así que decidí probarlo.

Como emprendedor, mi feed de TikTok está lleno de publicaciones relacionadas con los negocios, consejos de autoayuda y sugerencias de productividad. Así que cada vez que me meto en la aplicación, veo este tipo de publicaciones de gente a la que respeto.

El modo monje consiste en completar un objetivo sin ninguna distracción

El modo monje es una actitud con la que todos tus sentidos están comprometidos con una tarea. En este sentido, se adopta la práctica de aislamiento y autodisciplina de los monjes. 

Hay una razón por la que los monjes eligen vivir en reclusión y en silencio: es la mejor forma de concentrarse en los pensamientos internos y alcanzar un estado de atención plena, alejándose de cualquier tipo de distracción.

La idea es no tener nada alrededor que te quite la atención de lo que tienes que hacer. Esto significa apagarlo todo —el móvil, aplicaciones, notificaciones del ordenador y correo electrónico— para que nada de lo que no sea tu objetivo te distraiga. Existe una aplicación llamada Monk Mode que puede hacer esto por ti.

En mi búsqueda por ser más eficiente, también he probado la técnica Pomodoro, que consiste en trabajar en ráfagas de 25 minutos seguidas de un breve descanso y luego repetir.

Mientras lo hacía, me pareció que 25 minutos de trabajo era muy poco tiempo para llegar realmente al estado de productividad. También me resultaba difícil motivarme después de la pausa porque tenía que luchar de nuevo contra la procrastinación y contra el deseo de hacer scroll en TikTok.

Para mí, es preferible el método del modo monje porque puedo entrar en el estado de inmersión durante mucho más tiempo y no distraerme. Como no hay pausas, hay menos tentación de hacer algo improductivo. Para mí, todo lo que me rodea es una posible distracción.

Por ello intento eliminar todo lo que pueda captar mi atención que no sea el trabajo: las notificaciones, los correos sin contestar y las redes sociales, de esta manera consigo hacer mucho más durante el día.

Podría resumir el modo monje como estar completamente concentrado en el momento presente, en lo que tienes delante.

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Utilizo el modo monje para acabar muchas de mis tareas

Este truco me ha funcionado muy bien cuando tengo que hacer cosas especialmente importantes en el trabajo.

Por ejemplo, me ayudó a terminar un anteproyecto para una nueva función que queríamos implantar en Bloc. Se trataba de un sitio web con una aplicación de entradas y reservas que tuve que crear completamente desde cero.

Empecé con un documento de Google en blanco, entré en el modo monje (esa vez lo hice por mi pura determinación, aunque a veces prefiero la aplicación) y, una hora después, había escrito más de 20 páginas de contenido.

Ahora también utilizo el modo monje para responder a los correos electrónicos por la mañana y para tareas más complicadas, como la planificación del desarrollo de software.

Activo el modo monje a primera hora del día, cuando me siento más productivo y despierto, y dejo las llamadas y los correos para última hora de la tarde, ya que suelen requerir menos energía y atención por regla general.

También utilizo el modo monje para tareas menores, como aprobar qué anuncios irán a nuestra página web. A fin de cuentas, es una herramienta de concentración y vale para cualquier tipo de actividad. 

Solo activo el modo monje cuando sé que no necesito estar disponible

La mayoría de los mensajes que envío hoy en día son por correo electrónico, slack o las redes sociales, así que si he activado el modo monje, sé que me esperan allí cuando esté listo y pueda prestarles atención.

Una cosa que también he hecho para que este método de concentración funcione de la forma más eficiente es dejarles claro al resto que llamarme no es la mejor manera de ponerse en contacto conmigo. 

Suelo planificar muy bien mis días. Siempre comunico a mis empleados, partes interesadas y familiares cuáles son las mejores horas para localizarme y cuándo no deben molestarme. Incluso aviso a mi pareja que voy a entrar en el modo monje si trabajo desde casa. 

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Suelo concentrarme de esta manera en la mayoría de las horas de la jornada laboral, menos cuando asisto a reuniones, ya que es increíblemente raro que alguna vez haya una «emergencia» que no pueda esperar.

Si estoy en modo monje durante 2 horas específicas, quienquiera que necesite ponerse en contacto conmigo para algo sabe que tiene que esperar a que haya pasado ese tiempo. Nunca me he encontrado con la situación de haberme perdido algo importante por estar desconectado y en el modo de concentración máxima.

Creo que si alguna vez se diera el caso, alguno de mis compañeros me avisaría, aunque yo hubiese dicho que en ese momento no se me podía molestar.

Lo cierto es que la mayoría de las cosas pueden esperar.

Lo más difícil del modo monje es no distraerte con tus propios pensamientos

Cuando empecé a probar este método de concentración y productividad, me distraía mucho, pero ahora que tengo un poco de experiencia practicando el modo monje, puedo mantenerme bastante concentrado durante más de 2 horas.

Lo intenté todos los días hasta que a partir del mes me acostumbré a no mirar mi móvil, buscar algo en internet que no tuviese nada que ver con lo que estaba haciendo o revisar correos porque me había acordado de algo que en ese momento no importaba. Después de 20 o 30 intentos, sentí que realmente me estaba acostumbrando y los resultados eran palpables.

El truco está en fijarse un objetivo concreto. Cuando tengo una meta, me vuelvo competitivo conmigo mismo y quiero lograrla con el mejor resultado posible, así es como mi mente se mantiene concentrada y no empieza a divagar.

Otro reto es activar y desactivar el modo monje. Dependiendo de la tarea que tenga por delante, al principio es más difícil saber cómo empezar para llevarla a cabo, pero una vez que he llegado al punto en el que solo pienso en lo que tengo que hacer, también es complicado después desconectar de ella y pasar a la siguiente tarea.

Prefiero entrar en modo monje y permanecer en él el mayor tiempo posible, normalmente son 2 horas, al menos una o 2 veces al día.

El modo monje es útil para alcanzar un estado de mayor productividad

Diría que mi productividad cuando entro en el modo monje es 5 veces mayor que cuando me pongo a trabajar sin más. Consigo llevar a cabo más tareas a lo largo del día y con un nivel de calidad mucho mayor.

Pero el aspecto que más destacaría del modo monje para mí es que ya no tengo que trabajar 80 horas semanales. Puedo hacer la misma cantidad de trabajo en menos tiempo, lo que me deja tiempo libre para otras cosas importantes, como la vida social y la familia.

Ahora intento trabajar entre 30 y 40 horas semanales. Obviamente, esto depende en gran medida de lo que esté pasando y de si hay nuevos proyectos, ya que esos requieren más dedicación al principio.

Estos son mis consejos para empezar a utilizar el modo monje

Para empezar con el modo monje es mejor empezar con solo 30 minutos e ir aumentando hasta llegar a estar a una hora o varias horas sin distraerse.

Dependiendo de la tarea que sea, se puede hacer sesiones más cortas de, por ejemplo, 10 minutos y tomarse un descanso.

Si se trabaja desde casa, es fundamental informar a las personas con las que se convive y compañeros de que se va a estar en modo monje. No se trata solo del teléfono y el portátil: todo el entorno debe acompañar para alcanzar el éxito. 

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