Larry King: lecciones del poder de lo simple y auténtico

Todos soñamos con dejar huella en este mundo, pero la verdad es que muy pocos conseguimos hacerlo. Una huella positiva, un legado del que nuestra familia y descendientes puedan sentirse orgullosos. Un recuerdo que perdure en el tiempo y una obra que, ojalá, sirva como guía para otros más que se inspiren en ella. Una huella, un legado, un recuerdo, una guía como la de Larry King.

A lo largo de 25 años, Lawrence Harvey Zieger, su verdadero nombre, fue un invitado de honor a los hogares de los estadounidenses en el cotizado horario estelar (prime). Se había retirado en 2010 después de grabar más de 6.000 episodios de su programa, pero seguía siendo un referente, un modelo que muchos querían, pero no podía imitar. Su fallecimiento lo convirtió en leyenda.

Nacido en Brooklyn (Nueva York), el 19 de noviembre de 1933, era hijo de Edward Zieger, de Ucrania, y de Jennie Gitlitz, de Lituania. El padre murió cuando Larry tenía tan solo 10 años, un hecho que lo marcó profundamente y que obligó a su madre a pedir asistencia social para poder mantener a sus hijos. Fue él quien le inculcó en buen sentido del humor y el amor por el deporte.

Su carrera comenzó como disyóquey, en una emisora de Miami, a la que llegó para limpiar los pisos. Un día, sin embargo, un locutor renunció y le propusieron ocupar su lugar. Fue cuando tomó la decisión de cambiar su apellido, “porque sonaba demasiado judío”. ¿De dónde surgió el King? Antes de entrar al estudio por primera vez, vio u aviso de King’s Wholesale Liquors en una página de Miami Herald y adoptó el Larry King que lo hizo mundialmente famoso.

Fue en 1978, después de un corto periplo por Luisiana, cuando se lanzó el famoso programa The Larry King Show, en un principio en 28 ciudades. Al cabo de un lustro, la audiencia había crecido hasta llegar a 118 ciudades, circunstancia que fue su plataforma a la fama. En 1985, de la mano de su amigo Ted Turner, magnate de los medios, aterrizó en CNN, donde terminó de forjar la leyenda.

King fue reconocido por sus mangas de camisa remangadas, sus tirantes y su peinado copete, el tono grave barítono de su voz y el aire autoritario y serio de sus intervenciones. Pero, sobre todo, marcó un estilo propio y único, auténtico e inimitable con su estilo que eludía la confrontación, que ponía al entrevistado en primer plano y que conseguía confesiones profundas.

Alcanzó tal relevancia, que no era él quien solicitaba las entrevistas, sino que eran los personajes los que hacían fila para que Larry King les diera entrada en su programa y los llevara a millones de hogares estadounidenses. Presidentes, millonarios empresarios, figuras del deporte, el arte, el cine y la televisión o gente ordinaria pasaron por su plató y desvelaron sus más preciados secretos.



Dalai Lama, Elizabeth Taylor, Mijail Gorbachov, Barack Obama, Bill Gates, Lady Gaga, Paris Hilton, Frank Sinatra y Marlon Brando, entre muchos otros, fueron algunos de los famosos que cedieron a la tentación de ser entrevistados por King. Por allí pasaron también Monica Lewinski, Madonna, Paul McCartney, Carlos Slim, Muamar El Gadafi, Óscar de la Hoya y el controvertido Donald Trump.

Esa, sin embargo, es la punta del iceberg, lo que todo el mundo ve y conoce. Pero, como podrás suponer, hay más, mucho más. Y, por supuesto, es lo más valioso y, sobre todo, algo de lo que los emprendedores, dentro o fuera de internet, podemos aprender poderosas lecciones. A continuación, te relaciono las que a mi juicio son las que más pueden servirte en tu vida y tu negocio:

1.- No hay que ser perfecto. Larry King, más allá de ese halo de superestrella que siempre lo acompañó, nunca dejó de mostrarse como un ser humano común y corriente, con variados defectos. En alguna ocasión fue acusado de un robo (lo absolvieron después), se casó ocho veces y sufrió varios quebrantos de salud (cáncer de pulmón y próstata, diabetes 2, obstrucción arterial).

Esta, sin duda, fue una de las razones por las cuales logró una conexión tan poderosa con públicos de las características más variadas. Tenía la capacidad de generar una fuerte empatía y también hacía gala de una virtud que convirtió en uno de sus sellos: saber escuchar. Para alcanzar el éxito y ser feliz en la vida no necesitas ser perfecto (nadie lo es): lo único que se te exige es ser tú mismo.

2.- El poder de las historias. Más que entrevistas comunes y corrientes, del formato pregunta y respuesta, los programas de Larry King eran episodios similares a una serie, a una novela. Con su habilidad, lograba que sus personajes se desnudaran emocionalmente, revelaran sus secretos y, en especial, mostraran ese lado humano que mantenían oculto y que guardaban con celo.

En el marketing de hoy, en el que la clave del éxito reside en el intercambio de beneficios, aquel que no tenga la capacidad de conectar con su audiencia, de transmitir mensajes inspiradores y persuasivos, difícilmente será visible y, por ende, no venderá. Hoy, hacer negocios es establecer relaciones entre seres humanos para provocar transformaciones, y contar historias es imprescindible.

3.- El cliente es tu prioridad. Larry King era la gran estrella, sin duda, pero nunca hizo ostentación de esa condición, y menos cuando estaba frente a un invitado. Sin importar el cargo que este ocupara, su notoriedad o fama, el entrevistador se mantenía en un segundo plano, le cedía el protagonismo al invitado y lograba que este se sintiera cómodo y desvelara sus secretos.

Uno de los problemas más frecuentes y graves en que incurren los emprendedores y dueños de negocios es creerse más importantes que el mercado, asumir que tienen el producto perfecto o la solución ideal. No es así, por supuesto: servir es el mejor negocio del mundo y eso significa ponerte a disposición de aquellos a los que tu conocimiento y experiencia pueda ayudarlos.

4.- Sé tú mismo, crea un estilo propio. Tristemente, hay muchas personas que están convencidas de que al éxito se llega copiando algún modelo de alguien que ya esté en la cima y haya alcanzado sus sueños. Esta, por supuesto, es una idea equivocada porque la premisa fundamental para poder atraer la atención, ser visible y posicionarte es ser auténtico, realmente distinto al resto.

Ser más de lo mismo es un atajo hacia el fracaso. El mercado está saturado de productos, servicios y personas demasiado parecidas entre sí, que poco o nada nuevo pueden aportar. En simultánea, el mercado clama por propuestas novedosas, por visiones distintas a las de siempre, por otras formas de hacer las cosas. Sé tú mismo, aprovecha tus fortalezas, desarrolla habilidades y el mercado te adorará.

Moraleja: “Básicamente, todo se reduce a que amo lo que hago. No lo hago por la fama. No lo hago por dinero. Me encanta. Me encanta hacer preguntas. Amo a la gente. Está en mi ADN. Estoy maldito y bendecido”. Esta genial frase, amigo mío, resume la clave del éxito en la vida y en los negocios y, si me lo permites, también la de la felicidad. ¡Gracias, por todo, Larry King!

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