5 claves para definir una escala de prioridades que realmente te ayude

Trabajar con una escala de prioridades que realmente nos ayude es una ventaja. Ahora, ¿en qué elementos nos debemos fijar para elaborarla?

Definir tus prioridades es fundamental para alcanzar tus objetivos. ¿Por qué? Solo si sabes distinguir lo importante de lo accesorio puedes enfocarte y encauzar todos tus esfuerzos hacia la misma dirección. De lo contrario, es posible que a veces gastes mucha energía en cosas que no lo ameritan.

El mundo actual está marcado por la dispersión. Hay demandas, exigencias y llamados de atención en todas direcciones. También es más frágil la línea que separa lo laboral de lo personal, así como la que divide lo público de lo privado. En esas condiciones, es más difícil definir tus prioridades.

El punto es que nadie dispone de suficiente vitalidad como para atender a todo, todo el tiempo. A veces se pretende que sí y es entonces cuando estás aquí y allá, para al final no estar en ninguna parte. Lo que debes tener en cuenta para definir tus prioridades son los cinco aspectos que exponemos enseguida.



Para cambiar tu vida, necesitas cambiar tus prioridades”.

-Mark Twain-

1. No ser frívolos al definir qué es prioridad y qué no

A veces confundimos las prioridades con aquello que nos roba la atención o cautiva nuestro deseo. Es posible que en un momento dado sientas una atracción irresistible por adquirir un hermoso coche que viste en una vitrina. También es posible que conviertas esto en una prioridad, pero ¿realmente lo es?

El ejemplo del coche aplica para infinidad de situaciones. A veces somos como niños caprichosos que nos dejamos llevar por impulsos y confundimos lo importante con lo atrayente. Un primer paso para definir tus prioridades es hacerlo a partir de un análisis sereno y no súbitamente y sin pensar.

2. Reducir la lista, una vía para definir tus prioridades

Es muy habitual que todo nos parezca importante en un momento dado. También es muy frecuente la fantasía de que con un poco de organización podemos alcanzar mil metas a la vez. Lo cierto es que no es así. Cuando todo es importante, nada es importante.

Definir tus prioridades implica pensar de manera concienzuda en los grandes objetivos que has trazado para tu vida. A partir de esto, puedes establecer un criterio que te permita separar lo esencial de lo contingente. Este ejercicio de jerarquización es fundamental para que luego no te disperses.

3. Precisar la prioridad, no la actividad

Otro de los errores frecuentes es confundir las prioridades con las actividades. Por ejemplo, se cree que la prioridad es realizar un curso de actualización en el área de trabajo. Por lo tanto, cuando se termina el curso se considera logrado el objetivo prioritario. Sin embargo, en este ejemplo, la prioridad no es el curso, sino ser competente en la labor que se realiza.

Siguiendo con el ejemplo, es posible que hagas el curso y aún así termines siendo incompetente para lo que exige tu labor. Una prioridad no es una actividad, sino un principio rector, asociado a un objetivo central en tu vida. Toma en cuenta esto a la hora de definir tus prioridades.

4. No solo definir el qué, sino también el cómo

Definir tus prioridades no solo pasa por establecer el qué, sino también el cómo. Primero que todo debes tener claro qué quieres, o más bien, qué de todo aquello que quieres es lo fundamental para ti. Una vez identificado esto, también tienes que diseñar un plan para alcanzarlo o mantenerlo.

Si no precisas la forma en que se va a materializar el logro de aquello que consideras importante, lo más probable es que nunca se concrete. Lo vas a tener en tu vida como un ideal que espera el momento propicio para hacerse realidad. Si cuentas con una hoja de ruta, será mucho más fácil avanzar.

5. Identificar fechas y metas graduales

Una vez que cuentas con un qué y un cómo, lo que sigue es desglosar ese “cómo” en esas acciones puntuales que llamamos “metas”. Esto es, avances objetivos y verificables. Si tu prioridad es tener más tiempo libre y crees que la mejor manera de lograrlo es gestionando mejor tu trabajo, lo indicado es que recorras ese camino de forma gradual y vayas verificando el avance.

También es muy adecuado que establezcas fechas definidas para alcanzar esas metas. Si no lo haces, tampoco tendrás un parámetro razonable que te permita identificar si en realidad lo estás logrando o no. Además, esto te ayuda a organizar mejor tu avance.

Definir tus prioridades es clave para gestionar los esfuerzos de una manera más inteligente. También te aporta mayor orden mental y facilita muchas de las decisiones que debes tomar. Como dice el viejo adagio: quién no sabe a dónde va, ni cómo ir, probablemente llegará a otra parte.

Edith Sánchez

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